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Rompecabezas de moda y perfección moral

Por Jose A. Rueda 0

“Ornamento y Delito no son uno de esos grupos modernos ni para modernos, pero quién sabe, en este mundo de locos cabe la posibilidad de que algún día se pongan de moda”.

Así es como ellos mismos se presentan en MySpace. Y dicho y hecho. Ha llegado la hora de Ornamento y Delito. Un grupo formado en 2006 y que hasta hoy se habían  dedicado a agitar el panorama underground.

Porque desde allí, desde las catacumbas del rock, han irrumpido con fuerza Gari, Rober, David y Pepe. Habían sido muchos conciertos, muchos concursos de maquetas, mucha autopromoción, mucho boca a boca,… Y tres discos. Tres trabajos autoeditados (“Relicario”, 2007; “O+D”, 2008 y “Putas y cocheros”, 2009).

Dos mil diez ha sido el año de Ornamento y Delito. Primavera Sound los incluyó en su selecto cartel y las visitas en MySpace se multiplicaron. Limbo Starr se interesó por ellos y Abel Hernández (Migala, El Hijo) los metió en su estudio.

Y por fin tenemos en nuestras manos “Rompecabezas de moda y perfección moral”. El debut oficial de Ornamento y Delito.

Las personas ajenas a  un lugar se caracterizan por tener una mayor capacidad de absorción de esencias que los nativos. ¿Por qué digo esto? Porque Ornamento y Delito suenan a Madrid. Suenan a bar oscuro, a humo y a whiskey. Suenan a post-movida, a Malasaña y a estrés de gran ciudad… Pero sin embargo sólo uno de sus componentes es de allí, y además del extrarradio… Los demás vienen de Vizcaya, pese a que hablan de las decadencias de la capital en las recuperadas “Madrid” y “Madrid de los Austrias”.

“Gora Aste Nagusia” y “Cocaína” también se han revisado para sonar algo menos oscuras pero, por supuesto, más gruesas y más limpias que en sus anteriores versiones maqueteras. Pero en OyD siguen mandando las guitarras, con ambientes que emocionan y desgarros sonoros que nos azotan la cara. La voz de Gari hace el resto. Su lírica deja clara que ser postpunk no siempre implica ser funesto.

Las nuevas “Beñat”, “Canción de la muerte” o “Loca por ti” son más evidencias de que un chaleco antibalas no te va a librar de un disparo de Ornamento y Delito. Los tiros van por el rock descarado, pero también por la melancolía pop. Van por el cinismo de sus discursos, aunque también estos se cargan de rabia punk.

Parece que una actitud suspicaz los hace esquivar a la masa indie. Pero Ornamento y Delito ya no tienen escapatoria… ni nosotros tampoco. Su turno ha llegado.

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