South Pop Sevilla 2011, la crónica

Por Redacción EER 1

Standstill. Jose Eduardo Medina / El Enano Rabioso

El pasado viernes 15 de abril se desarrolló la inestimable cita con el South Pop sevillano, tan esperado como la primavera en Sevilla y con cabezas de cartel que han dado que hablar.

Un festival acostumbrado a grupos extranjeros, nos ha dejado en este primer día melodías del ámbito nacional y latinoamericano.

Precisamente chilenos, Dënver, abrieron el cartel con una puesta en escena original y que dejó con la miel en los labios a aquel sector del público que tenía ganas de vibrar al más puro estilo tecno pop que Mariana y Milton nos ofrecieron. Los jóvenes se lanzaron al público con grandes dosis de pop bailable y dejaron sus grandes hits “Los adolescentes” y “Los bikers” para el final del concierto. El magnetismo de Mariana y su conexión con el público mostró evidente el resurgir del pop latinoamericano en países como México y Chile. Con un vestuario atrayente (una camisa de lentejuelas que impregnaba de vitalidad a todo el mundo) se entregó al público bailando al ritmo que le marcaba Milton. Comenzaron con temas del primer disco para seguir con su actual álbum “Música, gramática, gimnasia” (2010, Cazador), disco que ha recibido muy buenas críticas. A continuación, sus melodías dulces donde apenas sonaban bajos enlazaron con grandes temas como “Olas gigantes”. Un final espectacular con “Litoral central” y “Los Adolescentes” tuvo muy buena acogida entre un público deseoso de regeneracionismo popero.

Ellos. Jose Eduardo Medina / El Enano Rabioso

A continuación la espectacular presentación del nuevo disco de los de Guille Mostaza que hizo bailar a todo el público y que conectó desde el principio con un cantante que saciaba su derroche en el escenario con continuas latas de cerveza. Ellos tiene a su público, y eso se notó cuanto sonaron canciones de discos posteriores. “Cardiopatía Severa” (2010, Pias) sonó casi al completo, y el público vibró especialmente con temas como “Cerca”, “Lo nuestro”, “Hasta el final”, y sobre todo “Mientes”, donde inevitablemente se echó de menos a Jota de Los Planetas. Sus letras mordaces y su acercamiento al público sevillano dejaron muy buen sabor de boca de estos madrileños que tienen un gran número de seguidores en nuestra ciudad.

La arriesgada apuesta de Mercedes Audras no frustró al público, donde sus melodías folks y su conexión y amabilidad con la gente hicieron del suyo un buen concierto que lamentablemente no tuvo el mayor número de seguidores puesto que el buena parte del público aprovechó para ir a cenar. La argentina no defraudó y nos concedió una entrevista para la redacción que próximamente publicaremos.

La gran expectativa de la noche estaba con los Manel, el éxito de ventas actual. El grupo barcelonés que canta en catalán trajo una pequeña polémica desde el principio de la jornada, ya que tenía a varios periodistas del ámbito autonómico persiguiéndolos y en concreto que hacer un seguimiento sobre la escena pop catalana. Pudimos hablar con alguno de estos medios y manifesté lo que creo que ellos sienten en realidad, la música más allá de los idiomas. Por qué no ha de tener seguidores andaluces un grupo que cante en catalán? ¿ O es que todo el mundo que sigue a grupos anglosajones entiende lo que dicen sus letras? En cualquier caso existía bastantes seguidores catalanes o que se sabían las letras de este grupo clásico que rozó lo plano en el momento en el que Guillem sacó el tan repetido ukelele. Eché en falta más canciones de Roger, cuya voz profunda y grave me impresionó, y la versión de “Common People” de Pulp (“Gent normal”) atrapó a un público deseoso de más canciones. Pero las introducciones de las canciones como si fueran cuentos (en cualquier caso lo parecían, bandas sonoras de pequeños relatos clásicos), hizo que se faltase repertorio al término del mismo, no sin olvidar grandes temas como “Boomerang” o “Aniversari”. De todas formas, son muy buenos músicos con ganas de contar cosas, aunque para nada innovadores.

La Bien Querida. Jose Eduardo Medina / El Enano Rabioso

Finalmente la tan esperada Ana Fernández, La Bien Querida, fue la gran decepción de la noche. Tras su Romancero (2009, Elefant Records), y postulándose como la voz femenina actual del pop español, su puesta en escena quedó mediocre. Tal y como nos tiene acostumbrados con su vestuario flamenco pop, y acompañada de una gran banda, sus temas sonaron como si no pasase nada en el escenario. No trasmitió ninguna energía a un público que se entrega al último grupo de la jornada. Los temas de su último álbum “Fiesta” (2011, Elefant Records) dejó que desear en cuanto a la forma interpretativa (se limitaba a leer todas las letras de sus canciones), con lo que el hieratismo y la indiferencia se implantó en el Teatro Alameda. Sonaron temas como “Hoy”, “Queridos Tamarindos” y “Noviembre”, pero dentro de una frialdad que no promete buenos tiempos para la carrera en directo de La Bien Querida.

