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Jamón Pop 2011: Inyécteme otro plato de tocino

Por Alfonso Benitez 0

The Marzipan Man. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Antes de todo, quiero avisarles de que esto no va a ser una crónica al uso. No encontraran setlists ni sesudas disecciones de cada concierto.

Llámenme atrevido, llámenme vago.

Nos enfrentamos a la quinta edición de Jamón Pop. Una experiencia serrana. Ibérica. Tocino con tomate. E aquí  la primera razón por la que vuelvo un año tras otro, tres consecutivos. La gastronomía. Cuando en la mayoría de festivales, una hamburguesa chamuscada en una parrilla infecta es tocar el cielo, en Cortegana se puede disfrutar por muy poco de cosas tan grandes como un “distraído” (tomate de huerta y tocino ibérico, suena simple, incluso raro, pero es difícil que no te guste, seguro). Además de una amplia gama de todo eso que llaman ibérico.

Otro factor, el paisaje. Un pueblo típico de la sierra, con todo lo que eso conlleva (entorno natural, temperaturas idílicas y un festival enmarcado en los aledaños de un castillo medieval, en lo más alto del pueblo). Es difícil no quedar impresionado al estar ahí arriba con o sin conciertos.

Y el otro, ahora sí, el festival en si mismo. Un festival nacido por y para el público, algo cada vez más alejado del concepto de festival de hoy en día. Y es que este festival surgió de la idea de un grupo de jóvenes del pueblo, que supieron sacar el valor suficiente para llevar a cabo una idea, que sin duda en sus comienzos resultaría arriesgada. Demostrando desde la primera edición un gusto exquisito en cada cartel.

En definitiva,todas estas razones, hacen que 5 años después de la primera edición, nos encontremos con un festival, definitivamente consolidado en la agenda anual de festivales. Un secreto cada vez menos escondido.

Y allí estábamos, tras la ya ritual subida al castillo. Algo así como una pequeña e intensa romería que requiere una mínima condición física.

Nos perdimos a Perro Peligro, grupo gaditano que abría el festival. Tras el pequeño concierto que Dani Llamas dió para los medios y algunos invitados, en el interior del castillo. De Perro Peligro, puedo decir que tras verlos en dos ocasiones, es un grupo que transmite una energía apabullante, instrumentales y contundentes en sus aproximaciones al kraut rock más potente y en sus devaneos psicodélicos. Según sus palabras dieron un gran concierto. Y por las opiniones de los que lo presenciaron no andaban equivocados.

Tras ellos Single, con una puesta en escena no falta de teatralidad. Alguna que otra sorpresa, como el sampler de Five to One que interpretaban en su día The Doors y un corista que sería el amo de cualquier pista de baile. También hay que destacar la presencia en el escenario de la cantante del grupo. Algo así como una diva de gran orquesta en su versión electropop. Lo reconozco, no me entusiasman, pero supieron contentar al nutrido grupo de fans que se congregaban en las primeras filas y no resultaban molestos a los que aún estábamos habituándonos al terreno.

Kiko Veneno. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

A continuación, la gran apuesta del festival, un valor seguro como Kiko Veneno, que hizo que el festival contará con uno de los días con más públicos que se recuerdan . Y es que, ahí está la historia y sobre todo las canciones que atesora Kiko Veneno, desde aquellos Veneno, a su posterior andadura en solitario así como sus colaboraciones con Camarón.

Historia viva del nuevo flamenco y su vertiente más pop, en el buen sentido de la palabra. No faltaron clásicos como “Joselito” o “Lobo López”, ni un repaso a su último trabajo Dice la Gente, un disco inspirado y que refuerza una carrera que había perdido quizás un poco la regularidad de antaño. “Dice la gente”, “Pajaro en el cable” (una acertadísima y arriesgada versión de Leonard Cohen) lo demuestran de sobra.

Un concierto esperado y en el que se vio a un grupo compacto tras la figura de Kiko Veneno, al que se le veía cómodo y con ganas. El esfuerzo de la organización por contar con él en el cartel  ha sido sin duda uno de los grandes aciertos de esta edición.

The Marzipan Man no lo tenían fácil tras esto. La revisión del indie pop con guiños a grupos como Sonic Youth o Pavement,  resultó mucho más afilada en directo que su versión grabada. Directos y emocionantes por momentos. Quizás en otro horario hubieran tenido algo más de atención de la obtuvieron. Dieron razones para merecerla.

Para finalizar el día, los catalanes The Suicide of Western Culture, un duo que practican música electrónica con alma rock, con un completo espectáculo, donde no falta la presencia de un espectáculo audiovisual. Este complementa a la perfección un derroche de beats energético, que dieron pie a los momentos más raveros del festival.

