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La cosecha del festival Vida 2016

Por Jose Eduardo Medina 0

Vida 2016 / cartel

En pocas horas arrancará la próxima edición del festival Vida. Con un cupo de abonos limitado, que colgó el cartel de completo hace ya varias semanas, la Masia d’en Cabanyes volverá a ser conquistada por la música en directo, por tercera y, probablemente, más multitudinaria vez hasta la fecha, mientras sus organizadores hacen todo lo posible por mantener las señas de su identidad cercana y cálida.

Perdido el recinto del Molí de Mar, donde se celebraba la fiesta inaugural, este año la programación se traslada íntegramente a la masía, con un horario y extensión reducido durante jueves y domingo. Ambas jornadas sólo los escenarios del Vaixell y la Cabana estarán activos, el terreno más salvaje de un lugar nada convencional para celebrar un festival. La antigua casa de huertas, construida en el siglo XVIII, rodeada de viñedos, prados y un umbrío pinar serán testigos de una experiencia en la que público y artistas conviven con la naturaleza, tan seductora como impredecible, utilizando la música como eje vertebrador. Este formato, poco habitual a pesar del alto cupo de festivales que pueblan cada verano el país, ha llamado la atención por su atractivo, enfrentando a la organización a una encrucijada donde elegir entre cantidad o calidad.

Decididos a mantener el segundo camino, ha sido esta la razón principal para limitar el número máximo de abonos e intentar salvar una cercanía que suma valor por lo difícil de encontrar. La filosofía de cuidar a los asistentes evita esa habitual sensación en la que el público se ve convertido en un dato más del informe de resultados y viabilidad económica y, aunque hay que ser conscientes de que la supervivencia implica competir en el despiadado mundo de negocios, no es necesario exprimir cada uno de los euros ganados. Este interés por detalles, en apariencia menores, es regla fundamental en un código de conducta no escrito y hace del festival Vida un evento amable.

La selección de nombres del cartel puede ser un asunto tan delicado o más que las cuestiones de aforo, y el festival Vida sale airoso al equilibrar la balanza. Hasta la fecha ha logrado hacer convivir grandes bandas internacionales dentro del sector independiente, con ejemplos como Lana del Rey o Father John Misty en las pasadas ediciones, con una importante representación nacional y local, fundamental para dar visibilidad, estimular el talento más próximo. En este sentido, le permite conservar cierta identidad frente al cúmulo de festivales clónicos, en una, cada vez más cuestionable, industria independiente. Para no perder el rastro en el bosque, ofrecemos una breve hoja de ruta, úsenla para lidiar con la orografía del terreno y la exuberante geografía musical del festival.

En la cima del mapa sonoro se encuentra Wilco. La banda de Chicago suele ser habitual encabezando festivales europeos, exponiendo un estilo propio que les alejó de las convenciones del country americano. Sin embargo, la carrera de Jeff Tweedy y sus chicos no fue fácil siempre. Con un arranque complicado y un mercado en recesión como la industria discográfica a principios de los 2000, la piedra de toque que supuso Yankee Hotel Foxtrot (Nonesuch Records, 2002) estuvo a punto de quedarse en el cajón de maquetas nunca publicadas. La ausencia de un hit de lanzamiento y un sonido no habitual para el target comercial que buscaba Reprise manteniendo el contrato a la banda, hicieron desestimar el álbum donde los fantasmas interiores de Tweedy —sus problemas de alcoholismo, el fracaso sentimental y la pérdida de confianza en el presente— eran liberados entre desconcertantes arreglos instrumentales —superposición de guitarras, percusiones arrítmicas, ruidosas distorsiones y crípticos samples— . La mezcla ejecutada por Jim O’Rourke pudo suponer el proyecto más disparatado de su carrera y, por el contrario, dio a luz el trabajo en el cual la banda de Illinois se muestra más cálida, serena y lúcida hasta la fecha.

Wilco / Viernes 1 de julio, Escenario Estrella Damm, 00:35 h.

