Con los ojos cerrados no se puede pensar con claridad. Primero hay que despejar la mente, concéntrate. Piensa en el color blanco, un fondo gigante blanco. Pero ya estás pensando, no importa, esto lleva su tiempo. Deja las ondulaciones a parte, cíñete a un margen y continúa. Las imágenes te avasallan y rebosan por cualquier esquina, ve cerrando las puertas hasta no oírte si quiera respirar. Transpórtate. No te centres en ese reloj, porque no va a parar, déjate llevar por su ritmo. Hazlo (…)
Con los ojos cerrados no se puede pensar con claridad. Primero hay que despejar la mente, concéntrate. Piensa en el color blanco, un fondo gigante blanco. Pero ya estás pensando, no importa, esto lleva su tiempo. Deja las ondulaciones a parte, cíñete a un margen y continúa. Las imágenes te avasallan y rebosan por cualquier esquina, ve cerrando las puertas hasta no oírte si quiera respirar. Transpórtate. No te centres en ese reloj, porque no va a parar, déjate llevar por su ritmo. Hazlo tuyo. Olvida la luz, como si ni estuviera, si quieres date la vuelta. Ya lo estás consiguiendo. ¿No parece ya como si la cabeza flotara?. Has vuelto. Pero sabes como se hace. Solo es cuestión de tener paciencia y de esa tienes. Y tesón. No desesperes. Ahora sí. Déjate llevar. Es como si la cabeza flotara…










