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Bailando bajo la lluvia en el Rock en Seine 2011(parte I)

Por Ross Gallagher 2

Nuevas cancelaciones en festivales europeos
Ambiente nocturno. Foto de Nicolas Brunet

Ahí estuvo un año más el Enano Rabioso cubriendo este importante festival.

El Rock en Seine 2011 ha sido una edición exitosa con una asistencia record, 108.000 personas a lo largo de tres días, y soldout colgado para los abonos y pases de viernes y sábado.

El evento, organizado de una manera que roza la exquisitez, tiene muchas peculiaridades que chocarán al festivalero español, las cuales intentaré comentar y asimismo dar ciertos consejos, que podrán ser útiles para futuras ediciones.

El recinto es un paraje natural situado a las afueras de París,  en el Domaine National de Saint-Cloud, considerado monumento histórico. Resulta ser un lugar realmente bonito para hacer un festival, con árboles, caminos de tierra (con algunas piedras) y grandes extensiones de césped para ver los conciertos, siendo aconsejable llevar un calzado cómodo y si puede ser, debido a las lluvias, a prueba de barro.

Lo primero que chocará al festivalero español es que empieza muy temprano, a las 2’30 – 3 de la tarde, y termina sobre las 12 – 12 y media de la noche. Después como alternativa queda abierto un pequeño espacio donde continúan poniendo música aproximadamente hasta las dos de la noche, o una carpa sólo para la gente que está en el camping, hasta las dos y media. De todas formas, el metro, principal método de transporte hasta el recinto desde cualquier punto de París, cierra sobre la una de la noche y es aconsejable cogerlo para ir bien al apartamento o a algún sitio donde poder continuar la fiesta. También es posible volver con un sistema de buses nocturnos pero resulta a priori mucho más incierto en cuanto a horarios y demás.

En el aspecto climatológico, el frío que hace a finales de agosto es considerable cuando va cayendo la noche, con lo cual hay que llevar algo ropa de abrigo, al menos un jersey o sudadera, aunque por el día puedes pasar sin ello. Resulta indispensable un chubasquero, ya que suele llover bastante, alternando con periodos de sol en un ambiente que cambia rápidamente.

Entrada al recinto. Foto de Nicolas Brunet

La entrada al recinto puedes realizarla sobre una hora antes del comienzo de los conciertos. Son bastante diligentes así que normalmente en veinte-treinta minutos a lo más tardar deberías conseguir tu pulsera de tela. Además, otro de los temas más problemáticos en la organización de un festival, como los servicios, aquí está resuelto con varios zonas en los que nunca hay más de diez minutos de cola.

En el tema alimentación-bebida, hay gran variedad. Diversos sitios de crepes, dulces, hamburguesería, cocina francesa, una sección de comidas del mundo, en la que puedes encontrar pizzas, sushi, comida etíope o carne argentina a la brasa a precios eso sí, caros, pero dentro de lo esperable para un festival… no falta de nada verdaderamente. La bebida, asequible (siempre teniendo en cuenta donde nos encontramos) cerveza cuatro euros medio litro, tres euros 33cl de refresco.  Y algo casi impensable en España… se paga en euros directamente, nada de tickets.

Destaca la política que tienen con los vasos: de plástico duro, difícilmente rompibles y de carácter reciclable. Te cobran un euro por cada uno que te dan, que luego puedes recuperar acudiendo a ciertos puestos habilitados para ello. Incluso merece la pena llevarse uno a casa de recuerdo. Además, otra característica es que no te prohíben la entrada de bebidas alcohólicas, esto es, si van en botellas de plástico, algo impensable en los festivales españoles.

Concierto para los más pequeños: mini-rock. Foto de Nicolas Joubard.

El festival cuenta con otras grandes iniciativas: una zona para conciertos para niños, diversas zonas de entretenimiento (lectura, juegos…), en los caminos hay carteles de los grupos, diseñados específicamente para el festival, dándole un gran ambiente, y regalos de toda clase (tapones para los oídos, horarios, cd’s con la música de los grupos que promocionan… ). Resumiendo, es un sitio que se nota que está pensado para que el asistente disfrute de la estancia en el recinto y lo más cómodo posible. Por supuesto, si uno no habla francés es posible entenderse con el 99% del personal en inglés.

