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Se acabó la rabia

Por Rafael Tovar 2

El segundo largo del grupo sevillano Mañana ya está aquí. Quien esperase una continuación del sonido folk y sureño de su primer trabajo,  “A ver quién llegará antes al fin” (2010), puede acabar decepcionado con este “Se acabó la rabia” (Sello Salvaje, 2012). En contrapartida, el sonido de este LP que ahora tenemos entre manos se le acerca mucho más al de sus últimos directos. La guitarra acústica de Cristobal Colom, alma creativa de Mañana, pasa un segundo plano para dar paso a los sintetizadores y teclados de Francisco Rosado, instrumentos, junto al piano, que conformarán principalmente la línea sobre la que se escriben las canciones de este disco. Con una mayor cohesión musical que su antecesora, la producción vuelve a estar a cargo del sevillano Raul Pérez, cuyo estudio, La Mina, se está volviendo ya un clásico entre las grupos no sólo sevillanos.

Esa es la primera impresión que nos llevamos al hacer una primera escucha de “Se acabó la rabia”, se aleja del sonido folk para entrar en terrenos más pop y psicodélicos. Un disco corto, apenas 37 minutos repartidos entre nueve temas, y que nos introduce “Vals de autoayuda” con una atmósfera de loops sintetizados donde podemos apreciar claras referencia planetarias. La voz de Cristobal se envuelve ahora mucho más entre los instrumentos, confiriendo a la música una importancia vital para entender las emociones a la que nos transporta las canciones. El ritmo también baja, canciones lentas que no necesariamente hablan de “chico y chica” (o todas sus variaciones), sino que además toca otros palos más trascendentales.

Desiste“, el segundo corte del disco, ha sido elegido como sencillo de presentación, quizás el más enérgico del disco junto a “La pena máxima“. En ésta las guitarras vuelven a surgir, y junto a ella volvemos a bajar el ritmo en “Unas copas de rencor“, una canción que habla desde la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fué. Las referencias sevillanas las podemos escuchar en el tema que da nombre al disco, “Se acabó la rabia“, con alguna frase popular, alusión a La Giralda o a los redobles de tambores. “Cataratas” es un tema que los sevillanos ya tocaban en sus directos desde hace algunos años y que significaba un replanteamiento en su línea musical. “El vendaval” nos envuelve en un final instrumental que nos deja caer con “Buenas intenciones“, sobre lo sentimental, casi onírico, que rompe justo al final con un increscendo que termina cerrándose repentinamente.

Bajo mi humilde punto de vista, el disco que tenemos entre manos está más elaborado que el anterior, mayor cohesión de sonido, y un replanteamiento que ya nos anunciaban en sus conciertos, pero que a algún despistado, o despistada, puede cogerle por sorpresa. Un disco que le sirve para codearse con grupos que juegan en ligas más elevadas y que atraerá a otra clase de público más pop. Se desmarcan así del folk que aflora ahora casi por todas las esquinas y cogen un atajo hacia alguna parte que el tiempo dirá.  Lo mejor será que lo escuches a partir del día 21 de febrero que saldrá a la calle, porque yo “nada ganaré siendo sincero”.

Por último recordaros que el viernes 24 estarán presentándolo en la sala Malandar, en Sevilla, sobre las 21:30, junto a Zico. ¡No os lo perdáis!

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