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Plus Ultra

Por Jose A. Rueda 5

El tercer disco de Pumuky viene a reivindicar algunos aspectos que ya resaltaban tras la publicación de El Bosque En Llamas (Jabalina, 2009). Primero, que Canarias es mucho más que El Guincho o, al menos, que el hecho de ser de las islas no prohibe practicar sonoridades más propias del norte. Segundo, que aunque este norte podría ser el de América (Explosions In The Sky) o el de Europa (Sigur Rós), Pumuky es de los pocos grupos de la nueva generación que admiten haberse inspirado en bandas españolas de la generación anterior, especialmente en el pop norteño de La Buena Vida. Y tercero; que, lejos de estas inevitables comparaciones (entre las que también se suelen incluir a Los Planetas), Pumuky ya pueden alardear de un sonido muy particular que han acabado de perfilar en este Plus Ultra (Jabalina, 2011).

Pero, lamentablemente, el tercer disco de Pumuky también ha venido a echar por tierra las grandes expectativas creadas y posteriormente alimentadas con el adelanto de la genial “Gara”, pues es un trabajo que busca la complacencia mediante canciones de poco riesgo. La primera de ellas -del mismo título que el álbum- ya nos avisa de ello -pese a ser de las mejores del disco- pues se acomoda en la estructura pop convencional, mientras que “Phoebe” y “Quinta da regaleira” no encuentran la emoción premeditada, quizá debido a lo evidente de las melodías y lo previsible de los giros vocales.

En el ecuador de la escucha, nos topamos con la mencionada “Gara” (una canción que ya conocíamos por la versión en directo que incluyó la colección Jabalina Love Songs) y junto con la instrumental “Pleamar” prometen elevar Plus Ultra a un disco de altos vuelos, pero estas sensaciones se diluyen conforme va trancurriendo “Causa VS Efecto”, hasta llegar a “La partida del siglo”, que nos vuelve a poner los pies en el suelo.

Y es que, Pumuky parecen haber intentado confeccionar un álbum de pop-rock grande y emocionante, pues “La razón encarnada” (segunda y última instrumental del disco) recuerda a los épicos Mono… pero sin Steve Albini. Esto no quiere decir que la producción del cada vez más cotizado Raúl Pérez haya vaciado de intensidad las canciones de Pumuky, sino que estas ya venían infladas de más, aunque las estupendas “Ángulo áureo” y “Moriarty y la combustión espontánea” disimulen, al final del disco, un trabajo que solo alcanza el aprobado.

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