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FIB 2012: la Crónica (viernes y sábado)

Por Ross Gallagher 0

El viernes comenzamos con Disappears, el grupo que ha dado un pequeño salto de popularidad gracias a la incorporacion de Steve Shelley, baterista de Sonic Youth, a su alineación de músicos.

Disappears. Fuente: Oscar L. Tejada @ Flickr fiberfib

Su música comprende influencias de los 80-90, con tintes de krautrock y shoegaze, unos desarrollos repetitivos oscuros como podrían ser los de Nudozurdo con una base de bajo más distorsionada, y con unas vocales también quebradas. La verdad es que a servidor le gustaron bastante y resultaron ideales para abrir boca.

Me quedé en el escenario Maravillas para ver a Miles Kane. La mitad de Last Shadow Puppets (y cuyo sonido recuerda bastante a éstos) ofreció un recital de rock arrancando con Rearrange y desgranando casi en su totalidad su disco, el último EP ‘First of My Kind‘ y alguna canción aún inédita (Woman’s Touch), para acabar cerrando con Inhaler y los “oooohs” y “aaaahs” quizá excesivamente alargados de Come Closer.

Miles Kane Fuente: Iñigo de Amescua @ Flickr fiberfib

Sin perder su estilo de vestimenta habitual aún incluso en el duro calor de Benicassim, la verdad es que dió un concierto muy movido y poniéndole muchas ganas. Promete mucho la carrera de este músico si sigue por esta senda.

Llega entonces el probablemente, concierto más esperado del festival por los melómanos (que no por el público del festival). La leyenda hecha carne. El genio de Minnesota. Es decir, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan.

Aquí hay que hacer unas cuantas puntualizaciones. La primera, referente a su estado. Toca piano, la steel guitar, la guitarra eléctrica y canta, y va acompañado de una banda de rock de primera linea, con lo cual sonar, suena muy bien. Sin embargo la voz no es lo que era en su momento y probablemente no lo será  nunca más, con lo que esto es lo que hay. Segundo, reversiona todos sus temas, con lo cual resulta difícil reconocer todas sus canciones a no ser que seas muy muy fan suyo, con lo cual si lo que quieres es encontrarte sus grandes clásicos tal y como los conoces, lo mejor es no verle, porque no es lo que vas a oir.

Bob Dylan. Fuente: Facebook FIB

Hizo un setlist de quince canciones terminando con un bis en Like a Rolling Stone con una actitud, tratándose de quién es y de sus antecedentes, muy positiva. Lo malo de todo esto es que mucha gente no fue demasiado respetuosa con el cantante y se escucharon muchos, demasiados murmullos durante el concierto. Excedió su tiempo asignado (una hora y media -suspiro-) en un cuarto de hora y presumiblemente, dejándose debido a esta falta de tiempo y la urgencia por mantener el horario (suspiro de nuevo) Blowing in the Wind All Along the Watchtower, como viene siendo habitual en el resto de la gira.

Además debido a las exigencias del artista, la cámara se mantuvo en un plano alejado, restando visibilidad y dinamismo al concierto para el público mas lejano al artista. Aún y con todo lo expuesto, fue algo especial verlo en este marco.

Django Django. Fuente: Facebook FIB

Al acabar, me acerqué a ver terminar uno de los “hypes” de la temporada, Django Django. Pues en este caso tengo que decir que el grupo en las cuatro o cinco canciones que pude verles, estaban dando un auténtico conciertazo, sus canciones suenan fuertes, frescas y llenas de energía, mención especial a su éxito Default. Lástima que su solape con Dylan no me permitiera ver el concierto entero, cosa que espero subsanar próximamente.

Vista durante Jero Romero. Fuente: Íñigo de Amescua @ Flickr fiberfib

De ahí a cenar oyendo a Jero Romero de fondo y a ver el final de The Maccabees que iban con bastante retraso, con su single Pelican incluido. Ya nos quedamos ahí para ver como Bombay Bicycle Club daba un concierto correcto en el maravillas, con altibajos, aunque mejor que el del año anterior.

