Un ser humano racional normal no puede vivir incomunicado, eso es así, no es que lo diga yo solo, es que es así. Es imposible imaginar en este tiempo alguien que pueda soportar una situación de aislamiento social, de cualquiera de las maneras. Más de dos días sin un acto de acercamiento con otra persona no es sano. Puede haber contadas excepciones, que voy a omitir por no salirme de la cuartilla que suelo escribir, pero que en todo caso no salen de un fin de semana de resaca quasi mortaloide después de un viernes de excesos varios y…
varias lagunas en la memoria que el cerebro se encarga de bombardear con escalofríos y sudores al intentar acceder a ellas. Facebook, Twitter y demás redes, en las que no me veo identificado, el Messenger o simplemente el correo electrónico son suficientes para salir del vacío comunicativo. Es simple, si no interactúas, entonces, te olvidan y eso no es bueno… Aunque peor que eso es escribir y que no te lean o llamar y que nadie descuelgue el teléfono… Pero para eso tengo un remedio, seguir escribiendo y seguir llamando, alguien te querrá por tus defectos o, simplemente, se sentirá mejor a tu lado, ya que tú elevado grado de pateticidad engrandecerá su ego hasta límites insospechados.Como resumen te digo que el abandono, la reclusión o la desilusión solo conducen al suicidio social del que es difícil salir. Si te sientes así, deja un comentario, quizás ni siquiera yo lo lea.













