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La grandeza de Abraham Boba en directo.

Por Juanjo Rueda 1

El dicho popular dice que las grandes esencias se guardan en frascos pequeños. Pues este dicho se podría aplicar tanto a Abraham Boba como al concierto que ofreció este viernes pasado en la sala El Veintuno de Huesca. Espero que no se enfade el protagonista si lee esta crónica pero lo primero que me llamó la atención fue que Abraham Boba no es precisamente alto -vamos, que es bajito- pero cuando se sube al escenario puede llegar a ser grande. Muy grande.

El concierto empezó, como suele ser habitual en estos casos, con cierto retraso respecto a la hora fijada. El ambiente recogido, el formato musical (él se lo guisa y él se lo come todo) y el reducido público asistente -una treintena de personas- dieron al concierto un aire íntimo que terminó jugando a su favor. Como digo, Abraham Boba se lo guisa y se lo come, pertrechado en el escenario con sendos teclados, una guitarra, un acordeón y un pedal de efectos para hacer algunos loops se basta para ofrecer momentos de intensidad emocional que muchísimas bandas jamás llegan a conseguir.

El directo tuvo como hilo o eje conductor principal su último disco, “Los días desierto” (2011), con algunas paradas en los anteriores (“La Educación” y “Abraham Boba”). Lleva las canciones a lo básico, despojándolas -lógicamente- de muchos arreglos que contienen en disco, con una interpretación sobresaliente donde destaca su interpretación en los temas al teclado y su seguridad vocal, convirtiéndose la voz en un instrumento más que aporta matices al directo. Es imposible sustraerse del todo de la sombra de Nacho Vegas, y aunque en la música de Abraham Boba se encuentran bastante puntos en común con el asturiano hay que convenir que demuestra tener una personalidad musical propia y singular. También se pueden percibir en su música influencias del -maestro- Leonard Cohen o del Nick Cave más reposado, que no son poca cosa.

Así disfrutamos de la magnífica interpretación en directo de temas como “Basura Madura”, “Cosas que duelen”, “Las hermanas Sánchez”, “Podría haber sido peor”, “Frío”, “La vigilia”, “Así se vive aquí”, o “Hagamos algo antes de morir” entre otros. La lírica de Boba, basada en las relaciones amorosas -en su fracaso, generalmente- y la observación de las miserias mundanas, todavía sonaba más clara y desgarradora con ejemplos o frases como esa que dice “y recuerdo que dijiste una vez: volverás cuando no me hagas falta” en “Así se vive aquí”. Algún parón breve para agradecer a la gente su asistencia; comentar que era la primera vez que estaba en Huesca y que le había gustado; o hacer alguna mención a la actualidad del día (refiriéndose a Pep Guardiola). Todo en poco más de una hora que pasó volando y se cerró con “Los días desierto” a la que en directo añade otra frase impactante “no es bueno ver fotos antiguas”. Lo dicho, un grandísimo concierto.

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