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The Unfinished Sympathy: si hay que dar caña, se da.

Por Carlos Sánchez 0

El pasado 19 de junio, la banda barcelonesa The Unfinished Sympathy estuvieron en Sevilla. Un concierto que posiblemente haya sido el más íntimo, pero no por ello menos cañero de la gira “Avida Dollars”.

Cambio de sala en último momento (en principio el concierto tendría lugar en la céntrica sala Fun Club) y aquí comenzó el desconcierto para muchos de los asistentes, que debieron de tirar de GPS en mano para encontrar una sala de reciente creación y alejada de cualquier atisbo de civilización: Der Fliegende Holländer.

Seguramente esto tuviera algo que ver con el “leve” retraso del evento: algo más dos horas y media después de lo planeado comenzaron a sonar los primeros acordes de Gaggia, banda local que realiza una mezcla de lo que ellos califican como “rock, mugre y canción popular melodramática”. Una apuesta un tanto arriesgada para el panorama underground por el que se están dando a conocer. Un estilo demasiado aflamencado si observamos al grupo al que estaban taloneando, aunque reconociendo que dieron un recital muy correcto.

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Pasada ya la medianoche, Eric Fuentes y los suyos se enfundaron sus instrumentos frente al insólito escenario que tiene preparada la sala, con una autocaravana que, según contaron los dueños de la misma, fue donde se fraguó la idea de crear una sala distinta de conciertos en Sevilla. Una autocaravana que había visto como el público que esperaba que aparecieran los barceloneses fue aumentando a medida que se acercaba dicho momento.

Como ya nos comentó Pablo Salas, aunque venían a presentar Avida Dollars, un trabajo algo más rudo que su antecesor, no se iban a dejar en el tintero ninguno de los temas que los catapultó como una de las bandas con mayor potencial del panorama nacional. Y así fue. Comenzando con temas del último trabajo, pronto empezaron a aparecer otros como I’m a Lone Wolf, Babe o This Living Kills, que empezaron a caldear el ambiente, hecho del que fue testigo en primera persona Joan Colomo que no se separó ni un segundo del ventilador que le facilitaron para poder hacer más asequible el calor estival al que Sevilla está acostumbrada.

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The Unfinished Sympathy supieron controlar perfectamente el tempo del concierto para hacerlo asequible y dinámico, que quedó perfectamente reflejado en la última parte del concierto, cuando el público exigía los acordes de uno de sus hits: Rock for Food, que junto a An Investment in Logistic cerraron un show donde demostraron que siguen teniendo toda la fuerza que les ha caracterizado siempre, en el que sus temas más melódicos y pausados sonaban con garra y energía, algo en lo que también hay que reconocer el trabajo del técnico de sonido, ya que nada tuvo que envidiar (por no decir que superó) al de otras salas de la ciudad.

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