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Piek – Despertar

Por Juanjo Rueda 0

Crítica del LP de debut de Piek, "Despertar"

8.0

Nota
8.0
80%

Podemos ser muy contradictorios, será la naturaleza humana. En esta época actual somos muy rápidos para señalar las incongruencias ajenas y no ver lo normalizado que tenemos las nuestras. En música suelo desconfiar de los discos excesivamente versátiles o heterogéneos, los que tocan distintos estilos en diferentes canciones, dándome la sensación de ser un cajón de sastre que no se sabe bien a qué quiere sonar. Suelo querer discos que se ciñan a un supuesto eje musical vertebrador, que no me den la sensación de rumbo fluctuante constante, pero, a la vez, maldita incongruencia, que no sean excesivamente homogéneos (meros ejercicios estilísticos), que sean lo suficiente personales para dar vueltas de tuercas o cuestionar estilos. Suena contradictorio y es que en el fondo lo es (no en vano “69 Love Songs” de The Magnetic Fields es un disco que me encanta y es una continua gramola de estilos). Quizá quiero que, como pasa con la “suspensión de incredulidad” en el cine, sentirme “engañado” tan bien que me permita disfrutar de la obra obviando pejiguerías. El tema del cine viene muy bien, porque también puedo ser contradictorio según el medio, resultándome estimulante y digno de halago cuando un autor es capaz de pasar de géneros (ya no digo hibridarlos) con habilidad y tino de una película a otra. E igual en literatura, alabo la capaz de un escritor de poder pasar géneros de un relato a otro. En cambio, si esto ocurre de canción a canción, aunque los temas estén muy bien, me suele resultar más fácil considerarlo un posible defecto que una virtud cuando estos estilos son bastante variados.

Piek es pamplonica, aunque escuchando sus temas cualquiera pensaría que viene del Reino Unido, y “Despertar” (Sincopat) es su primer LP. Para este disco he tenido que cuestionar algunas barreras de prejuicios personales porque en este disco oferta estilos distintos, no excluyentes pero que por momentos me han hecho poner en duda algunas de sus evidentes virtudes. El disco pasa de una obertura y un cierre (“Intense Kiss” y “Sous les etoiles”) que formulan a su manera las hechuras del ambient más cinematico (ese que igual puede recordar a David Holmes como a Vangelis), a una producción hip-hop más (“F.R.E.E”) o menos (“The son with the father’s gun”) ortodoxa. Igual puede buscar el estilismo de Moderat en “Breathe” como sonar en “I saw you” a lo que haría Jaime XX si produjera a Massive Attack. “Despertar”, el tema, es un viaje de electrónica soñadora y cósmica que igual podría beber de Lindstrom como de John Talabot; “Avalanche” es una balada synth-pop con el toque justo de épica por la que matarían Lykke Li y Jessie Ware, y “That’s me (trippin)” suena al R&B que haría The Weeknd si tirara por lo marciano en vez de por las listas de éxitos (que no hay nada de malo en eso). En muchos de estos temas ha contado con colaboraciones vocales de diferentes puntos geográficos como EE.UU. y Gran Bretaña (Ryan Rush, Cheney, Zebulon, Kash), Colombia (RIA) o Chile (Jim Hast).

Esta característica que es la diversidad estilística (y también colaborativa), he estado a punto de convertirla en defecto porque en algún momento me arrojaba la sensación de que el disco podía ser algo disperso como obra conjunta, pero tras escuchas me he tenido rendir ante la calidad de unos temas que son notables o más que eso. Me he convencido, más que rendirme, ante un disco que consigue exudar ese aire de soledad urbanita que tenían las primeras obras de Burial y muchas producciones de Jaime XX, con las que guarda algunas concomitancias pero también evidentes divergencias. Es quizá esta atmósfera la que ejerce de hilo final unificador en un disco absorbente -singular en nuestro país- y que consigue derribar mis pocas reticencias a base de calidad musical.

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