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FIB 2011: Reunión en la cumbre de los festivales veraniegos

Por Rafael Tovar 0

Un año más el FIB se reinventa, se supera y nos vuelve a enganchar contando los días para una nueva edición. Son las cosas que sólo los grandes tienen.

Casi diez horas de viaje en total fueron las que me llevaron al bonito pueblo costero de Benicàssim en la provincia de Castellón desde Sevilla. Todo entre paradas para algunos breves avituallamientos y algunos puertos de montaña cuyo vehículo elegido para la ocasión no podía sortear fácilmente. Granada en on. Y todo para dirigirnos a uno de los festivales más importantes que se realiza en la península, el Festival Internacional de Benicàssim, o lo que es lo mismo, el FIB 2011. Una vez que llegamos y recogida las pertinentes pulseras y acreditaciones nos dirigimos corriendo al camping Villacamp para ver la culminación de los conciertos que allí se estaban celebrando. Era miércoles noche, y llegamos a tiempo para ver a nuestros vecinos sevillanos de Mañana, que por cierto ya están trabajando en lo que será su segundo trabajo de estudio, y que encantaron al personal, sobre todo cuando un grupo de los siempre omnipresentes “guiris” se animaron a bailar delante del escenario.

Jueves 14 de Julio: Empieza el espectáculo

La jornada del Jueves no era especialmente atractiva en cuanto a lo que musicalmente se refiere, por ello quizás fue la menos menos público asistió. En el pueblo ya se notaban las ganas de fiesta: Los guiris inundaban las plazas y cualquier recodo de sombra en Benicàssim y las terrazas y bares bailaban a ritmo de cerveza fría. Los modelitos de baño recién llegados de UK via aérea y las colchonetas made in China que pululaban en dirección del camping a la playa y viceversa. Los agentes de tráfico haciendo su trabajo para intentar que la entrada del festival no fuese un caos y los chicos de cerveza a un euro haciendo su agosto particular. Go on.

Todo eso fuera del recinto porque dentro ya estaba todo listo para un nuevo comienzo, para algo grande, muy grande. Primero hablemos del recinto: El de todos los años, el que ya conocemos. Un recinto no muy grande, o al menos no inabarcable como el de otros festivales, donde tres escenarios y una carpa están muy bien dispuestos. Barras muy bien repartidas, sin apenas colas tanto en tickets como en atención al público. Comida diversa y a diversos precios, desde esos puestos de hot dogs amarillos y rojos que ya estamos hartos de verlos en otros festivales, hasta comida africana, méxicana o los típicos fish&ships. No olvidemos que el FIB está hecho, sobre todo, para los isleños, pero no los caribeños, no, sino de los ingleses que lo inundan cada año en busca de sol y buena música.

Anna Calvi. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Nada más entrar nos fuimos a ver a Anna Calvi al escenario Fib Club, ese que otros años estaba cubierto por una carpa y que ahora ya no. Su música toca multitud de estilos, aunque a mi me pareció muy rockera, algo así como una Maika Makovski londinense. Tras aquel concierto nos fuimos al escenario Maravillas, antes Escenario Verde cuando Heineken todavía era el principal patrocinador del festival, donde Russian Red hacía lo propio con todos sus músicos vestidos de etiqueta y con un público muy jóven pero lejos del lleno, aunque luego fuese llevada a los altares por la prensa ultra nacional. Dicen que están preparando su beatificación.

Julieta Venegas. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Julieta Venegas fue la gran triunfadora de la noche. No, así, sin más. Polémicas aparte, la chica sabe llevar muy bien su música al directo y la gente lo supo agradecer. Su música ya la conocemos casi todos, muy latina, melódica pero sin caer en lo tedioso de los ritmos latinos. Su concierto se fue llenando y no sólo de personas de hablas hispana sino también de anglosajones que disfrutaron de lo lindo. Nos hizo bailar y emocionarnos. El momento culmen llegó con la versión de “Sin Documentos” de Los Rodriguez que se marcó, y lo peor fue esa canción de su repertorio donde medio rapeando intenta esbozar una canción que nada tiene que ver con ella y sí mucho más con la MTV y otras estrellas latinas que se salieron de su camino para hacerse vendible. A Julieta no le pega esa faceta, no le queda bien, la suya, es inmejorable.

Congotronic me aburría así que me fui a ver Dorian al Fib Club donde tocaban sus canciones más conocidas y con bastante público. Y de ahí nos fuimos al escenario Maravillas con The Street, dentro de su gira de despedida, con gran presencia de público británico exaltado. La locura llegó cuando tocaron “Going through hell”, ese indie rapeado que a mí no me llega nada pero que al público parece encantarle.

