banner WIR

Reading Festival 2012, más grande imposible

Por Redacción EER 1

Foo Fighters pusieron el broche final a tres días de música con un concierto emotivo que supone el descanso de la banda de Dave Grohl durante un tiempo.

Los adjetivos que se pueden usar para describir un festival como el de Reading tienen que ser a lo grande, porque grande son los grupos que pueblan sus cinco escenarios dedicados a la música, grande es la cantidad de gente que mueve (otro año más con todo los abonos vendidos), grandes los servicios que rodean a la cita, grande, muy grande todo. El recinto sin ser muy grande sí que sabía aprovechar al milímetro su espacio, un descamapado con todos sus escenarios colocados en los bordes del recinto y con una interminable hilera de barras de bebidas, comidas y merchandising entre los escenarios quedando lo que es el centro del recinto casi completamente libre para el púbico. Un diseño bastante efectivo que permitía no hacer apenas colas a la hora de comer o beber.

Con una programación que comenzaba a las once de la mañana y hasta la media noche, el visitante podía disfrutar tanto de pop, como de rock, punk, electrónica… todo al gusto del consumidor. Una pena que el escenario principal, por donde desfilaron casi todos los grandes atractivos del evento tuviera un sonido excesivamente bajo en algunos momentos, quitando lucidez a bastantes propuestas como The Black Keys, Kaiser Chiefs, o Coheed and Cambria entre otros.

Coheed and Cambria por Mike Malfalt

El primer día comenzaba con el cielo respetando a los más madrugadores que comenzaban a poblar el recinto. Vuelta de reconocimiento del terreno, breve pasada en el Lock Up Stage y ver de pasada el punk de Pettybone pero siendo Coheed and Cambria nuestra primera parada de rigor. Los de Nueva York hicieron un breve recorrido por su discografía, desde los más celebrados temas progresivos, destacando el cierre con “Welcome Home”, hasta los que nos muestran una banda menos exigente y más entregada al rock edulcorado. Como también edulcorada la propuesta del Blink 182 Tom DeLonge con sus Angels and Airwaves que nos dejó bastante fríos.

A una hora bastante difícil para el horario español, 15:30h, saltaban The Hives a la mega carpa NME/Radio 1, sin duda donde iremos encontrando el mejor sonido del festival. Lo de los suecos fue llegar y vencer con un público entregado desde el primer minuto con su explosiva entrada con “Come On!” y “Main Offender”. Poco más de media hora tuvieron para hacer saltar por los aires una carpa donde no entraba nadie más y que disfrutó con los temas más conocidos de la banda, que ofreció un show totalmente festivalero, con un Howlin’ Pelle Almqvist ejerciendo de frontman enérgico. Los singles tomaron el protagonismo dejando más de lado los temas de su último trabajo Lex Hives. El final con “Tick Tick Boom” fue totalmente una locura.

De vuelta al Main Stage pudimos ver como Crystal Castles hacían bailar a los ingleses a las cuatro de la tarde, horario impensable para nosotros, pero viendo la reacción del público la aceptación fue más que elevevada. La duda de ver si Robert Smith se subía al escenario para cantar “Not in love” se resolvió de manera negativa. La escuálida Alice la cantó para cerrar la actuación.

Alt-J por Marc Sethl

El Festival Republic es una pequeña carpa, como si de un circo se tratase, que se sitúa cercana al escenario principal y donde iban desfilando bandas que dentro de no mucho tiempo coparán posiciones de privilegio tanto dentro como fuera de las islas. Alt-J fueron una de esas bandas, y a tenor por la cantidad de público que congregaron hace pensar que serán un producto fácilmente exportable. Los sonidos que en estudio parecen cuidados y milimétricos pierden en directo quedando bastante desangelado su pop de matices, a lo que hay que sumar la sobreexcitación del público joven que no dejaba disfrutar de la actuación como requería, lo que motivó nuestro traslado al principal para darle una nueva oportunidad a Bombay Bicycle Club. Un grupo, el londinense, que se vio completamente superado por la grandiosidad del escenario y sin poder sacarle provecho.

Tras volver a reivindicar a Blur junto a sus compañeros, Graham Coxon hacía una parada en el festival para presentar A+E, su octavo álbum en solitario. Actuación demasiado plana la ofrecida por el timido guitarrista que parece querer soltar en solitario toda la rabia que lleva dentro. A pesar de estar arropado por una amplia banda no consiguió Coxon sonar potente ni conectar con un púbico que permaneció casi sin inmutarse durante su concierto.

