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El Teatro Central se rinde ante Low

Por Ignacio Sánchez 1

Ignacio Sánchez

Los estadounidenses celebran el veinte aniversario del teatro sevillano y vuelven a poner en pie al público hispalense.

Low y Sevilla, Sevilla y Low volvían a verse las caras el pasado lunes 26 de marzo tras su anterior cita en diciembre de 2008. Ha pasado mucho desde que el público sevillano pudo quedarse embriagado de la música de este peculiar trío de músicos, un tiempo en el que los de Duluth solamente ha publicado un disco, “C’mon”, el mismo que les hacía pasarse por nuestro país y cuya gira comenzó precisamente en la capital andaluza, sirviendo el concierto de tarta de cumpleaños que soplar; el Teatro Central celebra en este 2012 sus veinte años, Low diecinueve.

Ignacio Sánchez
Podemos seguir con fechas y celebraciones como el décimo aniversario de la primera vez que el que escribe estas líneas vio a los nortemaericanos, allá por el 2002 en una pequeña carpa del FIB. En todo este tiempo el cambio en la banda ha sido sustancial, tanto en su música, como en la formación, como en la propuesta sobre el escenario, visiblemente afectada por la vena más rockera de Alan Sparhawk, que fue la encargada de abrir la velada con la incontestable “Monkey”, cruda con ella sola. Un inicio donde la fuerza fue dejando poco a poco paso al recogimiento y delicadeza marca de la casa, con “Silver Rider” y “Try to Sleep”. “California” es sin duda la prueba de que su repertorio puede ser todo lo pop que ellos quieran.

El coche ya estaba en marcha y el motor sonaba perfecto. El Teatro Central puede presumir con orgullo de tener una de las mejores, si no la mejor de las acústicas de Sevilla, y eso con un grupo como Low sobre el escenario es de agradecer. Instrumentos que suenan limpios y unas voces que se elevan sobre ellos con dulces pisadas, donde la delicada y sugerente voz de Mimi Parker se erige como elemento imprescindible, tanto que incluso llega a recibir gritos de admiración. De ella son algunos de los mejores momentos de la actuación, sirviendo en ocasiones de cura ante la crudeza de su marido y otras veces como el perfecto coro, “In the drugs” o “Sunflowers” no serían iguales sin ese dulce susurro. Con “Especially Me” directamente se gana el cielo.

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La noche continúa y el grupo sigue deshojando con quietud y dulzura la margarita de su extensa discografía ante un silencio absoluto de un público totalmente entregado al trío y que rompe a aplaudir con fervor a la finalización de cada tema. Un guante que gustosamente Alan recoge agasajando el respetable y a su ciudad.

Aunque “C’mon” sea la espina dorsal sobre la que se iba vertebrando el concierto, hay algunos guiños al pasado, “Words” y “Shame” de sus dos primeros trabajos, y al público que a través de internet pudo mandar peticiones al grupo, como “Dinosaur Act”, aunque no sea muy del gusto de Alan. Para cerrar la primera parte de la noche la escalofriante “Murderer”, un tema tocado con una majestuosidad y cuidado que fue difícil no emocionarse.

La vuelta a las tablas trajo dos temas más del último disco, “Nothing but heart” y “$20” con la que Alan quiso agradecer a David y Pedro (promotores de la cita) el cariño con el que los habían tratado, demostrando que la amistad no tiene precio y que “su amor es gratis”. Una noche en definitiva para el recuerdo de un público y un teatro que volvió a sentirse vivo gracias a Low.

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