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La distorsión inteligente: Embrace

Por Marcos Gendre 0

Mucho más que un simple borrador de Fugazi, Embrace fue uno de los grupos que, en un momento clave, cambiaron la combativa fuente original de Washington D.C. hacia una vertiente más emocional.

La revolución del verano”

Siguiendo la pauta de exigua duración que retrata a la mayoría de bandas en Washington D.C., Embrace tiene una fugaz, pero fructífera, trayectoria durante la que exprimen al máximo un año de vida en el que dejarán un inolvidable recuerdo de sus directos y un único lp, publicado en 1987 después de su disolución.

Conformados por el incombustible Ian McKaye – The teen Idles, Minor Threat, Egg Hunt – y tres componentes de The Faith, la banda de su hermano Alec, de ésta sacarán el molde de su sonido melódico con letras introspectivas, sin necesidad de perder un ápice de fuerza en su latido punk.

Pero bueno, pongámonos en situación. Esta historia empieza en 1983-84, años en los que curiosos de mentalidad mainstrean se cuelan en los conciertos del circuito hardcore y las facciones más sospechosas de skinheads acuden buscando únicamente gresca, aprovechándose de los habituales rituales de pogo. Esto no hace más que desvirtuar el mensaje de bandas como Minor Threat, Government Issue o los propios The Faith, devaluándose su perspectiva “straight edge” entre un público que ha crecido en la dirección equivocada.

Como respuesta a esta embarazosa situación, en 1985 Embrace nace junto a Rites of Spring para poner el punto de partida a “La Revolución del verano”. Dando forma a un punk de corte “emocional”, la concurrencia de los directos empieza a cambiar, progresivamente, desapareciendo parte de los curiosos y los más violentos, quienes se quedaban únicamente con el perfil agresivo de esta música para insuflar sus neuras más dañinas.

De esta manera, Embrace iniciarán una serie de conciertos entre el verano de 1985 y la primavera de 1986 que intercalarán con dos sesiones para la grabación de su único en Lp: la primera, en noviembre del ’85, será el germen de los once primeros cortes del álbum; y la segunda, en febrero de 1986 contemplará los tres últimos cortes con los que darán por finiquitado “Embrace” (1987).

Uno de los discos fundacionales de la vía más existencialista del post-hardcore, “Embrace” no está a la altura de primos-hermanos como el homónimo lp de Rites of Spring o el “Generic” (1982) de Flipper, pero tampoco anda muy lejos. Con himnos como “Money”, “Building” y “Dance of Days” no puede ser de otra manera. Lo bueno, es que el resto no desentona aunque si que llega a repetirse un pelín.

En cuanto a las constantes sonoras de Embrace, su principal articulador no sería Ian McKake, como muchos se podrían imaginar, sino más bien Michael Hampton, quien le daba cuerda a unas canciones que crecían a través de la enmarañada electricidad propagada por su guitarra. Con contundencia punk y nervio post-punk – vía Siouxie & The Banshees y Echo & The Bunnymen -, Hampton funcionaba como el perfecto punto de apoyo a un McKaye que se perdía entre los pliegues de sus riffs arenosos, cohesionando el sonido del grupo hasta niveles donde cualquier tipo de fisura no tenía razón de ser.

Sobresaliente banco de pruebas para lo que nos esperaría en un futuro no muy lejano, de Embrace y Rites of Spring saldrían las diferentes partes que, junto a Joe Lally, pondrían los cimientos de la banda más grande de la historia del “punk inteligente”: Fugazi.

Solo por este hecho, una visita al pequeño legado de Embrace pasa de ser “muy aconsejable” a “completamente imprescindible”, sobre todo para el que quiera tirar del hilo de Fugazi hasta sus orígenes y, de paso, ahondar en la veta más reluciente de la brillante historia de Dischord records.

Disco recomendado: “Embrace” (Dischord, 1987)

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