Teníamos que buscar algo para quitarnos el mal sabor de boca que llevábamos con las últimas actuaciones y Veronica Falls fueron los encargados de enderezar una tarde que ya veía como el sol se iba escondiendo, todo lo contrario que este cuarteto de Londres, que saltó al escenario del Festival Republic con ganas de dejar contentar y vaya si lo consiguieron. Su pop fresco, que nos recuerda a The Raveonettes, cuajó a las mil maravillas y conseguió sonar compacto y potente en una carpa que, con menor agobio de público, pudo bailar temas como “Come on over” o “Beachy Head”.

Tras pasar por el San Miguel Primavera Sound y el Bilbao BBK Live, la presencia de The Cure se nos hacía secundaria. Así nos perdimos parte del inicio por disfrutar de Veronica Falls y la parte final por ver a Sleigh Bells y The Maccabees. Aún así hay que reconocer el derroche de carisma y sonido que están ofreciendo en cada uno de sus shows, siendo de las pocas formaciones que realmente aprovechó el potencial que un escenario como el principal ofrecía a los grupos. La ristra de singles no distó mucho de la ofrecida en sus paradas por la península, véase un “Friday I’m in love”, “Lullaby”, “A Forest”, “Boys don’t cry”, etc, lo ya conocido.

Sleigh Bells por Marc Sethi

Mientras esto ocurría, Sleigh Bells ponían patas arriba su escenario, completamente lleno de amplificadores, mucho humo y luces de contra para crear su peculiar atmósfera donde la sensual Alexis Krauss se hizo desde el primer con el control. Con “Demons” se encendió la mecha que “Crown on the Ground” hizo explotar definitivamente, y era solo el inicio. A partir de ahí una hora de riffs potentes que por momentos llegaron a comerse la voz de Alexis. Aunque Reign of Terror era el trabajo a presentar (soltaron casi a las primeras de cambio su hit “Comeback Kid”), decidieron cerrar con tres trallazos de su debut como “Infinity guitars”, “Riot Rhythm” y sobre todo “A/B Machines”.

A la vez se presentaba en el escenario NME/Radio 1 Orlando Week al frente de The Maccabees para presentar su Given to the Wild, tercer álbum de la banda, tras tres años fuera de los estudios. El quinteto de Brighton puso la carpa, a rebosar, boca arriba tocando hits como First Love, Precious Time o su ulktraconocido X-Ray. Sin duda un gran cierre para el día con un sonido inmejorable.

Green Day por Alex de Mora

Dicen que al que madruga Dios le ayuda y esto en este festival parece ser mejor que quedarte hasta las tantas de la mañana de fiesta. Eran las 10.30 de la mañana y empezamos a escuchar lo que parecían pruebas de sonido. Pero lo que sonaba era Green Day, banda que no estaba oficialmente en el cartel. Lo vimos claro, en estos festivales siempre hay sorpresas y la banda de Oakland era la invitada inesperada a la fiesta. Allí corrimos, raudos y veloces, para disfrutar de Billie Joe Armstrong y sus compañeros. Un concierto que hacia un repaso por su álbum, quizás, más conocido, Dookie, y que integraba al público en la fiesta a base de coros. Un líder carismático que supo sacar hasta el último grito de los afortunados que presenciamos la actuación, y es que la organización cercó la carpa NME/Radio 1 dejando fuera a miles de personas que se tuvieron que conformar con oir la música o verla a través de las pantallas del escenario principal. Concierto divertido, con un sonido muy bueno, y entrañable por lo que respecta trasladarse, en buena parte de éste, a los sonidos de la banda en 1994.

Tras el shock de Green Day poco podíamos esperar para mejorar el día a estas tempranas horas, un pequeño repaso por los distintos escenarios hizo que nos quedáramos con la propuesta de The Japanese Popstars (Dance Stage) y su efectista propuesta electrónica bailable, aunque las dos de la tarde se antoje una hora difícil para ello. Seguidamente Grimes subía al mismo escenario acompañada de su escudero que lanzaba las bases y su áurea entreñable de chica buena del pop que ha conseguido con Visions, su tercer álbum, dar el salto definitivo. Comienzo dubitativo el de la canadiense que se vio alterado cuando comenzaron a sonar las primeras notas de “Oblivion” y la chavalería comenzó a saltar, echo que aprovechó un compañero de la artista para salir detrás del escenario y comenzar a tirar camisetas y a bailar. Y bailando nos movemos hasta el Main Stage para disfrutar de la gamberrada de OFWGKTA u Odd Future si lo prefieren o lo que es lo mismo Tyler The Creator y sus secuaces que con el sol pegando de lo lindo hicieron levantar auténticas nubes de polvo con un público totalmente entregado que disfrutó durante menos de una hora del rap duro y seco que practica el combo norteamericano. Descaro y desfase a partes iguales que se vio interrumpido por parte de la organización cuando a mitad de “Sandwitches” les cortaron el sonido.

