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Berlin Festival 2009: electrónica en el aeropuerto

Por Estrella Jiménez 1

Un aeropuerto abandonado, mucha electrónica y gente con ganas de pasarlo bien fueron las claves de un festival que va consolidándose poco a poco. Y El Enano Rabioso estuvo allí.

Lo mejor para superar cualquier miedo es una buena terapia de choque. Y nada más apropiado para alguien con fobia a los aviones que pasar un fin de semana entero en un aeropuerto rodeado de estos maravillosos aparatos. Y esque la tercera edición del Berlin Festival tenía lugar los días 7 y 8 de Agosto en Tempelhof, antiguo aeropuerto de la capital que dejó de utilizarse el año pasado porque su ubicación estaba ya demasiado cerca de la ciudad. Mientras el Ayuntamiento decide qué hacer con él los organizadores del Festival han conseguido convertirlo en el escenario ideal para un fin de semana de conciertos.

Y la organización es precisamente uno de los aspectos a destacar de este festival. Puestos de comida de todas clases y nacionalidades, muchísimos servicios, camareros que no te hacían esperar más de 10 minutos, cabinas de masaje por si te duele el cuello de tanto mirar al escenario, puntualidad exagerada en el comienzo de los conciertos… Todo muy alemán.

En cuanto a lo musical, que es lo importante, el Berlin Festival de este año no pasará sin duda a la historia por su cartel, más bien flojito. Aunque con algunas pinceladas de rock se presentó eminentemente electrónico, lo que puede resultar agotador si no es tu estilo de música preferida.

El primer día y bajo un sol de justicia estrenaron el escenario principal Humanzi, bastante guitarrero pero con problemas de sonido que tardaron en solucionarse y que también perjudicaron a los Crystal Antlers. La acústica en el antiguo hangar del aeropuerto (que era donde estaba situado el escenario principal) dejó bastante que desear durante todo el festival. Mientras, en el segundo escenario se presentaban Telepathe, unas neoyorkinas que aburrían hasta al más animado.Y eso que el disco no está nada mal, pero en directo parecían competir por el premio a las más sosas.

Bodi Bill, con su mezcla de folk y techno hizo las delicias de un público que coreaba sus canciones y que parecía pasarlo realmente bien con este berlinés. Los treinteañeros tenían a esa hora una cita con uno de los mejores conciertos del fin de semana, Saint Etienne. Los ingleses se mostraron cercanos con el público, tocaron todos sus grandes éxitos y realmente lo dieron todo en el escenario.

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Después le tocaba el turno a Peter Doherty, que para no variar las costumbres se subió al escenario borracho y sudado y dio su espectáculo habitual de rockero pasado de rosca. También hay que destacar de este primer día a Moderat, con sus aparatos analógicos y ganas de hacerlo pasar bien y a Peaches, muy sexual y muy entregada con una gran puesta en escena. A partir de las 3 de la mañana y hasta la salida del sol hicieron su aparición los grandes djs de la noche y el ambiente, ya de por sí caldeado, no hizo más que aumentar de temperatura.

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Al día siguiente el cansancio y la resaca de cerveza pasó factura en los primeros conciertos, que estuvieron prácticamente vacíos. Y es una pena, porque hubo grupos que merecía la pena ver, como The Kilians, los Strokes alemanes. Más guitarras y menos electrónica en esta segunda jornada, con The Rifles o 1000 Robota, el único grupo que cantaba en alemán. A las 22:30 en punto apareció en el escenario principal Jarvis Cocker, uno de los chicos malos del brit-pop de los 90 pero que en Berlín se presentó sereno tocando casi todos los temas de su nuevo álbum. Era extraño ver a tantos adolescentes entre el público, muy fans de alguien que fue tan famoso cuando ellos casi no habían nacido.

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Divertidísimos Micachu and the Shapes y apoteósicos Deichkind, que volvieron literalmete loco al público con su espectáculo de hip hop electrónico, sus vestimentas futuristas y toda la parafernalia que les rodea en los conciertos. Mucha electrónica a partir de las 2 de la mañana, con el público dividido entre el Dj Set de Digitalism y el de Hot Chip. La cosa siguió hasta las 11 de la mañana del domingo, con djs de la tierra haciendo bailar a un público que aguantó la fiesta hasta el final.

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El Berlin Festival no es un festival ambicioso. Poca repercusión internacional, casi ningún extranjero entre el público y muchos grupos nacionales y locales. Además de mucha gente guapa con ganas de ver y dejarse ver más que de disfrutar de los conciertos. Muy divertido si te gusta la música electrónica, excelente organización, puede llegar a aburrirte si lo tuyo no son los djs o las fiestas hasta el amanecer.

Fotografía: Organización Berlin Festival.

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