Todos los conciertos fueron amenizados con las sesiones de Dj Duckula, que puso energía al siempre bien esperado South Pop.

El sábado ofrecía un panorama de menor peso, con Standstill como gran baza del día, constituido por una apuesta por grupos más decididos por la experimentación.

Después de una sobremesa marcada por las altas temperaturas, cuando el sol dejaba de hacer estragos, se empezaban a congregar los más tempraneros en las inmediaciones del Teatro Alameda, con la intención de refugiarse en la penumbra interior mientras la mayoría seguía aún saboreando el café tras el almuerzo. A medida que avanzaba la tarde aumentaba el discurrir en torno a la puerta y poco antes de la hora de inicio, los arremolinados iban despojándose de sus gafas de sol para tomar posiciones en la platea del teatro.

Inauguraba el escenario el collage de sonidos de Emilio José, con su paleta de samplers moviéndose entre los ritmos del Brasil de la bossa nova para endulzar la crítica ácida a la realidad de su Galicia natal. Su actuación basada en la improvisación, queda convertida en una amalgama de canciones interrumpidas por discursos y diálogos con el público, que, a pesar de su escaso número, intervino a las solicitaciones provenientes del escenario, con una actitud tan irreverente como la del artista.

Ornamento y Delito. Jose Eduardo Medina / El Enano Rabioso

Rozando el atardecer en el exterior, y en contraste con la electrónica reposada del componente de Apeirón, tras un descanso para hacer el cuerpo al cambio que se avecinaba, comenzaban con las pruebas de sonido Ornamento y Delito, banda de raíces vascas pero afincada en Madrid, cuya propuesta contenida en “Relicario” (2009, Geek Records) fue una revelación en la escena nacional.

Su puesta en escena suma potencia y efectismo a los temas de un último disco, donde el sonido más desgarrador que habían afilado en previas entregas se ha suavizado desprendiéndose de cierto encanto original, más convincentes en un directo descarado que agradecieron los presentes y ofreciendo el lado más punk de los inicios del grupo. Sacando a la palestra el armamento pesado con “Madrid” o “Drama de España”, explícitas letras dirigidas al infinito por la voz de Gari, con la mirada perdida mientras manipula el sintetizador.

Después de un intermedio para asimilar la descarga de adrenalina ofrecida por Ornamento y Delito, y mientras algunos se decidían por buscar algo para cenar, Teresa Iturrioz tomaba posiciones en el escenario a la cabeza de Single, presentando el repertorio más intimista de su nuevo disco, donde han reducido la profusión de ritmos bailables para dar mayor cuerpo a unas melodías aderezadas con la frescura de la experiencia escénica de la vocalista, punto fuerte de unas canciones que a veces pecan de ingenuidad y falta de intensidad.

Discurriendo hacia la recta final del festival, mientras volvían los más hambrientos asistentes después de saciar sus estómagos, Margarita aparecía entre bambalinas con intenciones de despertar un ambiente algo adormilado. La propuesta de los madrileños cargada de exuberancia tropical, subió el estado de ánimo general, con un ritmo de batería de corte africanista, muy en boga en el panorama independiente internacional, aderezado con punteos de guitarra y unas letras basadas en la repetición continua de frases cortas, que los asistentes coreaban, gracias a los fragmentos inteligibles libres de la distorsión provocada por una base de efectos vocales. Una apuesta arriesgada, que gracias a su levedad atrajo en ciertos momentos, pero perdía fuerza y se llegó a hacer algo tediosa a medida que transcurrían los temas.

Con, en general, el buen sabor de boca y los ánimos alzados que dejaba Margarita tras su retirada, los congregados aumentaban y se arremolinaban en torno a las primeras filas del teatro para recibir a la gran expectativa de la noche, los barceloneses Standstill, con la continuación de su arriesgado y personal “Vivalaguerra” (2006, Buena Suerte / Intolerancia), “Adelante Bonaparte” (2010, Buena Suerte) una de las referencias en la discografía nacional dentro de la escena alternativa del pasado año.

Decididos a agradar a sus más fervientes seguidores, desgranaron un repertorio vertebrado en torno a sus temas de referencia, con “Adelante Bonaparte” o “1,2,3 Sol” como picos de intensidad en la actuación, consiguiendo la complicidad del auditorio, que no pudo evitar dejar al descubierto una desigual trayectoria trazada por los temas de su reciente disco, degenerando en ciertos momentos la búsqueda creativa de originalidad hacia una pretenciosidad vacua, innecesaria vista la madurez demostrada para generar un sonido propio a lo largo de su carrera.

Rondando los inicios de la madrugada, tras una doble vuelta al escenario de los barceloneses reclamados por el público, quedaba clausurada la primera parte de la edición anual del South Pop, que será continuada a finales del estío en las playas de Isla Cristina, dejándonos una sensación agradable, pero con cierto desasosiego por las discontinuidades del cartel, ciertamente mejorable, esperando una complementariedad con la edición estival que complete la oferta hispalense.

