Pan duro
Me gusta comer pan duro. Está claro que nada supera al gusto de un buen pan recién hecho en un buen horno de la forma más tradicional que quieras, pero, me gusta el pan duro. Hay veces en las que me dirijo a la panera y veo que ha sobrado un pedazo del día anterior y simplemente me lo como. Para mí es como comerme un pico o una regañada y de esos sí que la gente se las come a puñados mientras esperan que la comida esté preparada, o por aburrimiento. Yo lo hago por otro motivo mejor, me gusta. A veces el pan está demasiado duro y hay que tener paciencia, morderlo de un tirón y arrancar un buen cacho y luego masticarlo bien hasta que se rehidrata en la boca y forma esa masa inconfundible de pan. El pan es una cosa fundamental en mi vida, dame pan y moveré el mundo. Dame pan con chorizo y me echaré una siesta. Pero no penséis que soy uno de esos tipos raros, no guardo nada para dejarlo duro intencionadamente, no. Lo mejor de todo es encontrarlo cuando menos te lo esperas…