Día 2. Afrontamos la resaca de la primera jornada con otra de las tradiciones de este festival. La jamonada en la plaza del pueblo, con la presencia este año de Chema Rey a los platos. Jamón a precios populares regados con cerveza gélida para luchar con el calor propio de un mediodía de julio y un ambiente contagioso. Más de uno vuelve sólo por este momento.

Algunos cogieron fuerza con una siesta serrana, otros siguieron la fiesta en el mirador del castillo, que a media tarde, sirve como preámbulo de la segunda jornada, amenizada con la mejor música del indie actual.

Y para abrir la jornada, a eso de las 9 y media, Pajaro Jack, un grupo que tras su paso por el concurso Desencaja de la Junta de Andalucía, ha visto crecer su popularidad, con un folk rock de marcadas raíces americanas y cuidados juegos vocales, que les ha servido para impulsar una propuesta sólida y cada vez más convincente.

Remate. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Remate sería el siguiente en subir al escenario. Quería estar a la altura de la situación, y sobre todo del lugar. Fernando Ramírez el hombre detrás de Remate ha protagonizado uno de los estrenos más comentados del panorama nacional, con un disco como Superluv, en el que ha dado un paso de gigante, y ha demostrado un envidiable estado de forma y de inspiración. Y es que a veces, el cambio es la única salida.

Cambio de grupo, cambio de productor y un acercamiento al castellano en las letras. Consiguiendo una mayor proximidad, que contrasta con sus anteriores trabajos, los cuales contaban con un discurso formalmente indiscutible, pero quizás demasiado obvio en sus referencias. El final de concierto con algunos de los asistentes en el escenario fue uno de los momentos del festival.

Tras Remate llegó el momento de Blacanova, auténticos representantes del shoegaze nacional. Aunque su propuesta va mucho más allá, con una personalidad nada impuesta, fruto de un trabajo sosegado y nacido de la naturalidad de un grupo de amigos, que solo hacen aquello que les gusta. Sin prisas.

Con Raul Pérez (el cada vez menos anónimo productor encargado del estudio La Mina) a cargo del sonido, el muro de guitarras que les caracteriza no interfirió en la presencia de las voces de Inés y Armando, que llegaron a ser comprensibles, dejando al descubierto el imaginario surrealista a veces, con gusto por la parte más oscura de lo humano. Una faceta que sin duda les ha valido el reconocimiento de una gran parte de la crítica y una cada vez mayor atención del público. La forma en que sonaron canciones como Serie B o Los Buenos Días demuestran el porque del éxito de este grupo de Sevilla. Y es que por fortuna, hay mucho más además de Pony Bravo en esta ciudad.

La última revelación en la digamos música indie nacional, El Guincho, el proyecto de Pablo Díaz-Reixa, era una de los nombres fuertes en el cartel. Y la expectación que causaba era palpable. Una vez que subieron al escenario, se desató una fiesta esperada y esperable, con la buena noticia de que además contaban con un sonido acorde con el momento. Algo que dicho sea de paso, afortunadamente fue la tónica dominante en todo el festival.

El Guincho. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Pop Negro, el último trabajo de El Guincho ha sido una confirmación rotunda y prácticamente unánime no solo a nivel nacional. La gira internacional que le ha llevado a recorrer gran parte del mundo lo dice todo. Y es que es difícil resistirse a la amalgama de sonidos que ofrece este proyecto, ahora reconvertido en formato trío. Sólo hay que escuchar auténticos hits como Bombay, Fm Tan Sexy, Novias o Antillas para rendirse ante una auténtica avalancha de ritmo que resulto incluso escaso en duración y que dejó a muchos con ganas de más.

Los encargados de cerrar el festival eran otra de las sorpresas del año, Margarita han dado un verdadero empuje a una trayectoria que empezó con un sorprendente disco como fue Parque Mágico y que han continuado con un valiente y adictivo Explota El Cuerpo, con un paso al castellano que les ha sentado más que bien. De un pasado algo más hardcore y chillón, han retorcido sus canciones hasta convertirlas en algo así como unos Animal Collective disueltos en anfetaminas, tropicales y ruidosos, sin dejar de lado el gusto por las estructuras enrevesadas y vertiginosas.

El Guincho había causado bajas, pero este cuarteto, que se reconocen fans de este festival, salieron con ganas de dejar huella, con un recorrido por sus dos discos, con más presencia en Explota El Cuerpo. La invasión del escenario a la que invitaron Remate, se volvió a protagonizar, esta vez con una apabullante presencia femenina y de una manera mucho más salvaje, mientras sonaba Crudo y Crema.

La pinchada que daba definitivamente por finalizado el festival, a cargo de los selectos chicos de Monkey Week, fue el mejor final a otra edición de un festival al que resultará difícil no volver.

Sólo queda un año para el próximo plato de Distraído.

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