The shins por Marc Sethi

Tras el torbellino llegó la calma de The Shins. La banda de James Mercer volvía a los escenarios tras cinco años en silencio para presentar su excelente Port of Morrow, amén de repasar clásicos de su carrera, desde el inicio de la actuación con “Caring is creepy” de su debut, pasando por “Saint Simon” o “So says I” de Chutes too Narrow o “Australia” de Wincing the night away. Unos de esos conciertos que atrapa desde el inicio y te deja un buen sabor de boca, y que además consiguió sonar estupendamente dentro de la ya comentada decadencia del escenario principal.

Antes de subir al escenario Miike Snow ya se notaba en el público que había ganas de fiesta, ¡y vamos que si la hubo!. Bailes, saltos, empujones e incluso pogos, ante unos suecos que hicieron las delicias de sus fans con su electro-pop bailable. El pequeño escenario del NME/Radio 1 entre instrumentos y “la máquina futurista” dejaba pocos espacios para que el melenudo de Andrew Wyatt se pudiera mover de un lado a otro. Su nuevo trabajo Happy to You fue el que llevó el peso de su breve concierto, tónica habitual durante todo el festival, de donde salieron temazos como “Pretender”, “The Wave” o “Paddling Out” además de “Sylvia” o el colofón final de “Animal” de su debut. Ojalá les dé por pasarse por España.

The Vaccines eran uno de los grandes reclamos de la cita. Decenas de carteles publicitarios decoraban el recinto del festival. Era el momento de comprobar si su segundo trabajo y su directo estaban a la altura de las expectativas… Error. De los directos más flojos e insulsos que se vieron durante los tres días de festival, sin gancho, sin fuerza en el sonido, ya de por sí endeble en el escenario principal, y con la sensación de que tanto escenario les quedaba enorme. Esas cosas increíbles de los programadores de festivales, la de tirar bandas excelentes a escenarios menores y colocar a grupos nuevos en el escenario principal.

Mastodon por Alex de Mora

Menos mal que los hipertatuados Mastodon vendrían para borrar esa actuación. Tercera vez que podía disfrutar de su directo (Ignacio) y sin dudarlo el que mejor sonido tuvo de las tres. Perfectamente sincronizados y con unas voces que sí se distinguían entre los muros de guitarra que crea la banda estadounidense, el cuarteto ofreció una de las últimas actuaciones de la gira de The Hunter, total dominador de un setlist que concedió pocas miras al pasado a excepción de “Crystal Skull”, “Crack the skye” o “Blood and Thunder” uno de sus clásicos para poner fin. Como anécdota apuntar el parón de un par de minutos que sufrieron a causa de una gotera en la carpa que caía justo encima del escenario, y es que la típica tromba de agua inglesa hizo acto de presencia dejando bastantes charcos en el interior de la carpa.

Lo de Florence + The Machine suena a cuento de niños, al menos nosotros no nos lo creemos. Aunque es verdad que Welch se presenta como la nueva diva del Pop barroco creemos que es un efecto atrapa adolescentes más que otra cosa. Y es que pedir sacrificios humanos delante de 40.000 personas debería estar penado. En lo musical Florence se rodea de una banda exquisita, unos coros angelicales y unos técnicos de sonido increíbles, con lo que si las composiciones fueran mejores sonaría a grupazo y no a artificio.

Feeder por Mike Malfalt

Y si antes hablábamos de la colocación de grupos en diferentes escenarios, tal vez la más injusta sea la de Feeder. Los de Newport son un grupo de verdad, con verdaderos hits a sus espaldas y muchos años paseando sus instrumentos por los escenarios. Nos tuvimos que contentar con verlos desde fuera del Republic Stage, que si no fuera por las pantallas colocadas fuera de la carpa, la gente congregada allí se hubiera perdido un gran concierto. El trío comandado por Grant Nicholas dio un autentico conciertazo pasando por sus “Borders”, “Feeling the moment” o “Just a day” y presentando los temas de su nuevo disco Generation Freakshow.

