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Silver Age

Por Marcos Gendre 1

Mal debe de andar el patio del noise-rock cuando la hornada más sobresaliente de los últimos años casi se reduce a los prometedores Yuck y Cloud Nothings, más los tremendos No Age. Chungo, la verdad. Menos mal que contamos con tipos como Bob Mould y J.Mascis, con tres décadas de experiencia a sus espaldas, ante los que paso del tiempo solo les viene a recordar que los michelines van apretando y dentro de poco se tendrán que comprar el Grecian 2000 para las canas. Porque en cuanto a talento, solo con las reservas, tienen más que suficiente para ensamblar discos que, aunque sin la chispa de antaño, siguen destacando muy por encima de la media.

Partiendo de estos dos casos parecidos, sin nada que demostrar y solo teniendo que hacer lo que les pide el cuerpo, el de Mould es el más significativo ya que debe ir con un subidón de narices para plantarse en su debut con Merge records y ensamblar su disco más inspirado, directo y agresivo desde su sobresaliente Lp homónimo de 1996.

Como si se hubiera tomado un chupito de mala hostia, Mould se impulsa en una poderosa base rítmica formada por Jason Narducy – Telekinesis – y Jon Wurster – Superchunk – y afila en piedra pómez los demoledores riffs provenientes de su guitarra, dando con algunos de los momentos más sembrados de su discografía en solitario: “Silver age”, “First time joy” y sobre todo la impresionante “The Descent”.

Fusionando, como solo él sabe hacerlo, melodías azucaradas llenas de brío con un torbellino incontrolable de escaladas eléctricas, Mould no llega en “Silver age” a la altura de sus obras maestras con Hüsker Dü y Sugar. Lo que si consigue, es que volvamos a confiar en su habilidad para sacarse de la chistera himnos de power-pop como los que lleva fabricando a granel desde hace más de un cuarto de siglo, ya sea solo o acompañado. Y eso es mucho, muchísimo.

Porque, seamos sinceros, ya nadie se espera un nuevo “Zen Arcade” (1984) ni un “New Day Rising” (1985) que vuelva a dejarnos con los pies un palmo por encima del suelo. Para eso, mejor aprovechar que está de gira, y aún por encima, celebrando el 20º aniversario del mayestático “Copper Blue” (1992) con su interpretación de principio a fin: Un regreso mas que justificado al tembleque y los puños cerrados mientras nos pellizcamos cuando regresan del pasado “A Good idea”, “Chartered trips” y “If i can’t change your mind” a dejarnos el pulsómetro hecho añicos. Y que nadie me hable de nostalgia, por favor.

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