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Delafé y las Flores Azules llenan de color la sala Q

Por Eduardo Cuevas Romero 1

Marichispa/El Enano Rabioso

El pasado sábado el grupo barcelonés trajo el espectáculo a Sevilla, transformando una mera noche nublada en un festival de optimismo.

Delafé y las Flores Azules derrocharon energía durante más de hora y media ante un público no muy numeroso pero deseoso de bailar y muy participativo (incluso subieron cinco chicas con tutús azules al escenario para acompañar a Óscar D’Aniello y Helena Miquel a hacer el Steady Running durante la canción “Espíritu Santo”).

Marichispa/El Enano Rabioso

El espectáculo comenzó elegantemente tarde y sin telonero, sin que nos preparáramos para lo que nos esperaba. Cuando nos quisimos dar cuenta todo el grupo estaba en el escenario y Helena comenzaba a entonar “Hoy”, el tema que abre el disco de los catalanes, sin contar ya con Facto: “Las trompetas de la muerte”. Un comienzo tranquilo, para ir abriendo buen sabor de boca hasta que, gradualmente, fue convirtiéndose en una bola de energía, como diciendo: ¡VAMOS A DARLE GAS!

La banda dio un concierto más que correcto en el que lo principal fue hacer que el público se moviese, y para eso lo dieron todo, con tantas ganas que Óscar por poco se mata en uno de sus pasos de baile. Helena brillaba por su dulzura, ya fuera haciendo posturas rodeada de sombrillas japonesas o incluso dejándose llevar en los momentos más apoteósicos de la noche. Óscar hizo honor a su apodo de ‘Hombre de Goma’ deslizándose por el escenario apenas moviendo los pies, apenas paraba quieto un solo segundo. Y es de especial mención los Trompetas de la Muerte, que con ellos solos ya se podía dar un espectáculo divertido.

Marichispa/El Enano Rabioso

Además, el setlist no se dejó ni una atrás, no sólo se centraron en el último disco, sino que también tocaron temas de la anterior formación. La banda hizo corear a los asistentes canciones como “La Juani”, “El Indio”, “Pronombres”, entre otras muchas de los discos “La luz de la mañana” y “Vs. El monstruo de las ramblas”. La puesta en escena, cómo no, respiraba espíritu Delafé: muchas luces, flores enredadas en los micrófonos, confeti y, como ya mencioné, sombrillas de colores para escenificar la canción “1984”. Y, para rematar, el bis más que necesario para no dejarnos a medias. Terminada la primera canción del bis, sonaron las trompetas apocalípticas que daban entrada a “Río por no llorar”, la cual, personalmente, es mi perdición y me dejó más que satisfecho. Pero Delafé y las Flores Azules prefirió despedirse más que dignamente con la sosegada “Solo Palabras”, cerrando el ciclo de estaciones que es su directo.

En definitiva, ese sábado tuvimos el concierto que se podía esperar de esta banda: mucho color, canciones felices, baile, mucho buen rollo y muchas Flores Azules. ¡Dale gas!

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