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La Herida Universal

Por Rafael Tovar 1

Cuando tengo que sentarme a escribir la crítica de un disco nuevo siempre me apetece hacer una breve escucha de la biografía musical del autor en cuestión, para observar -escuchar- la evolución musical del susodicho, y a la vez, porqué no, decidir si éste o aquel me parecen mejor o peor trabajo que el presente. Con Julio de la Rosa (El Hombre Burbuja, Fantasma #3)  siempre tengo un problema al decidirme. “La Herida Universal” (Ernie Records,2010) llegó a mis manos una semana y pico antes de su salida al mercado tradicional, en formato vinilo y en CD, y dediqué toda una tarde a darle una escucha premeditada, luego me fuí a Portugal con la idea de que era uno de los mejores discos de su carrera. Ahora escuchando toda su carrera la decisión se me antoja muy complicada. Hace poco un amigo me decía que lo peor que tenía su primer disco en solitario, “M.O.S.” (Everlasting Records, 2007) es que no volvería a hacer uno igual. Otro sin embargo afirmaba sin tapujos que “La Paz está en las Matemáticas” (2007), su último disco con El Hombre Burbuja, era el disco más incomprendido del pop-rock patrio y que merecía mucho más que lo conseguido. Yo no soy tan dado a titulares de este tipo, así que después de reflexionarlo durante algunos días me quedo con que el nuevo disco de Julio de la Rosa merece una posición de honor entre los actuales de la industria musical independiente y entre los de toda su carrera, y ahora explico porqué.

La Herida Universal” quizás sea el nombre más directo y claro que Julio ha puesto a uno de sus discos, y es que quizás ya no tiene que irle dando vueltas a porqué las cosas son como son y porqué uno es así y siempre tropieza trescientas veces, como canta en “Las Camareras“, el tercer corte del disco. Así que ahora Julio ha venido a hacer algo a lo que no estabamos tan acostumbrados, el disco más positivo de toda su carrera y es que al fin y al cabo, como dice en el tema “Entresemana“,  “el amor no duele tanto, duele si te lo hacen mal”. Y es que nada más abrir la caratula del CD nos encontramos con ese texto que Julio de la Rosa escribió en su libro “Tanto rojo bajo los párpados” (Chorrito de Plata) que termina diciendo que “amar es tan dificil como elegir una bicicleta”. Y es que el amor de mentira, el de verdad, el que nunca pide nada, el que pide y nos deja a deber, el principiante y el que no tiene edad se definen como el tema principal de su disco, y Julio avisa, “miren siempre la fecha en la tapa que después no se sabe qué hacer”.  Tras ese relativismo en el que uno empieza a asimilarlo todo de nuevo también existen las autoinculpaciones, las que duelen un poco y vienen tras “El temporal” o las que uno acepta que la cagó y hace “Una mierda de canción“, uno de los temas más desenfadados del disco. Aunque no siempre la culpa es de uno como bien entona en “Violines de noche“. El sexo, porqué no, también tiene cabida entre los dieciseis temas, el que se complica entre amigos, el sencillo de una noche y ya está. Un puñado de canciones bien horneadas en el que se suceden los temas lentos y más desenfadados como si de una montaña rusa se tratara. Y es que qué somos en esos días de dudas sino montañas rusas que caminan por las calles esperando otra subida y temiendo otra bajada… Pero si algo deja claro Julio de la Rosa es que “Sin ti no estoy mal” en el tema “Resumiendo” que cierra el disco terminando con el canto de un gallo que da lugar a un nuevo día, a una nueva forma de ver las cosas desde otro punto, desde otra luz.

Alabado por la crítica, acusado de bohemio y crápula (aunque ésto se aleje de la realidad, la procesión se lleva por dentro) y de querer acercarse hacia el costumbrismo como el propio Sr. Chinarro,  esta vez se ha juntado con grandes artistas como Abraham Boba (incondicional teclista de Nacho Vegas) y Pau Roca (La Habitación Roja) -¿habrá segunda parte de Fantasma #3?- para sacar un disco autoproducido, y autograbado en su propia casa; es decir, todo cocina propia, hasta el punto de que incluso las fotos que aparecen en el libreto interior son suyas. En definitiva, tal y como ya nos ha demostrado en sus dos libros, en sus discos y en su faceta como creador de Bandas Sonoras, estamos ante un artista con mayúsculas capáz de darle a casi todos los palos, y estamos ante un disco muy esperado, la prueba absoluta de que uno mismo puede hacer cosas de calidad, ante un nuevo Julio de la Rosa, ante la cama del monstruo -que ahora parece que ya duerme, aunque sea ligeramente-, y ante un ejercicio de superación que muchos querríamos para nosotros mismos. “¿Cómo vas a odiar algo tan sexy?”.

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