Después de toda una noche, de un sitio para otro solo se podía hacer una cosa, ir a dormir después de tomar la última con los amigos. Una sorpresa es lo que se encontró nuestro protagonista cuando se vio lo suficientemente capacitado para abrir los ojos y poder levantarse, aunque no llegara ha hacerlo, por ver una diosa en su pequeña casa vestida tan solo con una camisa holgada. Es una de esas cosas que no crees que te puedan pasar a ti, crees que es otro invento convencional de las (…)
Después de toda una noche, de un sitio para otro solo se podía hacer una cosa, ir a dormir después de tomar la última con los amigos.
Una sorpresa es lo que se encontró nuestro protagonista cuando se vio lo suficientemente capacitado para abrir los ojos y poder levantarse, aunque no llegara ha hacerlo, por ver una diosa en su pequeña casa vestida tan solo con una camisa holgada. Es una de esas cosas que no crees que te puedan pasar a ti, crees que es otro invento convencional de las películas… Era una mujer perfecta que no se sabe muy bien porqué después de ver su casa sobria, y a él, por qué no, no se había ido corriendo despavorida.
Pero él creía que todo esto no es más que otro sueño, una explicación poco lógica pero lo más sólido que se le ocurría, ¿¿¡¡no había llegado a despertarse!!??.
Todo esto pasará cuando me pellizque en un brazo…… ¡¡JODER!!, ¡¡QUE BESTIA!!.
Hasta un moratón llegó ha producirse en su brazo flacucho, del que ninguna mujer podía haberse enamorado tanto como para quedarse, después de todo. Tras una reflexión reconociendo sus limitaciones, el no era ningún Casanova, se preguntó cómo había hecho para dejar a tal mujer satisfecha de ese modo.¿Por qué no?, él era una persona más de la que otra pudiera enamorarse en una noche en la que, por el resultado, parece que tenía un poder de seducción mayor del habitual. Solo quedaba una cosa por hacer: conservarla.
Otro pensamiento importante que le cruzó la mente era el de que si sus amigos le hubiesen visto con ella, tal mujer habría de exhibirla de una forma poco habitual.
Como se van a quedar estos cuando se lo cuente… jijijijiji… no va a hacer falta que se lo exagere…
Pero todavía se sentía con ganas de seguir un rato más en la cama regocijándose consigo mismo. Desde allí la veía tan frágil, tan bonita… Bueno, eso de bonita se lo imaginaba puesto que no le había visto la cara tras la frondosa melena negra la cual realzaba el morbo de la conquista.
En una vuelta en la cama para dejar de hacerse el dormido y poder sonreír un rato a gusto se dio cuenta de que en su mano había restos de sangre seca…
Encima de liarte con una pedazo de mujer, ¡virgen!…
Ese fue su último pensamiento positivo hasta varios meses después de ese encuentro. Cayó en la cuenta de que no era razonable su cuerpo con su virginidad, así que ¡¡¡SOLO PODÍA TRATARSE DE UNA «MUJERCITA»!!!
No le quedó más remedio que hacerse el dormido y esperar que se fuera a su casa donde lo más seguro es que la esperara su PADRE con ganas de destrozar al que le robó tal tesoro de juventud a su pequeña hijita. Solo podía pensar en una vida de desgracias para él y su pequeña amiga.
Todos esos pensamientos quedaron congelados al acercarse a la cama, tomar sus prendas y, tras darle un beso de despedida y un dulce “adiós” , marcharse sin hacer ruido.
No tenía voz de dulce niña… ¡que desconcierto para nuestro amigo!
Llegó el momento de reunir su valor y levantarse para descubrir que era él “la victima” que derramó sangre y que su padre era el que debiera limpiar el honor manchado de su dulce retoño confiado.
Moraleja: no tomes una última en un bar que no conoces de nada.













