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Sudor y violencia, God Is An Astronaut en Barcelona

Por Javier del Valle 0

Tras recorrerse media Europa y después de llevar un par de años sin pisar nuestros escenarios, el viernes 2 de marzo tuvimos cita obligada con God is an astronaut. Su último trabajo se remonta ya a 2010 y fue una buena oportunidad para comprobar en el estado de forma en el que se encuentra el grupo formado por los gemelos Kinsella.

Los elegidos que en un principio los telonearían fueron los polacos Tides From Nebula, pero su gira fue cancelada. Sin mucho margen de maniobra los elegidos para sustituirles fueron 2 Dj’s: Adrian LeFreak en Madrid y Arnau Obiols en Barcelona. Fue una sesión que pasó sin pena ni gloria y a la que la gente no prestó mucha atención. Cuando se acude a presenciar música en vivo en un estilo tan embaucador para el espectador como el post-rock, un Dj jamás podrá valer como sustituto. Pese a esto no sería justo personalizar la queja en el Dj, quien encima pinchó con criterio para la ocasión y donde sonaron temas de Mogwai, 65daysofstatic o King Crimson.

Javier del Valle

Puntuales a su cita, a las 9 salió el cuarteto a escena y empezaron directos a la yugular con “When everything dies” y “Fragile”, ambas de su disco más aclamado: “All is violent, All is right”. Un sonido muy estruendoso y nítido que no tardó conectar con el público que había llenado la sala Music Hall. Una pequeña sala de conciertos desconocida hasta la fecha, mitad sala de conciertos mitad sala de baile, con una acústica más que aceptable que se agradeció enormemente.

Tras la incursión inicial en el material que los hizo conocidos, comenzaron a sucederse canciones de sus últimos discos como “Age of the fifth sun” o “Echoes”. Pese a la notable ejecución de las canciones el directo como conjunto de “God is an astronaut” sigue necesitando un punto de presencia. Para mejorar este aspecto en otras ocasiones le han intentado dar un plus con visuales o un potente juego de luces. Y en su actuación en Barcelona no hubo apenas iluminación, un concierto muy oscuro que si bien en muchos tramos de su actuación encajó a la perfección con la atmósfera en otros se echó en falta.

Javier del Valle

Eso sí, sus grandes canciones no defraudan en directo y la gente consiguió sumergirse a través de un setlist que recorrió todas las grandes canciones del grupo irlandés. Hasta tuvieron concesiones para momentos más divertidos con la intro electrónica de Zodiac donde toda la sala se alzó en palmas alentados por los propios integrantes. La canción más ovacionada de la noche fue la impecable y abrumadora “Suicided by star”, canción que estremeció todas las bisagras y paredes de la sala, para deleite de sus fans.

Antes de salir a completar el concierto con un bis, el grupo se deshizo en elogios ante la ciudad condal y Niels, bajista de la banda, hizo que el entregado público se juntase para poder sacarnos una fotografía, como si de una gran familia se tratara. Y en el bis llegó el momento mágico en el que público y músicos se hicieron uno. “Fire Files And Empty Skies” y “All is violent, all is right” demostraron porqué la banda se ha coronado como una de los grandes de su género. El público y ellos mismos se dejaron llevar, ni un segundo de tranquilidad, como si de una prolongada explosión de sonidos se tratase. Melenas, sudor, estruendo, saltos, calma, impulsos, implosión: Todo es correcto, todo es violencia.

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