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Estela Discoidea

Por Juanjo Rueda 7

8.0

Nota
8.0
80%

Hay propuestas, no sólo en la música, que desde el primer momento te pillan descolocado y no sabes bien donde situarlas. ¿Marcianadas? ¿Divertimento? ¿Genialidad avanzada a su tiempo? Un poco de todo esto tiene el disco de Diego García “Estela Discoidea” (2012, Sonido Muchacho), una personalísima propuesta musical que consigue atrapar al oyente por momentos.

Diego García es un gallego asturiano que desde que a muy corta edad su padre le regaló un órgano Farfisa se ha visto metido en un mundo experimentación, teclados y cachibaches sonoros -como explican desde su sello Sonido Muchacho-, atraído por la búsqueda de ritmos a través de diferentes aparatos. De nuevo desde su sello, lo definen como “Un paseo psychotrónico campestre, se adivina como un guateque imaginario donde uno baila entre lo hauntológico y lo sabrosón, entre lo ye-yé y lo pagano, o entre la electrónica caducada y el folclore de pueblo”. Tirando de tópico rancio, su música suena a pasado y futuro por lo que seguramente sea un magnífico ejemplo de como es nuestro presente. Su música suena a pop ye-yé o sesentero pasado por el filtro de pioneros de la experimentación electroacústica de hace más de 60 años; aquellos que trasteaban con instrumentos “raros”, que eran vistos más como máquinas de feria, abriendo un banco de pruebas con propuestas que se reflejaron en la música de nuestro tiempo (hablo de gente como Raymond Scott o Joe Meek). Su música suena a sintonía de videojuego de hace más de 15 años. En realidad su música suena a muchas cosas, como dicen en la nota de prensa desde su sello, pero de hecho sólo oyendo el disco se puede uno hacer a la idea.

Desde el genial y adictivo inicio con “Estela Discoidea” hasta el cierre con “Hasta pronto amigos”, tenemos poco más de veinte minutos de música que, quizá, creará adhesiones y rechazos por igual pero que sin duda es un disco de los que hacen falta a la hora de hablar de libertad estilística en el ámbito musical.


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