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Tara Motor Hembra

Por Rafael Tovar 3

Damas y caballeros, 2010 pasó. Ya. Dejemos a un lado la resaca que nos dejaron las listas anuales y los grupos que encumbramos en un año complicado. Agarraos que vienen curvas, o sonidos, que puestos a usar metaforas también diremos que este grupo renació de sus cenizas cual ave Fenix. Y es qué ¿cómo afronta Leopoldo Mateos, cantante y compositor del grupo madrileño, el abandono de dos de los tres componentes de su grupo tras la grabación de su segundo trabajo? Miremos brevemente al pasado: A Nudozurdo le ha pasado como a muchos otros grupos, tras un primer trabajo homónimo estupendo y del que nadie se enteró en 2003, se dieron a conocer, cinco años después, con su segundo LP bajo el brazo titulado Sintética (2008, Everlasting Records). Lo que sucedió en esos cinco años fue la grabación y producción propia de un trabajo tras el cual dos de los miembros del grupo abandonaron. Pero lejos de la disolución del grupo, Leopoldo buscó tres magníficos músico con el que pudieran defender su estrenadísimo disco en el directo.  Y pocos años después vuelven con una formación sólida para presentarnos Tara Motor Hembra (2011, Everlasting Records), sin duda uno de los discos que dará mucho que hablar en el presente año. Cómo diría Lopera, “tomen buena nota”.

Personalmente debo admitir que escuché su segundo larga duración antes que su álbum debut, y los dos me emocionaron enórmemente. Este tercer trabajo ha superado todas mis expectativas. Si sus anteriores trabajos fueron buenos, éste no iba a ser menos, y nos demuestran, por tercera vez, que sin renunciar a un sonido propio son capaces de seguir emocionándonos, tanto o más que con sus anteriores trabajos. Su sonido nos mete de lleno en los sentimientos que nos narran con sus letras. Unos sonidos y un arreglo muy bien trabajado, y que como afirmaba Jota (Los Planetas), en una reciente entrevista en Rockdeluxe, no son fruto de la casualidad sino de un trabajo más que elaborado para que la voz forme parte de la instrumentación de los temas.

Y sin dejar la reminiscencia planetaria podemos decir que su sonido recuerda, entre otros, a los granadinos, “Prueba/error” o “Golden Gotele” son buena prueba de ello, con sus delays y sus guitarras entremezcladas con la voz que dan sentido a todo el conjunto, y al post-punk de finales de los setentas de Joy Division, escuchen “Laser love” o “Sueño Demo”, con sus punteos de guitarra, atmósferas a base de teclados y el ritmo repetitivo de la batería en sus composiciones, sin que por ello renuncie a un sonido propio muy afianzado como al que ya nos tenía acostumbrados en anteriores trabajos.

Amigos de las crisis personales, del análisis exahustivo de los hechos pasados, espectadores de realidades (y de sueños) extremos y esa sensación de estar perdiendo siempre se recogen en sus letras. “¿A dónde me ha llevado este orgullo? / Siempre escondiendo lo que siento. / Todas las heridas que me han hecho, / viendo siempre como sangran para adentro” sentencia ya en el segundo corte, “No me toqueis”. Algunos toques y reminiscencia góticas a la tristeza que no se ve, “Porque hay chicas desnudas que están sangrando por dentro” en “Prueba/Error”. Esa jodida atracción que sentimos ante lo complicado y oscuro en “Conocí el amor” dónde podemos encontrar trazos tan oscuros cómo  “Hay algo sucio dentro de ti / Hay algo oscuro que quiero para mi / Entré en tu cuerpo en una ocasión / Vi arder mi casa / Conocí el amor“. Los eternos miedos y preguntas, “Me pregunto si estoy hecho para amar a alguien que me va a controlar” en “Mensajes muertos”.

Los cortes del disco son largos, llegando algunos a rondar los ocho minutos, cómo mi preferido “Dosis Modernas” dónde nos habla del amor como droga actual (“Sube mi amor a mi cerebro / Si mi mente destruye todo lo que deseo / Si en tus labios siempre hay algo mucho mejor“) o “Laser Love” que roza los nueve. Así que estamos ante un disco de atmósferas, de sentimientos, de subidas y bajadas y dónde la música tiene la misma o más importancia que las letras. Y para cerrar el trabajo la voz de Adriana participa a duo junto a su hermano Leo en “El diablo fue bueno conmigo”. Yo ya me he visto bailándolo en el salón de mi casa. Ahora os toca a vosotros.

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