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Red Hot Chili Peppers en Lisboa

Por Rafael Tovar 25

El Enano Rabioso.com ha conseguido en el exclusiva la crónica y fotos de ese gran concierto de la banda californiana. Las 16.000 personas que se reunieron el día 25 de enero en el pabellón Atlántico de Lisboa y que pudieron asistir al concierto que la banda californiana, pudieron comprobar in situ como Red Hot Chili Peppers han conseguido superar sobresalientemente el sonido del Blood Sugar Sex Magik.

Las 16.000 personas que se reunieron el día 25 de enero en el pabellón Atlántico de Lisboa y que pudieron asistir al concierto que la banda californiana, pudieron comprobar in situ como Red Hot Chili Peppers han conseguido superar sobresalientemente el sonido del Blood Sugar Sex Magik, album que los popularizó mundialmente a principio de los 90. Gran parte de la culpa de esta superación la tiene el guitarrista John Frusciante, el guitarra que tras abandonar la banda debido a sus problemas con las drogas y que en la banda se hacían imposible de superar debido al ritmo de ésta, retornó en el anterior álbum Californication, haciendo de los Red Hot uno de los grupos más importantes del panorama rock actual. En el 2003 el desembarco de esta banda a Europa tiene como motivo promocionar su ultimo album de estudio By the way, donde Frusciante se ha hecho ya no sólo líder musical de la banda, sino centro de atención sobre el escenario.jpeg

By the way, Scar tissue y around the world abren el espectáculo de una banda que lleva suficientes años sobre los escenarios y tablas como para empezar un concierto con los dos primeros singles de sus últimos álbumes, lo que les permite ganarse al público desde el primer momento, y aunque el sonido al principio, he de reconocer que, era espantoso y para nada por culpa del pabellón del que se supone es uno de los pabellones con mejor acústica de Europa, de todas formas el público se deja llevar por los magníficos estribillos y por un Anthony Kiedis, con falda que no para de saltar y de moverse como un boxeador repleto de energía. Los temas de By the way, y Californication se desenvuelven sobre el escenario, mezclándose entre sí y aderezados por brillantísimos momentos por temas del Blood Sugar Sex Magik como Suck my kiss.

La puesta en escena lejos de ser magnífica está compuesta por cuatro pantallas alargadas y estrechas que caen en la tercera canción, donde se reflejaban desde imágenes en directo de la banda a imágenes temáticas que acompañan a la banda al ritmo de cada canción, así resaltar los búfalos muy al estilojpeg One de U2 o la proyección de un film porno al ritmo de If you have to ask. John Frusciante que llega a tocar hasta teclados se encarga de presentar musicalmente a base de riffs y solos cada canción mientras el cantante, que no estuvo muy acertado, chapurreaba español ante el asombro, desconcierto y enfado del público portugues llegando incluso a silbarle.
Apoyado por las guitarras, por un público realmente frío, llegamos hasta el fin de la primera parte del concierto que acabó con un Give it away grandisoso y que al menos hizo mover un poco al público asistente.
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Chad Smith se encargó de devolver al grupo al escenario, con un solo que aunque no fue brillante si consiguió calentar y preparar al público para los bises. La preciosa Under the Bridge rompió el silencio dejado por el batería y el público cantó incluso mejor que Kiedis, que inexcusablemente olvidó parte de la letra con el consecuente reproche de Frusciante; Flea no brilló en esta canción limitándose sólo a marcar las notas y a apoyar a Frusciante. La versión del mítico Iggy Pop “Search and destroid” nos trajo al más activo Anthony Kiedis en un sonido mucho más cercano al Punk que a la psicodelia y al rock, uniendo esta versión a una canción desconocida y movida que hizo vibrar a este que escribe, para finalizar con un Jamming entre Flea y Frusciante, lo mejor del concierto. Destacar la profesionalidad de Chad, la vitalidad de un Kiedis al que la voz no le jugó ninguna mala pasada, Flea, un hombre espectáculo vestido de esqueleto y que incluso tuvo palabras para el desastre de la costa de la muerte con un “Nunca Mais” que tembló en todo el escenario, y el gran momento de John Frusciante que incluso se permite el lujo de vetar las canciones del One Hot Minute, disco en el que no participó.

Crónica de Carlos J Trujillo, fotos de J.L. Toro

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