Empezó tirando más del tercer disco, para terminar al final (gracias a dios) tirando más del primero el cual aún no han acabado de superar, cerrando con Always like this, Shuffle What if que arregló una parte media del concierto bastante anodina. A partir de ahí ya descanso, ver un ratillo a los DJ’s de pop, descansar y hasta el día siguiente.

Delorentos. Fuente Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

 El sábado arranqué con Delorentos a las siete de la tarde. El grupo irlandés vino con tercer trabajo reciente bajo el brazo y con ganas de agradar, aunque la hora no acompañaba especialmente para ello. Con un público compuesto sobre todo de irlandeses y españoles (o quizá los ingleses no se manifestaron cuando el cantante preguntó), dieron un bolo bien ejecutado, entretenido, aunque sin grandes alardes, poniendo a bailar a buena parte del público.

Department S. Fuente: Iñigo de Amescua @ Flickr fiberfib

 Cambio de escenario, donde la poca gente que había me permitió ver el final de Department S desde la tumbona que había en la zona delante de la Silent Disco, lo cual resulta un lujazo. Este grupo, perteneciente al movimiento new wave, es una rareza, no sacó disco en su momento, allá por los años 80, y sin embargo a posteriori tiene un par de recopilatorios en el que figuran singles, caras b, demos, y el disco que no se llegó a editar. Lo poco que pude escuchar la verdad es que no sonó nada mal.

Después de ese mini-descanso, vuelta al escenario maravillas para escuchar a School of Seven Bells.

El dúo de Dream Pop neoyorquino empezó muy fuerte con su hit Windstorm, seguido de Bye bye bye, con dos músicos de apoyo y sin música pregrabada, resultando bastante agradables y bailables, toda vez que aún no había demasiada gente y mucha de la que estaba no le prestó gran atención al concierto.

Así pues continuaron tocando alternando entre canciones de sus álbums, dando el tipo aunque sin conseguir grandes resultados entre el público. Quedándome con las ganas de encontrármelos en un ambiente más propicio para ellos, volví de nuevo a la zona de la Silent Disco para ver tumbado tranquilamente a Robyn Hitchcock & the Venus 3.

Bueno un the Venus 3 que no contaba con Peter Buck (guitarrista de REM) que no pudo venir por problemas familiares. Dieron un concierto sobrio, elegante en el que Robyn intentó hablar en español con el no demasiado público que había allí. Bien, aunque yo desde donde me encontraba la verdad es que no logré conectar en ningún momento con lo que sonaba.

Todo lo contrario me pasó para ver el regreso de Buzzcocks. Estos dinosaurios del punk-rock dieron una lección magistral, sonando claros, fuertes y enérgicos, hilvanando temazo tras temazo y animando a todo aquel que fue a verles (bastante gente y conformé avanzó el concierto, más).

Buzzcocks. Fuente: Facebook FIB

Y es que parecía mentira que sus componentes se acerquen al sexenio, ya que había que mirar al escenario para comprobar que efectivamente tenían esa edad, porque el alma, la energía que las canciones pudieron tener en su momento de mayor apogeo, se presentó sin duda alguna aquella tarde en Benicassim. Pogos en las primeras filas, pero bien entendidos (a diferencia de lo que suele pasar en el escenario maravillas) y mucha mucha diversión. Además cerrando con Orgasm addict, redondeó un concierto de 10.

Noel Gallagher’s High Flying Birds. Fuente: Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

Pero la noche no había acabado ni mucho menos. Llegaba el turno de Noel Gallagher’s High Flying Birds. Había escuchado las pruebas de sonido desde el camping por la mañana y la verdad es que esperaba un buen espectáculo pero sobrepasó mis espectativas por bastante. Empezó con un tema de Oasis, (it’s good) to be free, y a continuación desgranar su (buen) disco en solitario, casi en el mismo orden, intercalando alguna canción de su anterior grupo.

La verdad es que en su periplo en solitario, Noel parece más joven, mejor, con más energía y hasta más guapo. Sonó muy muy bien y con mucha actitud, y el momento apoteósico del bolo (y para servidor del festival, ese por el que recordaré la edición 2012, a pesar de nunca haber sido gran seguidor de Oasis) fue el final donde encadenó Whatever y una emotiva Don’t Look Back in Anger.