The Streets. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

¿Un exfutbolista pinchando música? Pues sí, por eso antes de irnos nos pasamos a ver a Gasteiz Gang poner música en el Fib Club, donde el ex-valencianista Mendieta hace de pinchadisco junto a Juan Vitoria y Arizona Dylan, aunque la utilidad aquí del primero sea dudosa, pero al público pareció encantarle porque no hacían más que hacer referencia a él.

Viernes 15 de Julio: The Strokes, Brandon Flowers…

Después de pasar nuestro segundo día en las playas de Benicàssim decidimos llegar temprano al recinto para ver la actuación de Nudozurdo. Los madrileños actuaban en el escenario Maravillas bajo un sol abrasador para las últimas horas de la tarde. Interpretaron unos cuarenta y cinco minutos de su repertorio que para mí se quedaron cortos. Interpretaciones que se salían radicalmente de las versiones de estudio, algunas más lentas, otras más cañeras, pero que no dejaron indeferente al poco público que allí se congregaba a esas horas. Luego suspendieron la gira por problemas de salud. Esperamos volverlos a ver pronto.

De allí nos fuimos a ver un rato a nuestros amigos Esteban y Perepi con su proyecto I am Dive, que tocaban en la carpa de Jack Daniel’s, con un sonido infame durante todas las actuaciones y que se fundía con el sonido del escenario Fiberfib, que se situaba a escasos metros. Brandon Flowers fue el primer nombre fuerte del viernes. El vocalista de The Killers actuaba con su proyecto paralelo, en solitario y con una clara reminiscencia cristiana. Interpretó parte de su repertorio y otras de The Killers.  Tras cenar nos metimos a ver a Elbow. El público ya se agolpaba en busca de las primeras filas preparándose para ver The Strokes. El señor Garvey actuaba como un padre y pedía calma al público o instaba a las personas de seguridad que sacasen a tal chico o chica de entre el gentío. Un tipo que sin duda se preocupa por su público.

The Strokes. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

The Strokes sería el último grupo que veríamos en la noche antes de perdernos entre el gentío. Tiraron de hits como “Last nite” muy al comienzo del concierto, lo cual dejó un poco descafeinado el resto, quizás porque los temas de su último trabajo no están a la altura. Sobre el escenario Julian Casablancas mostraba un actitud de estrella del rock, que algunos la considerarán algo chulesca, pero que sin duda encendió al público británico, y que seguramente no defraudó. Yo sólo me arrepiento de no haberlos visto con su primer trabajo, ahora no es un grupo que me interese demasiado.

Sábado 16 de Julio: Screamadelica y punto.

La jornada del sábado empezó prontito. Las largas colas que se produjeron en la entrada por carretera al festival hicieron que casi nos perdiésemos el primer concierto. Señores y señoras que acuden en coche al festival: Si la organización pone carteles de que el parking está lleno, es que estará lleno. Al fin llegamos cuando McEnroe ya habían iniciado su actuación. Los de Getxo sufrieron el calor como buenos norteños. Mientras el sudor les caía a litros interpretaron varios temas de sus últimos trabajos con amiguetes entre las primeras filas, pero muy poco público.

Astrud. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Astrud y Lori Meyers eran los productos nacionales que seguían. Los primeros con el Col-lectiu Brossa que hacían las cuerdas de la banda y Genís con una especie de máquina de escribir con la que hacía ruiditos sintetizados. En su estilo siempre lo hacen bien y con este nuevo formato gustan bastante aunque no suenen tan contundentes. Los segundos se crecieron ante un Maravillas ya bastante abarrotado, y es que actuar en el escenario principal del FIB es como jugar en primera. Noni y los suyos sudaban a raudales, dándolo todo en cada tema. Su jugada para subir a las listas del mainstream nacional les ha salido perfecta y muchos de sus temas ya son hits. Ni que decir que sus canciones suenan diferente en el directo, más contundentes. A mí personalmente me sigue seduciendo más su primera etapa, y el detalle al final del concierto de Noni de desnudarse de cintura para arriba y tirar al público su camisa blanca  me pareció bastante estúpido y poco elegante. Ahora bien, seguro que le encantó a más de una fan adolescente. Colectivo por cierto, el de los adolescente, que abarrotaban el FIB con sus pulseras de color diferente que les impedía comprar alcohol en las barras. Ni que decir que esto no funcionó.

