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Weinf – Purple Bird and Other Strange Songs

Por Marcos Gendre 0

Fiel a su gran apego por Jim Morrison, Weinf sigue sumando puntos a cada nuevo disco que se saca de la manga. Los toques jazz en “Purple Bird and Other Uninvited Guests”, la atmósfera opresiva que puebla “The Absence of a God Has Made Me Free”, el rock & roots fantasmagórico de “Finest Woman I Have Ever Met’, los vientos en zozobra exhalados en “Preludio”, entre cada uno de los once cortes que nutren este trabajo, la ventana está abierta hacia dimensiones de músicas acariciadas por un tacto helado, como de un pasado más soñado que vivido. Partiendo de tal sensación, lo retro muta en forma atemporal, siempre dentro de una nostalgia entendida como un filtro de vitalidad a borbotones. Así como en esos teclados de lluvia fina que hacen honor a un títulos como “Fishes Swimming in the Sand”. Porque lo difícil no es que se te ocurra un título de tal calado visual, sino darle una forma musical que resuene con la misma sensación derivada del título. Y eso es algo logrado en todo momento. Da igual que el espectro sea el de Haruki Murakami o el de The Doors, Weinf a logrado forjar un espacio propio, único, que funde raíces y modos hipnagógicos en un modo totalmente autónomo. Uno donde las referencias se diluyen dentro de la misma metodología empleada para encauzar un ramillete de melodías, punteos y sonidos en algo tan a la baja en la actualidad como lo es la denominación de origen.

Mención especial para la producción llevada a cabo por Mariano Toledano. Por sus manos, la voz de Dani adquiere un espectro onírico de gran magnetismo, por no hablar de algo tan perdido en estos días: la sensación de que grabación “artesanal” no tiene porque ser indicativo de mañas lo-fi, sino de una intención esmerada por captar la esencia natural del sonido, ya sea de un teclado al sentir los dedos sobre sus teclas o del golpeo seco de una batería. Un ideal de “producción de puchero”. Por cosas como ésta, esta obra se puede añadir sin el menor pudor al espacio que está al lado de los discos de M. Ward y demás estilistas de unos tiempos que siempre están de vuelta pero pocas veces en la forma más plausible.

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