The Devil’s Walk

Por Ignacio Sánchez 3

Érase una vez un músico alemán capaz de crear complejas composiciones musicales, a veces rudas, otras más simples, pero siempre con un final más o menos claro, el baile, pero no ese baile masivo y festivo que podemos encontrar en muchas discotecas, un baile más interior, más hecho desde el corazón, lo que algunos llamaron IDM.

Con el paso del tiempo este músico fue perfeccionando su arte, su manera de confeccionar pequeñas piezas musicales dotándolas de vida y sobre todo de sentimiento, emociones. Una evolución en su manera de trabajar y de ver el mundo que lo rodea, que se ha visto acrecentada tras comenzar a trabajar acompañado y no en solitario. Una aventura que ya comenzó cuando quiso trasladar al escenario su anterior obra “Walls”.

Quizás sea de ahí de donde tengamos que partir para comprender bien este “Paseo del diablo”, un trabajo donde definitivamente se aparca el mundo de los beats para centrarse en el de los sonidos, donde la voz se erige como uno de los motores a lo largo del minutaje. Ya no hay que sugerir paisajes e historias a través de la música, ahora se canta al oyente, se le susurran las historias. Unas historias que beben de la influencia del trabajo conjunto con Modeselektor en ese embrión que es Moderat, y para las que se optó por México como lugar de grabación, dando la espalda al frío de Berlín. Es quizás lo amable del clima y las gentes un acicate más dentro de los nuevos impulsos tomados.

En “Walls” ya pudimos observar una abertura de miras, una integración de los instrumentos clásicos dentro de las composiciones y la búsqueda de un sonido más pop que en los comienzos más electrónicos de su carrera. Así, “The Devil’s Walk” viene a suponer la cima de esa experimentación, un trabajo completamente maravilloso donde la sucesión de cortes se hace fluida, desde el primer tema, “Sweet unrest”, y sus coros evocadores, encadenados con uno de los temas más conmovedores de este año 2011, “Song of Los”, una suerte de viaje cósmico.

Las dulces melodías y arreglos se hacen grandes en “Goodbye”, “Escape” o “Ash black veil”, y aunque “The Devil’s Walk” suponga la confirmación de un nuevo rumbo musical no podemos negar que aún es posible encontrar canciones que recuerdan otros tiempos pasados como “A bang in the void” o la base sobre la que se sustenta “Candil de la calle”.

Estamos, y sin miedo a equivocarnos, ante uno de los grandes trabajos que nos deja este 2011, dejándonos ver que sigue habiendo una luz cálida dentro de la fría electrónica.

Por cierto este gran músico y productor tiene nombre y apellido Sasha Ring, más conocido como Apparat.