Artic Monkeys. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Arctic Monkeys ya no son los del 2007, o al menos eso parece decirnos su directo. La calma con la que por fin se toma Turner su estrellato se nota en el directo. Descafeinado a ratos, y con mucho tiempo entre tema y tema, aunque no dejó de ser espectacular, y a ratos hasta emocionante. Pero demasiada gente, y demasiado británico descontrolado, suele pasar factura en el FIB. La mayoría de ellos se largaron tras los ingleses y dejaron más espacio para ver a los escoceses Primal Scream. Screamadelica era el disco que se iban a marcar los de Glasgow, aunque al final se apuntaron algunas más como cabía esperar. Ellos fueron los verdaderos triunfadores de la noche. Con un sonido espectacular del que muchos otros festivales tendrían que aprender bailamos de lo lindo. Y es que aunque Primal Scream ya no sea una banda actual, y tire de ya viejos clásicos, siempre disfrutaremos de ellos, sin dejar de ser naturales y auténticos. Estupendos. Y con ese sabor de boca nos fuimos a descansar.

Primal Scream. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Domingo 17 de Julio: ¿Se acaba el espectáculo?

Hablar del domingo en el FIB es hablar de cansancio. Así llegamos, de nuevo temprano para escuchar un poco de Catpeople. En directo su último disco suena mejor, una pena que esto no se traslade al estudio, pero sin duda las canciones que mejor funcionan son las de su antiguo trabajo. No hay nada reseñable excepto que regalaban su disco en el FIB. Tannhäuser, la banda sevillana, hizo lo propio en la carpa de Jack Daniel’s, que aunque sí, aunque eso signifique tocar en el FIB, no significa tocar con las comodidades del FIB ni con la calidad que el resto de los escenarios tienen. Esa carpa se la podrían ahorrar.

Portishead. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

No terminamos de ver el concierto de los sevillanos porque pronto tendríamos que irnos hasta el escenario Maravillas para ver a Portishead. La señorita Gibbons permaneció estática e impasible. Parecía como si tuviera miedo de acercarse hasta el filo del escenario o incluso a pocos metros de él. Es evidente que su música no es dada a grandes espectáculos movidos. De hecho el público permaneció hipnotizado durante todo el concierto. Pero lo suyo sí es crear atmósfera que te transporte a emociones, y eso sí lo hicieron bien. Emocionantes.

The Go! Team. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

The Go! Team, o lo que es lo mismo, el-grupo-de-la-negrata-loca era la alternativa a la atmósfera de Portishead. Con sus rap rockero encendió la noche. Los saltos de la vocalista encantaron al público y se los metió de lleno en el bolsillo, una locura. Arcade Fire cerraban el festival y el público estaba dispuesto a darlo todo. Los candiense no defraudaron, y aunque dejaron para la mitad sus temas más sosegados, el final fue un in-crescendo hasta el infinito. Cuando “Rebellion (Lies)” empezó a sonar el escenario principal del FIB estaba a rebosar y el publico estalló en júbilo. Emocionante ver a estos chicos interpretar todo el directo. Las gradas de pie, una bengala roja entre el público que el personal de seguridad se encargaría de apagar, las voces del público… Todo se conjuntaba bajo las estrellas del Benicàssim para el cierre merecido a esta edición. Al final “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)” y desde la cima del escenario, donde William Butler se subió trepando por él, cayó un bombo de batería al suelo rompiéndose en pedazos. Todo terminó con tan buen sabor de boca que no pudimos más que ir a comprar el abono para el 2012.

Arcade Fire. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

El Dj set de Belle & Sebastian quedó en una simple anécdota y muchos bailaron con Aldo Linares hasta bien entrada la madrugada.

En definitiva el FIB tiene muy buena salud. Tras el supuesto tropiezo de cartel de 2010 y la pérdida del patrocinio de Heineken, cuya cerveza todavía capitanea los tiradores de las barras del festival, todo parecía que este festival iba a ir a menos. Las 200.000 mil personas que se dieron cita allí constataron no sólo lo contrario, sino que el FIB se proclama, en muchas cosas, el primer festival de la península. Por cartel, por servicios y por producción. El FIB deja fuera todo el snobismo de la música indie para hacer de ella una verdadera fiesta de cuatro días. La calidad con la que sonaron los escenarios dejaba en pañales a otros festivales de la altura de éste. Foto con Vincent Powell para la posteridad (el dueño del FIB) y deseando que llegue el 12 de julio de 2012 cuando se celebrará el siguiente, por cierto, el mismo fin de semana del BBK Live.

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