Este año presentaba además como novedad la introducción de un cuarto escenario, justo a la entrada del festival, el llamado pression live, cuyo horario se iba solapando con el teóricamente escenario secundario, llamado la cascade. El principal (grande escène) a su vez se solapaba con el escenario l’industrie. Era posible ir de un escenario a otro sin perderse más que la primera canción como mucho (o la última del concierto que estuviéramos viendo), excepto quizá en la migración escenario pression live – escenario principal, que en caso de estar cerca de los artistas en conciertos masivos, te podía llevar unos quince-veinte minutos.

Hay mucho que comentar sobre el tema camping. Si se quiere acampar lo primero es conseguir la entrada nada más se pongan a la venta, ya que hay muy pocas plazas, y solo puedes conseguir uno si tienes un abono de tres días. Lo ideal es llegar el mismo día de los conciertos, ya que el festival no te ofrece la opción de acampar antes, tan sólo los días de festival lo cual la verdad conlleva bastantes molestias si los horarios de vuelo no son los idóneos.

La principal muestra de que están muy organizados, quizá demasiado, se hace evidente aquí. Existen tres parcelas, dos muy cerca del recinto y otro un poco más lejos subiendo una cuesta por una senda empedrada (¡cuidado con los resbalones si no llevas buen calzado!). Cada persona tiene su camping asignado (ya que los tickets son nominales) y si quieres cambiarte te tocará pelearte un poco. Además cada ticket es para una plaza en la que pueden dormir dos personas, no cada una con su tienda, por lo que te volverá tocar a pelearte si quieres meter dos tiendas.

Quizá previendo este tipo de cosas, aún con todo vendido, existían una gran cantidad de huecos libres en el camping, y todas las tiendas estaban muy organizadas, con un pasillo entre cada hilera de tiendas y cada uno de los espacios con una bolsa de basura entregada por la organización para que fueras echando allí los desperdicios que fueras generando.

Aquí viene la gran pega: cierra de tres a siete de la mañana, no pudiendo entrar ni salir. Eso quiere decir que si vas fuera a alguna discoteca, te toca recogerte a esa hora para que te dejen entrar. O que si el domingo tienes que coger un vuelo, pongamos a las nueve, lo más seguro es que no llegues, con lo cual tendrías que dejar el sitio antes de las tres y esperar en el aeropuerto. Es una cosa muy a tener en cuenta a la hora de reservar camping y vuelo.

Ambiente RES 2011. Foto de Nicolas Brunet.

El ambiente es festivo, así que si tienes problemas para dormir con ruidos ojito (pero bueno, ¡eso pasa en todos los festivales claro!). Y totalmente necesario saco de dormir para evitar pasar mucho frío, y aunque el suelo sea césped, recomendable el colchón para descansar adecuadamente.

Sobre las duchas, es un tema que también chocará comparando con lo que estamos acostumbrados aquí. Son cabinas individuales, al estilo policlin, con agua caliente (bueno más que caliente, templada, lo cual se agradece muchísimo). Apenas unas ocho duchas para cada sexo en cada parcela de cámping, provocando que haya colas de hasta veinticinco minutos en hora “punta” (nada exagerado, ya que tampoco la cantidad de gente  es muy grande).

Por otro lado, el público asistente es, en su mayoría, joven y francés. Nada de invasiones británicas como en otras partes (están todos en el Reading & Leeds, celebrado al mismo tiempo) , destaca por la poca cantidad de gente desfasada y borracha (en comparación), del nulo lanzamiento de vasos (gracias a dios, a un euro el vaso y siendo duro, no hay narices a hacerlo). Un público más paradito quizá que en España, pudiendo encontrarte con familias o incluso gente con sillas y manta de picnic, pero que igualmente se aglomerara para ver a los grandes grupos siendo desaconsejable ir a primera línea si no estás dispuesto a aguantar empujones y apretones en los grandes reclamos (tipo Interpol o Arctic Monkeys) .

Ambiente RES 2011. Foto de SylvereAsí pues, puedes encontrar también zonas para hacer pogo en los grupos más movidos y sitios donde saltar acompañado por el resto. Además, este año parece que han descubierto el crowd surfing, ya que desde el primer día, que había muy poca gente que lo hacía, hasta el último, hubo un cambio tangible en el que  hasta en un concierto tranquilo como puede ser Archive había gente que le daba por dar la brasa para que le subieran.

Por último y resumiendo, un festival muy organizado y encantador, cómodo, con algunas pegas por las restricciones debidas al mismo exceso de organización, eminentemente diurno que puedes disfrutar del modo que gustes, con tiempo para hacer turismo por París por la mañana o seguir de fiesta fuera, familiar, y que puedes disfrutar al máximo si lo haces bien. En definitiva, muy recomendable. Y ahora vamos con los conciertos…

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