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Buen guiso

Por Juanjo Rueda 0

7.5

Nota
7.5
75%

Joel Iriarte -verdadero nombre tras Joe Crepúsculo- nos ha enseñado estos años a esperar casi cualquier cosa de su música. Su primer disco tenía un aire maquetero con querencia por los teclados cutres; el segundo seguía esa senda pero un poco mejor producido y con coartada conceptual (según Joe era un disco sobre el amor); el tercero es, o ha sido, lo más cercano que Joe Crepúsculo ha estado de un disco cercano a estándares comerciales con una producción que hacía que no recayera todo el peso en los teclados, que daba más protagonismo a otras instrumentaciones; y, por último, en “Nuevo Ritmo” regrababa viejos temas y nos presentaba alguno nuevo en el que asimilaba los ritmos latinos con un toque popular.

El single de adelanto, “Enséñame a Amar”, parecía mostrarnos que el nuevo disco de Joe Crepúsculo iba a volver a los cauces de “Chill Out”, su tercer disco. Una canción bien producida -para el estilo que maneja- y con una letra de amor sencilla, sentida, y carente de ironía. Pero es comenzar la escucha del nuevo disco, oír las cuatro primeras canciones y uno piensa que han vuelto los tiempos del “Supercrepus”. Canciones de organillos descacharrados que consiguen melodías simples pero certeras, donde trata el tema del amor y la amistad con letras y frases simples pero demoledoras (“si no recuerdas que el amor te haya hecho caer alguna vez, tal vez no hayas amado nunca”, enSi tú te vas”), con metáforas divertidas (“y que me hagas girar como la máquina de kebabs”, en “Amor de Fuego”), o con frases sacadas, deudoras, de la sabiduría popular (“La Higuera”). Entonces llega el quinto tema -”La Fuerza de la Vida”- y nos introduce los ritmos y la influencia latina que escuchamos en su cuarto disco, “Nuevo Ritmo“. Es un breve giro, ya que en el siguiente tema vuelve a esos organillos como de juguete mientras nos habla de la procrastinación vital en “Una Semana con los Polis”. Pero otra vez vuelve a cambiar y nos introduce un tema que si bien musicalmente sigue sus parámetros habituales sorprende porque está cantado en catalán, faceta lingüística que hasta ahora no había utilizado en ninguno de sus discos. Después del single comentado más arriba, el tono de “Suprecrepus” vuelve a asomar en “La segrera” (con cierto aire surrealista en su letra), y “Avena Loca”. La siguiente, “Yo voy por delante”, puede recordar más a su tercer disco “Chill Out”. Para terminar de nuevo con la influencia latina o de fiesta popular en “Garras de metal” y “Catedral”.

En general, parece que el estilo de “Supercrepus” vertebra gran parte del disco introduciendo guiños estilísticos a otras etapas. Así el disco se desenvuelve como una especie de recopilación de las diferentes facetas que Joe ha cultivado en estos años desde que publicara en 2008 “Escuela de Zebras”. Una notable selección de canciones, donde siguen habiendo muy buenas melodías e interesantes letras que siguen explorando los temas típicos de Joel (amor y amistad fundamentalmente, con un tono de evolución vital). Un disco que le encantará a quienes ya disfrutaban de Joe Crepúsculo, que seguirá irritando a sus detractores, y que resulta una buena aproximación a su música por parte de quienes nunca le hayan prestado atención.


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