Hace unos años se habría hablado del flamenco como un territorio completamente exótico para el programa de un festival dedicado a la música independiente, aunque fuera el único género que verdaderamente nació y vivió en los márgenes de la cultura local. Ahora, por el contrario, se propaga como un hype de moda defendido por el inestable, y ávido de novedad, mundo de las tendencias indies. Francisco Contreras, aka El Niño de Elche, lleva una carrera dedicada a superar obtusas etiquetas impuestas por la estrechez de miras y, tras sortear las ortodoxas reglas del flamenco tradicional, no parece que se vaya a amedrentar ante la facción independiente más conservadora. Aunque muchos habrán oído hablar de su proyecto electrónico junto a Los Voluble, el cantaor ya flirteó con el rock no convencional en Voces del extremo (Autoeditado, 2015), trabajando con parte del grupo sevillano Pony Bravo, y mantiene una participación activa en la performance audiovisual, colaborando habitualmente con poetas, videoartistas y agitadores culturales en la capital de Andalucía. Una trayectoria heterodoxa en su manual de estilo, pero articulada siempre por un discurso político comprometido, donde no se omiten asuntos ásperos para el espectador como los abusos del capital, la identidad de género o la memoria histórica. Es difícil escrutar qué sucederá durante su actuación en el escenario de la masía y quiénes serán sus acompañantes, pero auguramos una espera tan inquietante como estimulante.

Niño de Elche / Sábado 2 de julio, Escenario La Masia, 19:05 h.

Cruzando el globo terrestre, más allá del meridiano, se avistan tierras y mares en los que aguardan incógnitas esperando ser descubiertas. Esa cualidad esquiva parece imbuida en el código genético local y puede ser la causa del oscuro inicio del neozelandés Ruban Nielson en la industria musical. Un mp3 publicado de manera anónima en la plataforma bandcamp se propagaba de forma incendiaria por las redacciones de los medios especializados en música independiente, preguntándose cómo un estribillo tan pegadizo aún no tenía dueño. La cacería en busca y captura de quien se hallaba tras FFunny FFriends, el primer single de Unknown Mortal Orchestra, acabó haciendo a Nielson surgir de las sombras. Aunque él no era un desconocido en la escena local. Giraba junto a su hermano en The Mint Chicks, minoritaria banda dedicada a mezclar melodías pop con salvajes distorsiones, en un estilo que llegó a ser conocido como shit-gaze, y rivalizaba en desconcierto con el excéntrico comportamiento de sus miembros sobre el escenario. Formas que se han suavizado en la música de UMO, donde la psicodelia y el experimento tamiza sólo de forma liviana unas exuberantes pistas cimentadas en préstamos del rock, el funky y el soul.

Unknown Mortal Orchestra / Viernes 1 de julio, Escenario La Masia, 23:30 h.

Un cambio puede localizarte, sin previo, aviso en el disparador de la popularidad. Quizás uno de los hallazgos más frescos en la aridez de la Murcia contemporánea, asolada por el cambio climático y varias legislaturas del Partido Popular, ha sido Perro. Escuchar sus primeras maquetas era sumergirse en pop convencional con algún estribillo fácil, parca carta de presentación para una industria audiovisual saturada. De imprevisto, un cúmulo de acontecimientos acabó llevando dos baterías al grupo y provocó un viraje completo en el sonido, crucial para entender cualquier parcela de su presente. Se han aliado con el azar desde entonces, convirtiéndolo en su propio Mefistófeles, y con él, al parecer, han firmado un oscuro pacto. Porque el minutaje de Estudias, navajas (Miel de moscas, 2015) es la antítesis a un trabajo sesudo de estudio, y sí se acerca al juego, la prueba o un continuo método ensayo-error en el que ni siquiera queda claro dónde se encuentra el fallo o el acierto. Lo sorprendente es ver emerger del aparente caos, un mundo surrealista, absurdo como una mañana de resaca viendo la programación infantil, pero a la vez cómico, ácido y, principalmente, liberador. Dentro de esta realidad paralela, las letras huyen del tópico donde lo subjetivo equivale a sentimental, pero también los instrumentos toman papeles inesperados en unos patrones rítmicos siempre cambiantes. El resultado es un estimulante discurso contra las convenciones que hace correr aire de nuevo en las viciadas estancias del pop independiente.

Perro / Sábado 2 de julio, Escenario La Cabana Jäggermusic, 00:50 h.

Esta muestra sólo es un avance del fin de semana en el que música y naturaleza se dan la mano. A continuación facilitamos el horario completo del festival y recordamos que aún quedan las últimas entradas de día disponibles en la web del festival.

Vida 2016 / horario
Vida 2016 / horario

 

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