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Plaça Odissea 2012, apuesta nacional

Por Jose Eduardo Medina 0

Cloud Nothings / Jose Eduardo Medina

El festival de Maremágnum cierra con éxito de público, aprovechando el tirón de una iniciativa gratuita con un cartel donde sobresalieron con claridad los grupos nacionales.

A la caída del sol, después un día bastante caluroso en la ciudad, se abría la primera jornada con cierto retraso sobre el horario previsto. Una tarde de jueves hacía que la subida de Jonston al escenario fuera recibida con escaso público en la plaza. El vocalista de la extinta Detergente, con un par de discos ya sus espaldas, se dedicó a desgranar un recopilatorio de su carrera en solitario donde fueron intercaladas las canciones del “Veo Visones” (Limbo Starr, 2012), salidas a la luz hace escasos días, dejando cierto indiferencia entre un púbico que mostraba más atención a las barras del recinto que al escenario.

El aforo congregado aumentaba con la llegada de la noche y no sólo por lo apetecible de las orillas del Maremágnum. Rozaban el lleno las primeras filas cuando Antònia Font aparecía sobre el escenario de la plaza. Con “Lamparetes” (Robot Innocent, 2011) como una constante en las listas de lo mejor nacional de 2011, se notaban las ganas de ver un directo de los mallorquines. Con un repertorio de repaso a su discografía, los de Joan Miquel Oliver mantienen una apuesta por lo populista en su directo en contraste con el carácter de sus grabaciones, y donde sobresalen, por encima de la personalidad del compositor, las formas de su vocalista Pau Debon .

The Last Dandies / Iván Pujol Photo

Pasada la sobremesa, el viernes, con un programa más numeroso, se adelantaba la hora de salida del primero de los grupos al escenario. Cuatro jóvenes mallorquines, que no pasan de la veintena, son los componentes de The Last Dandies, y, aunque venían con un único disco como carta de presentación y su debut fue hace sólo un par de años, demostraron que no tienen ningún miedo a subirse a cualquier escenario, dando rienda suelta a una actitud que recuerda a la de los primeros Strokes.

Dejando buenas perspectivas futuras para el rock patrio, salían para dar paso a un nombre nacional con mucha más solera y, también, polémica. Miguel Ángel Blanca, líder y principal creador del universo de Manos de Topo, subió acompañado de esa nueva capa de electrónica añadida a su particular estilo en “Escapar con el anticiclón” (Sones, 2011). Comprobamos que le funciona para facilitar el acceso general a unas letras que siguen alternando comicidad y tragedia, en un discurso hilado por el vocalista con sus propios comentarios. Seguramente, verlo en directo ayuda a entender mejor un estilo tan peculiar.

Tras él, estaba previsto uno de los regresos más esperados. Después de publicar “Tara Motor Hembra” (Everlasting, 2011), que los había llevado a confirmarse como una referencia en el rock alternativo nacional, Nudozurdo se retiraba a mitad de una gira que les había abierto las puertas del FIB.  Con una reorganización, reduciendo la banda a tres componentes, Leopoldo Mateos, el vocalista y cabeza de la formación, demostró que mantienen la crudeza de sus letras, introduciendo, entre clásicos ya de la banda como “Negativo” o “El Hijo de Dios“, nuevos temas que formarán parte de un futuro EP. Esperamos su escucha con impaciencia después de haber presenciado una de las grandes actuaciones del festival.

Nudozurdo / Jose Eduardo Medina

La jornada la cerraba el primer grupo internacional del cartel. La electrónica de FM Belfast hizo moverse a un público que encaraba ya el inicio de la noche del viernes y respondió bien al espectáculo de los islandeses, mucho más efectista por su puesta en escena que por la propuesta musical a base de samplers, sintetizadoras y percusiones.

El sábado, último día, eran más los congregados a primera hora delante del escenario. Esperaban a una de las revelaciones de la temporada, el dúo formado por Sergio Pérez García y Luciana Della Villa, Pegasvs. Con una propuesta basada en sonidos sintetizados y la voz de Luciana emergiendo a intervalos sobre la capa electrónica, recuperan un pop de aire retro pero apariencia futurista, quizás atrayente al inicio por su particularidad, pero del cual nos gustaría comprobar si funcionará en el tiempo o será una rara avis del pop nacional.

Pronosticando “El Final de la Noche”, cerraba su actuación el dúo, dando paso a otra de las propuestas más personales del cartel, Klaus & Kinski. Los murcianos desembarcaban directamente de su tierra, con la actuación del SOS 4.8todavía reciente, y  un tercer disco que continua con el favor del conjunto de la crítica nacional. Quizás el escenario de un festival no es el terreno donde se mueve mejor su peculiar mezcla de sonidos, y, aunque la electrónica ha hecho que el “Herreros y Fatigas” (Jabalina, 2012) se adapte mejor a los grandes aforos, se notaba cierta inseguridad en la voz de Marina, sin lograr una complicidad que siempre es más fácil en las distancias cortas.

Con sensación de que Marina y Alejandro podían haber ofrecido más sobre el escenario, encaramos el cierre del festival con dos bandas internacionales. Tomaría el relevo Cloud Nothings. Recibidos con una desbandada general por la lluvia, que hizo al público refugiarse bajo los voladizos del Maremágnum, los americanos surgidos de esa corriente lo-fi que inunda el continente, expusieron una particular forma de ver el noise, pasado por las maneras de power pop heredadas de su primer disco, pero virando hacia una temática más oscura. Les sobró  dramatismo a su actuación, junto con una imagen hermética, muy diferente a la ofrecida en su concierto el pasado año en el Primavera, excesivamente sintética con la que sólo consiguieron desconectarse del público.

Mäximo Park / Jose Eduardo Medina

Cerraba la noche la banda inglesa Mäximo Park, presentando su último disco, “The National Health” (V2/Coop/Music As Usual, 2012), ante un público mayoritariamente inglés que abarrotaba la plaza. Al igual que el vocalista Paul Smith mantiene sus histriónicas maneras, atreviéndose incluso con varias palabras en catalán, la banda sigue apostando por una revisión del post-punk al uso británico que se nos hace cada vez más tediosa. Tras echar el cierre, hemos comprobado la buena salud que mantiene el festival, dando su mejor nivel gracias a una decidida confianza por lo nacional.

 

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