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Crónica del Summercase Madrid 2007

Por Ignacio Sánchez 1

Crónica Summercase Madrid 2007

El Enano Rabioso hizo las maletas para trasladarse a la localidad madrileña de Boadilla del Monte para asistir al Summercase Madrid 2007. Una edición en la que cabía destacar el gran número de bandas de primer orden que formaban su cartel como Arcade Fire, Bloc Party, Pj Harvey, The Jesus and Mary Chain, Flaming Lips…

Así que tras un viaje rápido en AVE nos plantamos en la capital con ganas de festival, y esto fue lo que allí pudimos ver.

VIERNES 13

Lo primero que nos encontramos en el recinto fue la Terminal O, donde estaban tocando The Sunday Drivers, que tenían al público entregado. Y es que los toledanos han conseguido un gran número de seguidores con su música americana. No faltaron temas como “On my mind” o “Do it”.

Soulsavers son una banda de trip-hop que gracias al disco en colaboración con Mark Lanegan han dado el salto de calidad, y junto a él se presentaban en este Summercase. La ambiental “Ask the dust” sirvió para calentar motores, para que tras ella subiera el hierático Mark y nos hipnotizara con su potente voz. Fueron cayendo “Ghosts of you and me”, “Jesus of nothing”, “Revival”, así hasta que al igual que subió al escenario se marchó, dejando que la banda acabara con un tema instrumental acompañado de un dueto gospel. Memorable.

En el otro escenario importante, la terminal E, era la hora de uno de los grandes de la electrónica de los últimos años, Dj Shadow. Con una gran mesa con varios platos como únicas herramientas, Josh Davis dio una señora sesión muy bien acompañada por los vídeos en las pantallas. Dejó un poco de lado los temas de su último y no muy bien recibido disco “The Outsider”, para centrarse más en los primeros trabajos, incluso dejando caer temas de su experimento en UNKLE, como “Rabbit in your headlights”.

Después vendría el turno de unas de las últimas grandes reuniones de bandas de los 90. Tras casi una década en el olvido, los hermanos Reid han vuelto a sacar a flote el barco llamado The Jesus and Mary Chain, cargado de grandes temas como “Head on”, Darklands”, “Far gone and out”, y sí, sí tocaron “Just like Money”. Concierto para sus fieles. El resto nos quedamos un poco fríos.

Y tras ellos y en la carpa “grande”, o terminal S otra reunión, esta vez a cargo de OMD, que empezaron muy fuerte con su hit “Enola gay”, pero aquello poco a poco fue dispersándose, al igual que hicimos nosotros en la carpa. Para trasladarnos a la terminal E y ver cómo Air siguen exprimiendo la fórmula que tan buen resultado les dio en su primer disco “Moon safari”. Pop lisérgico de fácil digestión para echar el ratito.

Mientras que gran parte del público asistente emigró a ver a Kaiser Chief, el que os escribe fue a parar al escenario donde actuaban !!!, que en esta ocasión unieron a la banda a una vocalista de color para darle aun más énfasis. Que la carpa estaba patas arriba es decir poco, y es que los neoyorquinos no se han quedado en hype y han sabido salir del paso con un espectacular segundo disco, que con temas como “Heart of hearts” o “Must be the moon” nos hicieron bailar sin parar.

Para cerrar la terminal E, The Chemical Brothers. Era la tercera vez que los veía, y ciertamente las expectativas de poder ver un buen concierto eran casi nulas, pero la verdad que aquello se convirtió en un perfecto fin de fiesta. Centrándose mayormente en su último disco We are the night y en el laureado Surrender, y apoyados en unas proyecciones prodigiosas, los británicos consiguieron entrelazar tema tras tema sin que el show decayera para regarla un final apoteósico con The sunshine underground. Chapó para los hermanos químicos.

Antes de despedirnos del recinto, una pequeña visita a Felix da Housecat, para terminar de gastar las pocas fuerzas que quedaban.

SÁBADO 14

El sábado se presentaba como un maratón de grandes conciertos, que empezaba a las 8 de la tarde con Editors. Los de Birmingham jugaron contra un sol de justicia, al que respondieron con la intensidad de su música, pero sin llegar a calar.

