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La distorsión inteligente: Rites Of Spring

Por Marcos Gendre 0

Nombre sacado del mítico ballet de Stravinsky, precisamente Rites of Spring poco tendrían que ver con las formas sinfónicas de la obra creada por el mítico autor ruso…

No lo llames “Emo”, por favor.

Surgidos en 1984 de la unión de cuatro adolescentes con mucho que decir, de entre Mike Fellows, Eddie Janney, Guy Picciotto y Brendan Canty, estos dos últimos comenzarían un exuberante binomio artístico prosiguiendo después de Rites of Spring su camino común en los proyectos fugaces One Last Wish y Happy Go Licky, justo antes de convertirse en una parte fundamental de los gigantescos Fugazi.

Uno de los combos más importantes de la escena hardcore de Washington D.C., Rites of Spring marcan un antes y un después en la crónica de estos años de “straight edge”, actitud a prueba de bombas y verdadero “do it yourself”, aportando una vía alternativa a la temática preponderante de crítica arrojadiza esgrimida por los grupos pertenecientes a ésta. Esta aportación vendrá caracterizada gracias a unos textos marcados por una continua lucha existencial  de los que  temas como “Spring” y “For want of” son un perfecto ejemplo – Caught at a distance from myself and there was no one there to know – What could I do? I have learned sometimes a need can run too deep and we throw away the things we most wanted to keep and inside we lie over and over again” /“I believed memory might mirror no reflections on me, I believed that in forgetting I might set myself free, but I woke up this morning with a piece of past caught in my throat…and the I choked” -. Nuevas vías de expresión que empezarían a marcar el comienzo del “post” como prefijo para el término “hardcore”.

Las variaciones no terminarían aquí. En lo musical, Picciotto y compañía fueron los que mejor partido sacarían al monumental “Zen Arcade” (1984) de Hüsker Dü, sobre todo a raíz de la rabiosa vertiente melódica facturada en clásicos como “Chartered Trips”, “Something i learned today” y “Broken home, broken hearts”, para sellar una variación del hardcore en la que la vena emocional se impone  añadiendo nuevos filtros de intensidad a un sonido que ya iba necesitando mirar hacia dentro para encontrar los canales que llegan al corazón.

 Siempre en primer plano la furia epidérmica que brota de la super adictiva garganta de Piccciotto, Rites of Spring canalizaron un momento único – 1984-86 – en apenas 15 conciertos, famosos por su desbocada visceralidad, y 17 cortes incontestables, comprimidos en su lp homónimo (1985) y el ep “Through A Life” (1987), este publicado después de su separación, y para los que contarían con el trascendental apoyo de Ian McKaye a la producción, poniendo el verdadero punto de partida al germen que brotaría en Fugazi muy poco tiempo después.

Centrándonos en su efímera trayectoria discográfica, el único lp de la banda seguirá de manera sublime por los meandros sonoros antes expuestos, dando forma a uno de los grandes discos de los ’80, encabezado por zarpazos tan profundos como “Spring”, “Deeper than inside”, “For want of” y “Drink deep”. Tras esta acongojante demostración de poderío, Rites Of Spring pronto buscarían nuevos pliegues sonoros a su inmenso caudal expresivo grabando su póstumo ep “All Throug a Life”. En este reducen la urgencia de su planteamiento punk a toda pastilla de su anterior Lp por un soporte rítmico más contenido y variado, consiguiendo que las guitarras respiren con la libertad suficiente para trazar diagonales de nervio escalonado o dibujando paisajes de aparente calma. Dentro de este escenario ideal, Picciotto se explaya mas a gusto que nunca en medios tiempos robustos con sus medidos puntos de fuga a través de los que saca afuera toda la energía acumulada “Hidden Wheel” o “In Silence / World Away” -. Matemáticas de ritmos con corazón, que se acabarían convirtiendo en uno de los puntos más reconocibles de Fugazi.

Calificados por muchos como la primera banda de Emo-core debido a la propensión emocional de sus textos, Rites of Spring acabarían siendo una de las influencias más importantes de un estilo al que nunca pertenecieron y del que siempre renegaron. El propio Piccioto diría que si bandas como bandas como Bad Brains no eran “emocionales”, entonces que eran ¿robots?, y que, lógicamente, carecía de sentido este sello malamente acuñado. Por esta regla de tres, Hüsker Dü serían también emo por su carácter más emocional a partir de “Zen Arcade”. Y esto si que no se lo traga nadie. Sinceramente, no tienen nada que ver los falsos arrebatos existenciales hechos a escuadra y cartabón por bandas tan  engañosas como Jimmy Eat World o The Promise Ring, cabecillas de esta rama trascendental del rock, con las emociones auténticas, y recalco “auténticas”, que transmitían bandas como Rites Of Spring.

Recopilada toda su ínfima producción discográfica en el 1991 con el elemental “End on End”, la huella de Rites of Spring sigue hoy en día más viva que nunca gracias a bandas tan importantes como Fucked Up y Male Bonding, bandas que, por cierto, no son consideradas “emo”, ni falta que hace.

Discos recomendados:

 Recopilatorio “End on End” (Dischord 1991)

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