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Nudozurdo – Ultra Presión: Algo más que un EP de descartes

Por Juanjo Rueda 0

7.5

Nota
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Quién nos siga habitualmente quizá ya habrá podido intuir que en este webzine somos bastante admiradores de Nudozurdo. Dentro de la nueva generación de bandas que vienen despuntando desde hace unos años la banda de Leopoldo Mateos es una de las que más consenso despierta entre los personajes que escribimos en esta web. Algo que se pudo corroborar en nuestra última lista de lo mejor del año, donde su tercer disco -”Tara Motor Hembra”- fue encumbrado sin casi discusión como lo mejor dentro de lo nacional.

Pero es que tenemos razones -discos- para pensar así. Más allá de la subjetividad de toda opinión, los tres discos de Nudozurdo son un ejemplo de rock oscuro de influencias ochenteras (con nombres infalibles como The Cure, Echo and The Bunnymen, Joy Division, o Décima Víctima, entre otros) pero que no suenan jamás retro sino bastante personales. Suenan a aquí y ahora, a esas bandas que han tomando el pulso de su tiempo.

Ahora después de esta introducción en la que me he dedicado, fundamentalmente, a argumentar un poco y superficialmente esta fascinación que nos produce Nudozurdo, hay que entrar con el bisturí y valorar esta nueva referencia musical que se añade al catálogo de la banda. Lo primero es que este EP de cinco canciones se recibe con ganas, después de la buena acogida de su tercer disco y el hecho de que a finales de julio del año pasado tuvieran que cancelar parte de su gira. ¿Y qué nos encontramos en estas cinco canciones? Pues en general no hay ninguna evolución reseñable con respecto a su último disco. Abre la directa “Cementerio de errores” con una potente base rítmica con la guitarra en primer plano dando sus buenos toques de ruidismo y distorsión, mientras Leo Mateos repite una serie de frases cortas: “Sé justo/Sé dueño/Sé listo/Sé bueno/Sé sabio/Sé tierno/Sé barro/Sé fuego”. Tiene todas las cartas para convertirse en un clásico de los directos de la banda a partir de ahora. Después tenemos “Contigo sin ti”, un medio tiempo que ya se puede considerar casi un estándar de la banda donde Leo Mateos nos habla sobre esas relaciones o situaciones algo malsanas o problemáticas. El tercer tema es “Chico Promo” que ha sido utilizado de presentación del EP; siendo efectivo es imposible no quitarse de encima la sensación de querer hacer un nuevo “El hijo de Dios” pero le falta el empaque y la pegada que tenía el clásico de “Sintética” (2008). La parte final del disco viene marcada por buscar en la música el toque más atmosférico en los dos temas que quedan, “Hasta que se parezca” guiada por los efectos de guitarra, y “Campamento dorado” el tema más largo del disco, siete minutos y medio donde sí suman nuevos matices como ese xilófono inicial o los violines dando un tema con cierto aire a Yo La Tengo. Es, junto con “Cementerio de errores”, la mejor canción de este disco.

Nudozurdo no avanzan apenas en su sonido y siguen el camino de su tercer disco. Nada que discutir si en cinco temas te dejan al menos dos perlas más que sumar a su repertorio como las que abren y cierran el disco, además de tres temas más que solventes. Por poner una verdadera pega se podría hablar cierta reiteración en las letras de Leopoldo Mateos, con ese toque existencialista, triste, abatido, y descreído, sobre todo en lo que a las relaciones de pareja se refiere. Todavía no pero en un futuro no muy lejano quizá corran el riesgo de que esta repetición reste credibilidad a su propuesta (como le pasó a The Cure en su día). Es una posibilidad, quizá me equivoque, mientras de lo que no hay duda es que Nudozurdo sigue siendo -al menos para esta web- una de las mejores bandas de nuestro país.

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