Aún sin finalizar Editors, me desplacé a ver a Guillemots, pasándome antes un pequeño rato por Sr. Chinarro que tenía en vilo a una repleta terminal N. Conseguí un hueco por las primeras filas, mientras esperaba a que la banda de Fyfe Dangerfield saltara al escenario. De primeras tuvieron que lidiar con un sonido malo, que poco a poco se fue puliendo mientras iban intercalando temas nuevos con los de su gran disco Through The Windowpane. No faltaron sus grandes hits: “Make-up love song #43” o “Trains to Brazil”, dejando para finalizar la apabullante “Sao Paolo”, firmando uno de los grandes momentos del festival.

Nada más terminar Guillemots una avalancha de fans de Pj Harvey se tiraban literalmente a las primeras filas de la carpa, lo que provocó mi huida hacia fuera. Y a las 10 de la noche salió Polly Jean con un traje blanco acompañada de su inseparable guitarra. Para mí que ya la había visto en directo en el Fib 2001 con banda, verla ahora en solitario, pues ciertamente me dejó una sensación de cierta frialdad, y más aún teniendo que ver la actuación desde fuera de la carpa. Ella tiene una voz prodigiosa, pero seguiré pensando que sin una banda que la acompañe su música pierde fuerza.

Tras un pequeño descanso aprovechado para cenar, me presento en la terminal E expectante ante la próxima salida de The Flaming Lips. Lo que se preveía como una gran fiesta quedó en un gran fiasco. Y sí, las comparaciones son odiosas, y más tras haberlos visto por segunda vez el año pasado en la edición del Primavera Sound donde dieron todo un recital de globos, serpentina y música. Y es que fue esto último lo que los Flaming del 2007 se dejaron en la maleta. Que sí, que un comienzo espectacular con un Wayne Coyne metido en la enorme pompa andando sobre el público al son de “Rice for the prize”, pero poco más. Wayne cada vez tiene menos voz, y si le sumamos parones interminables entre los temas, hicieron inútil los kilos de confeti tirados, y demás parafernalia ya vista en sus actuaciones. Así que me fui antes de acabar su concierto a la terminal O, para intentar tener un “buen” sitio para ver a Arcade Fire, tarea difícil tras ver la cantidad de gente que guardaba sitio muchos minutos antes.

Pasada las 12 y media de la noche empiezan a sonar los primeros acordes de “Keep the car running”, y a uno se le ponen los pelos de punta, y más aún cuando sueltan golpe y porrazo “No cars go” como segundo tema. Un sonido casi perfecto y una gran puesta en escena con pequeñas pantallas circulares que mostraban a la banda y un telón de fondo sobre el que se proyectaban diversas imágenes.
Los canadienses dividieron la actuación en dos partes, donde la primera fue la dedicada a su nuevo disco “Neon bible” y la segunda donde escupieron hits tras hits de su enorme debut, destacando la consecución de “Tunnels” con “Power out” y “Rebelions”. Tras ésta, un pequeño parón para salir de nuevo y despedirse a lo grande con “Wake up”. Una experiencia religiosa que difícilmente se podrá olvidar. Destacar la curiosa versión que hicieron del tema “Poupee de cire”.

Y sin apenas descanso en el escenario paralelo (O) Bloc Party salían enrabietados, con un sonido contundente, con ganas de agradar, y vamos que si lo consiguieron. Un setlist centrado mayormente en temas de su brillante debut hizo vibrar al público, que tampoco decayó cuando la banda presentaba los temas de su segundo e irregular trabajo, que en directo ganan muchísimo. Bien distribuidos los hits, fueron cayendo poco a poco “Banquet”, “Positive tension”, “Like eating glass” o “Helicopter”. Un concierto redondo, 100% festivalero.

Sin apenas respiro, vamos a la carpa para ver a LCD Soundsystem, que ya habían empezado su actuación. Vibrante lo que se pudo disfrutar, con ese matiz más guitarrero que toman los temas en directo. Desde fuera de la carpa no se vive de igual forma, pero aun así hicieron que bailara a ritmo de “Tribulations” o “Yeah”.

Y como colofón del Summercase un poco de 2 many djs, que con el paso de los años han ido pasándose a las sesiones más techno, dejando de lado su lado “bootleg” de remezclas, lo que nos hizo marchar a la otra carpa para disfrutar con una inconfundible sesión a manos de Dj Amable y Gato.

Y así se cerró la incursión por tierras madrileñas de El Enano Rabioso, con un bagaje muy positivo en cuanto a conciertos, pero con un sabor de boca agridulce en temas organizativos, por la poca cantidad de barras, el precio exagerado del agua (3 euros) o el gran polvo que se levantaba en el recinto, lo que hacía que algunos asistentes tuvieran que hacer uso de mascarillas.

Así que, ¡ hasta la próxima corazones!

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