banner WIR

St. Vincent, todo o nada en la Apolo

Por Jose Eduardo Medina 0

La banda de Dallas deja a medias el aforo de la sala, a precio de oro, jugándose el concierto a una carta.

Las nueve y media, pasadas unos minutos, y Annie Clark, la cabeza y voz de St. Vincent, salía entre bambalinas. Grandes lagunas entre las sombras del fondo, pero una primera fila copada por sus incondicionales. Directamente, sus pequeñas manos, que parecen enormes abarcando la guitarra, ya pulsaban “Marrow”, extraño funk a base de riffs, unido a sus movimientos de autómata a través del escenario.

St. Vincent / Jose Eduardo Medina

Cheerleader” y “Chloe In The Afternoon“, dos cartuchos de la triada inicial de su último disco, para conseguir la entrega completa de la barrera a las frustraciones de la americana, mientras seguía insistiendo en pedir ayuda, “Save Me From What I Want“. “Actor Out Of Work“, paréntesis en la autocompasión y primer conato de trance sobre las tablas con Annie gritando al micro: ‘I think I love you, I think I’m fuckin’ mad’, mientras, en cambio, la guitarra seguía bien aferrada y sin perder el control.

Llegaba la hora del desembarco de “Strange Mercy” (4AD, 2011) en bloque. “Dilettante“, “Black Rainbow“, con disonancia final como las que salen, ahora, de la manga de Sufjan Stevens, preparaban el terreno para “Cruel“. Sin avisos, la americana optó por dejar las palabras con las que se había prodigado al inicio del concierto, y lanzó los primeros acordes. Pegadiza, maneras de chica buena y coros entre las primeras filas, no se salía del guión. El riff final de “Surgeon” sólo fue un espejismo.

St. Vincent / Jose Eduardo Medina
St. Vincent / Jose Eduardo Medina

Acercándose el final del repertorio, las percusiones de “Year Of The Tiger” parecían augurar cambios en el rumbo del concierto. Después de un último interludio y el “She Is Beyond” de Pop Group, Annie, como víctima de su propia revelación apocalíptica — ‘I saw the morning northern lights, convinced it was the end of times’ —, dejó la guitarra en manos de Toko Yasuda, hasta ahora relegada a los sintetizadores, recogió cable y, sujetando el micro con fuerza, paró un segundo justo al borde del abismo.

Ruptura de la línea argumental, la chica de Texas ya no se mueve torpemente sobre el escenario, ha desaparecido entre las manos de las primeras filas, mientras la guitarra no da tregua. Ya era hora de que decidiera morder y, con el zumbido de guitarras de “Krokodil“, se recorrió la sala pasando de mano en mano sobre el público, hasta aterrizar, ente gritos y temblores, sobre el suelo del escenario. Al fin algo más tras esa estudiada imagen de fragilidad.

Despedida con dos bises, “The Party” y “Your Lips Are Red”, volviendo al hilo inicial, y el público pidiendo más de lo anterior. Ha dado un paso hacia el punk y no le sienta nada mal en directo, a ver qué esconde tras su último 7″.

St. Vincent / Jose Eduardo Medina

Repertorio:

Marrow
Cheerleader
Chloe In The Afternoon
Save Me From What I Want
Actor Out Of Work
Dilettante
Black Rainbow
Cruel
Surgeon
Champagne Year
Neutered Fruit
Year Of The Tiger
Northern Lights
She Is Beyond
Krokodil

The Party
Your Lips Are Red

banner WIR