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Nicolas Jaar hace temblar el Apolo

Por Lluis Benito 0

Desde que Nicolas Jaar sacó su aclamado LP ‘Space is only noise’ ha pasado bastante más de un año. Todo este tiempo hemos tenido que esperar para ver a este prodigio en sala, fuera del ámbito de los festivales.

Aunque ya pude verle las otras veces que estuvo por aquí, me acerqué el domingo al Apolo con ganas de ver a un Nicolas Jaar más íntimo. No es que no me guste la vertiente más bailonga del chileno, simplemente es que pensé que esta vez podría ser una buena ocasión para degustar con detenimiento las melodías y los ruidos rotos que tanto me gustan del disco. Pues bueno, mi gozo en un pozo, ahora os explicaré porqué.

El concierto empezó con una media hora de retraso debido a la gran afluencia de gente que no paraba de entrar y de entrar. Realmente me sorprendió tal afluencia de gente, no sabía que tuviera tanto tirón como para llenar el piso de abajo de Apolo y parte del de arriba. Cuando por fin salieron al escenario, pudimos ver que venía con el formato típico que le acompaña en esta gira; un guitarrista, un saxofonista y él a los mandos de sus sintetizadores.

El show empezó pausado, con una intro muy larga que fue in crescendo con lo que parecían las notas de ‘Être’, y digo parecían porque ese fue el motivo por el cual no salí todo lo contento que yo me esperaba. No fui capaz de reconocer demasiados temas, de los cuales, solo lanzaba algunas partes o incluso un tímida base que era casi imperceptible. Aún así, los que estuvimos presentes pudimos disfrutar de un directo creado con mucho mimo, que te lleva desde el minimal hasta el techno, muy bien flanqueado por los instrumentos que le acompañan y que consiguen darle un toque más cálido a la escena.

Como momentos destacados me quedaría con los fragmentos que sonaron de ‘Too Many Kids Finding Rain In The Dust’, ‘Space Is Only Noise If You Can See’ y ‘Variations’, una de las que cierra el disco. También hubo tiempo para repasar algunos temas antiguos como ‘Mi Mujer’ o la hipnótica ‘Time For Us’, que supo a gloria.

Cuando ya parecía que se despedían, volvió él solo al escenario y nos deleitó con una sesión de lo más cañera. Si me llegan a decir que es el Apolo un sábado por la noche a las 4 de la mañana me lo creo. Al acabar y después de casi 2 horas de show, se llevó una sonora ovación del público que realmente lo gozó con este niño prodigio de sólo 22 años.

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