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Beach House – Bloom: Cumplen las expectativas

Por Juanjo Rueda 2

9.5

Nota
9.5
95%

El último tema -bueno en realidad no es el último porque hay una pista oculta- desemboca en una letanía de Victoria Legrand donde canta “It’s a strange paradise / You’ll be waiting”. Pues así como “termina” el disco podría empezar esta reseña de su nuevo álbum, es un paraíso extraño pero paraíso, por lo tanto hermoso, y afortunadamente no tenemos que esperarlo. Ya está aquí.

El dúo Victoria Legrand (voz y teclados) y Alex Scally (guitarras y teclados), o sea Beach House, ya había dado muestras en su segundo disco “Devotion” (2008) de lo que podían hacer. En este ya asomaba el sonido característico de la banda, gobernado por ese pop ensoñador guíado por teclados, guitarras y la voz de Victoria. Pero fue “Teen Dream” (2010) el que los puso, merecidamente, en boca de todos. Pulían más el sonido del anterior, aumentaban la dosis de épica, y se sacaban de la manga un disco de diez canciones casi perfecto al que costaba encontrarle referentes claros (quizá el “Heaven or Las Vegas” de Cocteau Twins).

Con la senda ya perfectamente marcada por el anterior disco ahora nos entregan “Bloom” donde se dedican a potenciar algunas características del anterior disco, haciendo todavía más accesibles las melodías -¿o acaso es que ya hemos asimilado perfectamente su sonido?- con una producción limpia hasta el extremo y mejorando las prestaciones vocales de Victoria, sonando quizá más femenina que nunca. Realmente nos han entregado un “Teen Dream II” pero consiguiendo que en ningún momento dé la impresión de que se están copiando. De hecho, la secuenciación del disco es practicamente un calco de la del anterior disco (animo a la gente a que busque los paralelismos, que los hay). Pero en el fondo todo esto son apreciaciones menores en un disco mayor.

Así, aunque nos encontramos sin la capacidad de sorpresa del anterior, es imposible no rendirse a la calidad de este nuevo trabajo. Desde la inicial “Myth” hasta la majestuosa “Irene” nos encontramos diez temas en los que ninguno resulta aburrido, banal o prescindible. Se nota que encontraron un sonido y que se muestran muy a gusto desarrollándolo o dotándolo de matices. Así, cada uno puede ir eligiendo sus temas favoritos que pueden variar según el día y la persona, donde se podría destacar todos pero canciones como “Other People”, “Wild”, “The Hours”, “Wishes”, “On the Sea”, o “Irene” se muestran enormes y rayando al menos a la misma altura que las del anterior. Quizá la importancia de su anterior trabajo en el crecimiento del sonido característico de la banda pueda restarle algún mérito a este, haciendo un paralelismo es como si el anterior fuera Michael Jordan y este fuera Kobe Bryant. Quizá en el futuro se tengan que ver en la disyuntiva de avanzar algo más o continuar en esta veta que han encontrado. Pero por ahora, con discos como este, se me antojan unas preocupaciones menores. Beach House, como sus paisanos Animal Collective, ya son clásicos de nuestro tiempo.

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