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El garaje de The Right Ons reabre los conciertos de la Malandar

Por Rebeca Pinto 12

Ignacio Sánchez/El Enano Rabioso

 

La reapertura de conciertos en la sala sevillana Malandar no pudo ser mejor gracias a The Right Ons. El rock más clásico volvió a Sevilla de nuevo gracias a este quinteto madrileño.

Ignacio Sánchez/El Enano Rabioso

Sus teloneros, como en otras ocasiones, fueron el grupo sevillano Marvin Green. Interpretaban su larga duración “Los días de Lowerside”, disco que fue grabado el pasado año y que se puede descargar gratuitamente en la web del grupo. Una puesta en escena aceptable, si bien el sonido de la sala no comenzó tan bien como cabría esperar, donde las voces y guitarras apenas sonaban, el excesivo uso del hammond se prolongó durante todo el concierto. A excepción de “Salvando esta canción” y “Los infiernos”, que sonaron con más soltura, el resto del repertorio fue un poco monótono. Aún así, los últimos temas, “Pasajero” y “Ahora”, levantaron más expectación y fueron muy seguidos por el público congregado.

Pero los verdaderos protagonistas, The Right Ons, nos deleitaron con unos riffs y unas melodías pegadizas dignas de agradecer para los amantes del rock. El set list del concierto, demostró claramente influencias de Led Zeppelin, The Black Crowes, y, personalmente, me recordaron a Jet y sobre todo, a Kula Shaker. Comenzaron con temas de su primer disco, “80.81”, que interpretaba el batería con una voz dulce, quizás rozando lo empalagoso. Pero este, llevaba muy bien el ritmo de la percusión y a su vez, al resto de los músicos. “Take it esay” me encantó, y vibró al más puro estilo zeppeliano.

Ignacio Sánchez/El Enano Rabioso

Temas como “That´s New York”, espectacularmente interpretado, y con un comienzo muy a lo “Jet”, hicieron despejar las dudas de aquellos que pensaban si estos chicos eran o no buenos músicos. Bastante profesionales, y con un sonido exquisito, aunque nada innovadores, saben controlar lo que hacen, y prueba de ello son sus directos. De su último álbum sonaron temas como “Long Road”, “Time will tell”, y la magnífica “There she goes”, que el cantante, le dedica a una chica, y que sonó como una breve melodía dulce y popera, dentro de un contexto rockero clásico.

El tramo final del concierto fue más bailable, y aunque tras interpretar la famosa “Thanks”, hubo un pequeño problema de sonido con la guitarra principal, los ecos de las voces a lo Kula Shaker y su conexión con el público sevillano, hizo de este un gran concierto. El batería, como si estuviera en una verbena, dio las gracias por venir, y la armónica contundente durante el bis, puso el colofón a una noche de rock tradicional garajero.

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