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Camellos – Embajadores

Por Diego José Fabián 0

Reseña del LP de debut de Camellos.

8.0

Nota
8.0
80%

Robaba cosas que no devolvía. Que nunca devolvía pero que sí revendía. En una droguería. Aquí no venden lo que yo quería.

En este mundo actual en el que vivimos, la tendencia general es pensar que todo el mundo es “gilipollas” menos uno mismo. El problema es que hay gente que te la clava por la espalda (o por el culo y sin condón, si me permiten ponerme zafio). Camellos van de frente y te dirán todo a la cara, con lo que su lugar en el podio social, está asegurado. ¿Qué aún no los conoces? Son Frankie, Fernando, Tommy y Jorge. Limbo Starr ha editado su primer LP, “Embajadores” y es un auténtico RKO, en tu puta cara otra vez. ¿Por qué? Porque abrir con “Becaria” ya deja claro que aquí convergen los Blur de primera época (el registro vocal de Fernando guarda un curioso parecido con el de Albarn), los injustamente olvidados Webelos y una actitud punk que es lo único que nos librará del suicidio en este mundo de mierda. Por no hablar del cierre con “Telmo y Luis”, que no sé exactamente si es una crítica al maldito funcionariado español o no, pero si lo fuere, bien hecho está, ya que nunca está de más lanzar dardos hacia el gran cáncer de este país. Entre medias, 13 pildorazos de garage-punk, con ese “Internet” como estrella, porque las redes sociales y nuestro pavoneo constante reflejando la vida que no vivimos, es algo de lo que alguien tenía que hablar claro ya. Y esa “:D”, con su “Me patrocina Kelme. Pero soy más de Adidas, que son tres filas seguidas”. Cierto, ¿no? A todos nos gusta vestir de primeras marcas. Y ojo cuidado también al directo. Este fin de semana pasado se les pudo ver en la sala oscense El Veintiuno, donde incendiaron un escenario no apto para eliminaciones en cuartos de final. Triunfaron, claro. Como Islandia en la Eurocopa.

Cualquier sábado de tu vida será especial si en el previo a esas salidas nocturnas asfixiantes reproduces en el plato el LP de “Embajadores”. Otra cosa es que seas… ¿gilipollas? No entendéis nada.

P.D. Esta reseña se realizó un domingo bajo el influjo de una dulce resaca provocada por el concierto de Camellos arriba nombrado (con todo lo que ello conlleva).

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