
Ignacio Sánchez/El Enano Rabioso
Acompañado solamente por una guitarra y unos pocos pedales el artista norteamericano presentó, el pasado jueves 10 de junio, en la capital andaluza su “Pioneer Saboteurs” ante una sala Malandar que se quedó pequeña.
Algo ha cambiado en Micah P. Hinson. Atrás ha dejado las poses y vestimentas desaliñadas para ir con chaqueta, aunque tenga el dudoso gusto de combinarla con unas Nike más propias de un cani que de un cantautor. Cuida su voz sabiendo el bien preciado que posee y no la fuerza como antaño (aún se me ponen los pelos de punta al recordar su actuación en el extinto Ciclo de Pop/Rock allá por el 2005, donde Micah dio un auténtico recital con esa voz grave y rasgada). Ha encontrado el amor y lo pasea y muestra con orgullo y admiración, hasta el punto de cantarle el “Can’t help falling in love” que interpretara hace ya unos cuantos de años Elvis Presley.
Con estas nuevas premisas se presentó el cantante americano acompañado en solitario de su vieja guitarra decorada con la portada de su último trabajo, el cuál era motivo de su visita, “Pioneer Saboteurs”, y un cartel que indicaba “esta máquina mata fascistas”.
Y durante poco menos de una hora y media intentó hacernos ver que él en solitario también se las arregla. Cierto es que algunos temas pierden ciertos matices sin los acompañamientos musicales, pero ahí es donde surge la figura del artista para dotarlos de un nuevo cariz y textura, más si cabe con los temas interpretados de su último disco que se ayudan más de secciones de viento.
Con el paso del tiempo Micah ha ganado en tablas sobre el escenario, donde le dio tiempo entre canción y canción a contarnos el robo que sufrió en su anterior visita a Sevilla, los problemas con sus medicinas o que sus conciertos no pueden durar más de una hora porque a partir de ese tiempo ya no garantiza que se dé en condiciones, amén de recordarnos lo mucho que quiere a su esposa allí presente.
Así, con un repaso por su carrera, aunque especialmente centrado en “Pioneer Saboteurs”, se bajó del escenario Micah P Hinson pasadas las doce de la noche dejando a una sala Malandar llena (hubo gente que se quedó sin entradas) con la satisfacción de haber presenciado una más que buena actuación, aunque con el regusto amargo de no haberla disfrutado con banda y con un Micah menos contenido con su voz.
También reseñable fue la actuación de Dani Llamas que nos introdujo en su nuevo camino en solitario sin sus GAS Drummers, y que sirvió para ver la amplitud de registro del jerezano y la solvencia con la que defiende sus nuevas composiciones sólo con la guitarra.















2 Comentarios...
ale
16 Junio, 2010
Pues sí, conciertazo de Micah, me encantó, la primera vez que lo veía y aluciné. Deseando estoy de repetir!!
Además de destacar el concierto de Llamas, destacar también ese sector del “amable público”, que lo único que hacía durante la actuación de Dani era hablar y hablar y hablar, llegando a momentos donde era casi imposible escuchar la música.
Sabéis lo más gracioso? Que si Dani Llamas fuera famosísimo y molara en el sector independiente y demás, toda esa gente (por llamarla de alguna forma, porque con el nulo respeto que demostraron no creo que merezcan el calificativo de “gente”) serían los primeros en ir a verle y proclamar a los cuatro vientos que tienen su entrada, aunque costara un pastón!
En fin, así son muchos… muy triste pero muy cierto.
Quedémonos con los conciertazos que se marcaron los dos que es lo importante
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Ignacio Sánchez
16 Junio, 2010
Pues la verdad que tienes razón Ale, pero lamentablemente estas cosas suelen pasar con bastante grupos/artistas teloneros y no teloneros. Un ejemplo que me pasó fue en Madrid en la última gira de Sigur Rós tuve que pedir a unos chavales que se callaran y encima tuvieron la poca vergüenza de decir que el grupo venía mucho a España y que se lo estaban pasando bien charlando… Vamos que maleducados hay en todos lados y conciertos.
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