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The Drums, luces y sombras

Por Ana Garay 2

Los neoyorkinos The Drums llegaron al Teatro Circo Price de Madrid, dentro de la nueva temporada del ciclo de conciertos Heineken Music Selector, para presentar su segundo álbum Portamento, a la venta una semana después. Se les esperaba con expectación ya que su primer disco vino acompañado de un éxito rotundo y con el segundo álbum llegaba el momento de demostrar que no son sólo un grupo de moda.

En torno a las 22.20 apareció la banda convertida en trío desde hace un año. Jonathan Pierce (voz), Jacob Graham (teclados) y Conor Hanwick (guitarra) se presentaron acompañados de un batería y un bajista para completar la formación en directo. Comenzaron con dos canciones del nuevo álbum, de clara inspiración en The Smiths (manida comparación, pero muy cierta). La voz de Pierce sonaba bastante baja al principio. No fue hasta la tercera canción “Best friend” cuando se le escuchó mejor y se arrancó con sus característicos bailoteos divertidos para calentar un poco al público. Así se fueron intercalando canciones del nuevo álbum y del anterior como “Me and the moon” y “Book of stories”, pasando por el single de presentación “Money”, tema con un estribillo muy pegadizo que hizo las maravillas de los presentes. En el ecuador del concierto, Pierce nos contó su nerviosismo ya que Madrid era el pistoletazo de salida de su nueva gira de “Portamento”. Seguidamente sonaron las conocidas “I need fun in my life” y “Forever and ever amen”, cogiendo así un poco de ritmo y brío con un mejor sonido. Canciones ligeras de melodías soleadas características de este grupo de pop fresco. Así, antes del bis, fueron intercalando la bonita “Down by the water” con dos canciones nuevas de un estilo más oscuro e intimista pero muy gratificantes como “How it ended”. Acabando el concierto con las ochenteras “It will all end in tears” y “The future”.

Fue aquí donde los presentes nos quedamos atónitos al ver que el grupo se despidió sin tocar su hit más famoso “Let’s go surfing”, tema que les catapultó a la fama. De hecho, estuvimos esperando un buen rato creyendo que saldrían para tocarla y finalmente nos quedamos todos con las ganas de surfear. Es bastante inexplicable cómo un grupo con tan sólo dos discos en el mercado se permite el lujo de no tocar su principal hit.

Así pues, acabó un concierto de una hora aproximada con buenos momentos pero empañado por un final decepcionante. Ya veremos si son un grupo de moda o una banda con proyección que no tuvieron su mejor noche.

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