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A La Piscina

Por Jose A. Rueda 0

El trío barcelonés Aias ha irrumpido en la escena musical alternativa en un momento notable para el pop-rock en catalán, con los discos de Manel y Antònia Font codeándose con los superventas. Y lo ha hecho como debe ser: desde la más pura y auténtica independencia. Su música fue dando saltos desde un MySpace que apenas alcanzaba las 150 visitas hasta las manos del jefe de Captured Tracks, sello neoyorquino que no dudó en editar “A La Piscina” (2011, El Genio equivocado).

De esta forma, Gaia, Miriam y Laia han gozado de dos años trepidantes en los que no ha habido indicios de fin: las actuaciones en los dos últimos Primavera Sound y el coprotagonismo del documental Día de la música Heineken (junto con The Pains Of Being Pure At Heart, Crystal Fighters o Pony Bravo, entre otros) son muestras de que ésto es tan solo el comienzo.

El responsable de todo es A La Piscina, un álbum compuesto de doce canciones de pop perfecto: duración justa (diría que corta) y melodías muy conseguidas (pegadizas, pero en el buen sentido). La comparación con Vivian Girls es irremediable, aunque también habría que añadir a Best Coast y Talulah Gosh en el apartado de “influencias”. Por otro lado, la recarga de capas sonoras, los ambientes creados y las tensiones de sus melodías (por momentos, épicas) no dejan de recordar a la onda de Interpol o a la de los “hijos” de estos: Editors. “Tus manes” y “Dues pedres” son dos buenos ejemplos.

Esta espléndida colección de canciones viene ensuciada por una producción que no alcanza el aprobado debido a un constante ruido de fondo que llega a ser dañino en el single “La truita”. No alcanzamos a saber en qué proceso (grabación o masterización) se ha colado este zumbido, pero es casi imperdonable que este error sonoro haya persistido hasta el producto final.

Es por ello que, por ahora, el atractivo de Aias ha de centrarse en el directo; y la fuerza de “Quan tornis demà” y “Amunt i avall” parece concienzudamente diseñada para las PA de los escenarios: powerpop muy power… y muy happy. A estos temas se suma un conseguidísimo “Moto” que coquetea, sin pasarse, con la electrónica folk de MGMT.

También se les podría atribuir una influencia ye-yé que -eso sí- poco o nada tiene que ver con el revival setentero que, como un tsunami de azúcar, se produjo a finales de los 90. Las canciones que llevan el nombre del grupo y del disco (“Aias” y “A la piscina”) destacan por esos aires de dabadá y, junto con “Món inventat”, podrían formar parte de la banda sonora de alguna película retro-naif.

Los tres temas que completan el repertorio de A La Piscina se desmarcan de la tónica general: “Bali”, que es de tiempo lento y tiene un toque soul que lo amanera al hiperescuchado “Don’t worry be happy” de Bobby McFerrin; el tenso “Vine amb mi”, que nos enseña el lado más emocional de Aias; y “Una setmana sencera”, que es una versión de un tema original de Nisei.

AIAS son: Gaia, Miriam y Laia.

Si el nombre de Aias se debe a la aliteración que producen los nombres de sus componentes (Gaia, Miriam y Laia), habría que añadir un adjetivo que complete esta graciosa aunque poco original retórica: savia. Más savia nueva a la escena alternativa española, la cual -y estamos hartos de decirlo- está viviendo una época de oro: superado el tema del idioma (¿he hecho algún hincapié en que el disco está íntegramente en catalán?), Aias han indagado en las últimas corrientes sonoras de Europa y Norteamérica y, de forma soberbia, las han adaptado al estilo patrio. Alguien criticará esta actitud de “moderneo”, pero ¿acaso nosotros inventamos la guitarra eléctrica?.

Imitar o copiar lo que viene de fuera es normal. No saber evolucionar ni crear a partir de ahí sería lo lamentable. Aias han sabido hacer bien todas estas cosas: importar, evolucionar y crear; y mientras unos necesitan años de carrera, a ellas les ha bastado un solo disco. Así pues, se recomienda no perderles la pista.

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