Por Rebeca Pinto y Jose Eduardo Medina Murillo.

 

El pasado viernes 15 de abril se desarrolló la inestimable cita con el South Pop sevillano, tan esperado como la Primavera en Sevilla y con cabezas de cartel que han dado que hablar. Un festival acostumbrado a grupos extranjeros, nos ha dejado en este primer día melodías del ámbito nacional y latinoamericano.

Precisamente chilenos, Dënver, abrieron el cartel con una puesta en escena original y que dejó con la miel en los labios a aquel sector del público que tenía ganas de vibrar al más puro estilo tecno pop que Mariana y Milton nos ofrecieron. Los jóvenes se lanzaron al público con grandes dosis de pop bailable y dejaron sus grandes hits “Los adolescentes” y “Los bikers” para el final del concierto. El magnetismo de Mariana y su conexión con el público mostró evidente el resurgir del pop latinoamericano en países como México y Chile. Con un vestuario atrayente (una camisa de lentejuelas que impregnaba de vitalidad a todo el mundo) se entregó al público bailando al ritmo que le marcaba Milton. Comenzaron con temas del primer disco para seguir con su actual álbum “Música, gramática, gimnasia”, disco que ha recibido muy buenas críticas. A continuación, sus melodías dulces donde apenas sonaban bajos enlazaron con grandes temas como “Olas gigantes”. Un final espectacular con En el litoral central y Adolescentes tuvo muy buena acogida entre un público deseoso de regeneracionismo popero.

A continuación la espectacular presentación del nuevo disco de los de Guille Mostaza que hizo bailar a todo el público y que conectó desde el principio con un cantante que saciaba su derroche en el escenario con continuas latas de cerveza. Tiene a su público, y eso se notó cuanto sonaron canciones de discos posteriores. “Cardiopatía Severa” sonó casi al completo, y el público vibró especialmente con temas como “Cerca”, “Lo nuestro”, “Hasta el final”, y sobre todo “Mientes”, donde inevitablemente se echó de menos a Jota de los Planetas. Sus letras mordaces y su acercamiento al público sevillano dejaron muy buen sabor de boca de estos madrileños que tienen un gran número de seguidores en nuestra ciudad.

La arriesgada apuesta de Mercedes Audras no frustró al público, donde sus melodías folks y su conexión y amabilidad con la gente hicieron del suyo un buen concierto que lamentablemente no tuvo el mayor número de seguidores puesto que el buena parte del público aprovechó para ir a cenar. La argentina no defraudó y nos concedió una entrevista para la redacción.

La gran expectativa de la noche estaba con los Manel, el éxito de ventas actual. El grupo barcelonés que canta en catalán trajo una pequeña polémica desde el principio de la jornada, ya que tenía a varios periodistas del ámbito autonómico persiguiéndolos y en concreto que hacer un seguimiento sobre la escena pop catalana. Me entrevistaron al principio de la jornada y manifesté lo que creo que ellos sienten en realidad, la música más allá de los idiomas. Por qué no ha de tener seguidores andaluces un grupo que cante en catalán?¿ O es que todo el mundo que sigue a grupos anglosajones entiende lo que dicen sus letras? En cualquier caso existía bastantes seguidores catalanes o que se sabían las letras de este grupo clásico que rozó lo plano en el momento en el que Guillem sacó el tan repetido ukelele. Eché en falta más canciones de Roger, cuya voz profunda y grave me impresionó, y la versión de “Common People” de Pulp (“Gent normal”) atrapó a un público deseoso de más canciones. Pero las introducciones de las canciones como si fueran cuentos (en cualquier caso lo parecían, bandas sonoras de pequeños relatos clásicos), hizo que se faltase repertorio al término del mismo, no sin olvidar grandes temas como “Boomerang” o “Aniversari”. De todas formas, son muy buenos músicos con ganas de contar cosas, aunque para nada innovadores.

Finalmente la tan esperada Ana Fernández “La Bien Querida”, fue la gran decepción de la noche. Tras su romancero, y postulándose como la voz femenina actual del pop español, su puesta en escena quedó mediocre. Tal y como nos tiene acostumbrados con su vestuario flamenco pop, y acompañada de una gran banda, sus temas sonaron como si no pasase nada en el escenario. No trasmitió ninguna energía a un público que se entrega al último grupo de la jornada. Los temas de su último álbum “Fiesta”, dejó que desear en cuanto a la forma interpretativa, (se limitaba a leer todas las letras de sus canciones), con lo que el hieratismo y la indiferencia se implantó en el teatro Alameda. Sonaron temas como “Hoy”, “Queridos Tamarindos” y “Noviembre”, pero dentro de una frialdad que no promete buenos tiempos para la carrera en directo de La Bien Querida.

Todos los conciertos fueron amenizados con las sesiones de Dj Duckula, que puso energía al siempre bien esperado South Pop.

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