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Noche Foehn Records en Sevilla

Por Ignacio Sánchez 0

El pasado viernes la sala Malandar acogió a tres bandas locales con mucho más en común que el sello catalán.

El pasado viernes tuvo lugar en la sevillana sala Malandar la noche Foehn Records, sello barcelonés que tiene afinidad por las bandas de Sevilla. Primero fue el fichaje de Úrsula, al que se le sumó el año pasado el de Tannhäuser con su “Para entonces habrás muerto”, y más recientemente el de Blacanova, cuyo trabajo verá la luz en los próximos meses.
Este triple concierto verá su continuidad el próximo 6 de febrero en la granadina sala Sugarpop y el 25 de marzo en el aulario La Bomba de Cádiz.

En lo que respecta a la noche sevillana, la cosa empezó bien a medias. El combo de pop Blacanova subían al escenario con unos quince minutos de retraso sobre el horario establecido, con un público ansioso de poder oír sus nuevas composiciones, jpeg pero que por momentos no podía disfrutar de un sonido apropiado. Las voces de Armando e Inés quedaban demasiado ocultas detrás de la maraña atmosférica que creaba el resto de la banda. Y es que a pesar de ser ésa una de las virtudes de Blacanova, los problemas de sonido le jugaron una mala pasada. A pesar de ello, el grupo alcanza grandes cotas de intensidad cuando les da por exprimir su lado más shoegaze, y temas como “La increíble verdad” lo agradecen.

“Para entonces habrás muerto” fue una de las sorpresas nacionales del pasado 2009, cosechando grandes críticas por parte de los medios especializados. Ésta era la carta de presentación de Tannhäuser para los que no los conocieran, unos Tannhäuser que sufrieron en menor medida los problemas de sonido que sus antecesores, jpeg demostrando ser una de las propuestas más interesantes de la ciudad, siendo el post-rock un género bastante trillado, si es que podemos encajar al grupo sólo en este estilo. Momentos de gran intensidad con “Temporal”, más ambientales con “Turmalina” o “125”, o el final “bailable” con “Arkanoid”, fueron de las mejores cartas que jugaron, dejando al respetable con bastante buen sabor de boca.

Para cerrar la noche le llegaba el turno a Úrsula, el proyecto de David Cordero junto a Juan Luis Castro, que llegaba con las grandes críticas obtenidas por su “Mejor seguir al silencio”, un trabajo que explora el lado más ambiental del grupo. Bajo la débil luz de un flexo y la proveniente de sus portátiles, el dúo intentó introducir al público en su mundo de paisajes sonoros conseguidos a través de la suma de capas. Las nuevas tecnologías también se ayudan de guitarra y bajo, aunque sus sonidos estuvieran por momentos demasiado enmascarados. Una pena que parte de los asistentes no respetaran el silencio y reposo que un concierto así requería, y en más de una ocasión se escuchó pedir silencio, y cuando nos quisimos dar cuenta eran las doce de la noche y la sala obligaba a que la cosa fuera terminando.

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En definitiva, una buena noche musical para ver qué se cuece por Sevilla y que tuvo una gran acogida por parte del público que llenó más de la mitad de la sala.

Próxima parada, Granada.

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