Vista del Escenario Maravillas durante Noel Gallagher. Fuente: Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

Para ilustrar lo que digo, y más allá de lo que Noel dijo en directo agradeciendo al público su implicación, me voy a permitir citar (y traducir) el propio “diario” de gira de Noel Gallagher; Asi que… entonces… a Benicassim. Si nunca has estado en Beni deberías intentarlo e ir. Aunque sea por el clima. Bello. Fue mi actuación número cien como artista en solitario y tengo que decir que fue el mejor concierto de la gira sin duda, pero te digo esto, podría haber sido uno de las mejores actuaciones que he hecho nunca, NUNCA. Así de bueno fue. Si lo estás leyendo y estuviste entre en público te lo agradezco. Estuvisteis inmensos. Verdaderamente especial. Hicisteis de ella una gran, gran noche. IZ’FUCKIN RIGHT!!!

Stone Roses. Fuente: Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

Y llegó el concierto más concurrido y más esperado por la gran mayoría de gente que asistió al festival. The Stone Roses, siempre con ese halo de genios de leyenda con un gran primer trabajo y un directo irregular que deja un reguero de dudas.

Nos encontramos con un Ian Brown que, salvo en un par de canciones, entonó decentemente y un John Squire que supo interpretar muy bien a lo largo de la noche, dándose el lujo de hacer un par de solos de guitarra ocasionalmente.

En cuanto al concierto en sí mismo, arrancó con I Wanna be Adored para a continuación bajar el ritmo con varias caras B de sus singles y Ten Storey Love Song, culminando en un Fool’s Gold que empezó muy fuerte pero que fue cayendo conforme se alargaba, y se alargaba, y se alargaba…

Stone Roses. Fuente: Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

Por aquel entonces el cansancio me hizo mella y decidí ir a ver el concierto desde la grada de prensa, ya que lo que oí no me estaba llamando la atención, más bien me aburría. Pero una vez sentado, tuve que admitir que no es un grupo cualquiera; oir Waterfall, y cerrar encadenando Made of Stone (esta, interpretada de forma sublime), This is the One, She Bangs the Drums (sublime una vez más) y finalizar con I am the Resurrection está al alcance de muy pocos.

Así valorándolo a posteriori, entiendo que tuve suerte de ver lo que ví, ya que tuvo grandísimos momentos, pero no puedo evitar también acordarme de lo anodino que me resultó otra buena parte del mismo. Sentimientos encontrados con ellos.

Y llegó el momento de Crystal Castles y de cierre del maravillas. Era la tercera vez que me encontraba con Alice Glass y realmente no puedo decir que me guste mucho su música, además tampoco termina de sonar muy bien en directo, más en primeras plazas, pero diré que sí tienen algo de hipnóticas sus melodías, si llegas a descifrarlas y a entenderlas.

Crystal Castles. Fuente: Oscar L Tejeda @ Flickr fiberfib

Así pues, primeras filas, preparado para todo (no es un concierto que conciba para verlo detrás la verdad) y a ver qué pasaba. Bueno fue más o menos lo que me esperaba, a Alice no se la oía demasiado por allí y el sonido, pues sin más. Sin embargo la labor como animadora de Alice con sus movimientos, bailes y acercándose al público o dejándose caer -que no lanzándose, parece que eso ya lo ha aprendido – resulta de lo más entretenido.

Además presentaba esta vez un look futurista, cual replicante en Blade Runner o más bien, como si fuera la gemela malvada de Milla Jovovich en el Quinto Elemento, la verdad es que de cerca se hacía difícil apartar la mirada de la cantante. Así pasaron volando los aproximádamente cuarenta minutos de concierto que dió (disponiendo de una hora) que cerró con su éxito Not in Love. Y hasta el día siguiente, lo mismo que debió decir ella cuando acabó y se metió al backstage como alma que lleva el diablo.

Mis notas (personales e intransferibles); Matrícula: Buzzcocks, Noel Gallagher’s High Flying Birds. Sobresaliente: Bob Dylan, Miles Kane, Django Django. Notable: School of Seven Bells, Disappears Bien: Delorentos, Bombay Bicycle Club, The Stone Roses, Crystal Castles Suficiente: Robyn Hitchcock (este más que nada culpa mía por estar lejos).

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