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Una historia de amor al son de Miss Caffeina

Por Carmen Salvador 1

 

La noche empezó como una noche de verano cualquiera, entre las paredes de la BoogaClub, continuando el evento que empezó con Zahara, y acababa con Miss Caffeina.

De nuevo les teloneó el músico granadino Fe, que de nuevo, no tuve el honor de escuchar.

Esta vez, entre concierto y concierto, los Djs se lo curraron un poco más, pinchando temas de la Casa Azul o Nacho Vegas.

Ya llegó entonces el momento de Miss Caffeina.  Advirtieron que a pesar de que dijeron que no iban a continuar la gira, esta ocasión era diferente. Así que no se limitaron a presentar su nuevo disco, sino que alternaron canciones del disco con otras de Eps, y hasta versiones.

Abrieron boca con el tema Cabaret. Al ser un concierto acústico esta canción perdió mucha fuerza, pero esto no fue ningún inconveniente para que los chicos de Miss Caffeina supieran desenvolverse como sabían. La voz de Alberto inundó la sala completamente, mientras Sergio acompañaba a la guitarra y Antonio al bajo. Continuaron con La Ley de la imposibilidad del fenómeno, canción que el público silbó, bailó y aplaudió hasta casi perder las fuerzas.

Así vino 3000, uno de mis temas preferidos de este grupo. El rollo acústico y el ambiente de la sala convirtieron este momento en un momento muy especial. Lenta pero con mucha fuerza nos hicieron corear hasta los mismo coros de Sergio.

Continuaron con temas como Ley de la gravitación universal, o Perfecto, que sonaron algo vacíos al ser un acústico, pero tampoco terminaron de decepcionar.

Otro de los puntos fuertes de la noche fue el momento precioso de N=3. Esta canción pareció ser fácil para el trío, y para nosotros fue perfecta.

Aquí vino el plato fuerte para muchos de la sala, Lisboa. Con cambios pero correcta, esta canción sí la vi yo un poco falta de fuerza.

Así vino La guerra, seguida de la Qué sabe nadie, una versión de Raphael. Anunciaron que quizá esa sería la última o penúltima vez que la tocaban, a pesar de haberse convertido en un himno para los asistentes a los conciertos de la banda.

N=1, o La misión fueron las canciones que iban cerrando el concierto.

Entonces, aquí comenzó la historia de amor, en Mi rutina preferida. Al comenzar la canción, todo fue bonito, la hicieron muy suave y lenta, como es en realidad, y fue acabando la canción, cuando Sergio y Antonio continuaron tocando la melodía y una chica, Julia, subió al escenario. Con la banda sonora del tema de fondo, y una sala llena de personas expectantes, dio uno de los discursos de amor más sinceros, cotidianos y bonitos que he escuchado en mi vida. Así tuvo el valor de ser ella quien pidiera matrimonio a su novio, allí presente. Este momento emocionó a toda la sala, haciendo incluso llorar a algunos de los allí presentes. La banda terminó de tocar el tema mientras la pareja se daba un abrazo eterno que seguramente duraría el resto de sus vidas.

Aquí, Miss Caffeina hizo algo que no me gustó nada. Se fueron del escenario, pero antes pidieron que les pidiéramos un bis, que aplaudiéramos y pidiéramos otra, que no nos fuéramos. Sinceramente, me fui.

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