Una de las vueltas más sonadas de este año la protagonizaban At The Drive-In, la banda hardcore de los 90 hacía así las delicias de los nostálgicos que nunca pensaron que podrían verlos tras su separación en 2001. Una hora de canciones “frescas” (como Cedric se encargaba de anunciar) y locura la que ofrecieron el hiperactivo y entradito en kilos vocalista y compañía para quitarnos unos cuantos de años de encima y provocar más de un buen pogo. Pocas pausas y actitud para desempolvar gran parte de su magnífica obra Relationship of Command ante un público cuya media de edad superaba la normal en cualquier otra actuación. El ya conocido inicio con “Arcarsenal” y “Pattern Against User” o el brutal cierre con el trío “Cosmonaut”, “Catacombs” y “One Armed Scissor” fueron de los mejores momentos de todo el festival. Grandes.

At The Drive-In por Alex de Mora

Comenzábamos la jornada del domingo con sabor patrio con la banda española L.A., un concierto corto pero que se llenó de un público, en su mayoría ingleses, que disfrutó del bolo tempranero. Concierto con gran sonido y mucha fuerza que se transforma en hazaña si pensamos que hacía treinta años que una banda española no subía a uno de los escenarios de este festival de referencia, los últimos fueron Barón Rojo en 1982.

Mientras Pulled Apart by Horses o Band of Skulls iban despertando a los madrugadores que ya iban cogiendo posiciones para Foo Fighters en el escenario principal. Y es que la última jornada vendría marcada por la aún mayor masificación del recinto debido a la presencia de Dave Grohl y los suyos. Pero mucho antes, uno de sus más fervientes admiradores, Jesse Hughes y sus Eagles of Death Metal repartían amor y rock and roll bajo un sol que daba de lo lindo. A la espera de nuevo disco tras cuatro años sin nada que llevarnos a la boca (presentaron una canción nueva) hits como “I only want you”, “Cherry Cola”, “Don’t speak” o “I Want You So Hard (Boy’s Bad News)” sirvieron para dejar un buen sabor de boca y ver a un nuevo batería en la formación que no contó con la presencia de Joey Castillo que se encuentra grabando el nuevo disco con Queens of the Stone Age.

Django Django por Marc Sethi

A la misma hora tuvimos la oportunidad de ver en directo a la banda escocesa Django Django, que sacó en enero de este año su álbum debut y homónimo. Estuvieron realmente bien y no escasos de público ya que era difícil llenar un espacio como el del NME/Radio 1. Los sonidos psicodélicos de los de David Maclean (batería y productor) llenaron una presentación un poco sosa pero que en lo musical estuvo a la altura de los grandes.

Antes de la llegada de The Joy Formidable, Tribes hacían saltar a sus fans mientras el resto bostezábamos con un pop sin chicha ni limoná de fácil digestión, al contrario que la pizza que degustaba en ese momento. No sabría decir cuál de las dos cosas me sentó peor. Todo lo contrario que el trío liderado por la dulce Ritzy Bryan, The Joy Formidable, que sigue actuando casi enlazando la gira de The Big Roar con la de Wolf’s Law, su nuevo disco que lanzarán a comienzos del 2013 y del que nos ofrecieron algunos detalles como “Cholla”, además de los temas más coreados de su debut como “Cradle”, “The Greatest Light is the Greatest Shade” o “Whirring” que siempre cumple como fin con la banda totalmente embrutecida destrozándolo todo.

Siguiendo la programación de la carpa principal le tocaba el turno al bueno de Mark Lanegan que, arropado por una estupenda banda, se vio poco arropado por un público demasiado joven y con ganas de otras propuestas más ligeras. Sin amilanarse supo ofrecer un concierto sobrio y con buen empaque, con canciones de sus discos en solitario, sobre todo de su último Blues Funeral, además de alguna que otra perla de su carrera con Screaming Trees.

Kaiser Chiefs por Alex de Mora

Kaiser Chiefs ha sido una de las bandas inglesas de referencia en los últimos años y aunque esto no se reflejó en el directo de los de Leeds, sonido desastroso del Main Stage y un Ricky Wilson bastante paradito y soso, siguen apuntando buenas maneras, sobre todo para el público británico, que no dejó de corear todos y cada uno de los temas. Lo mejor, el repaso por sus temas históricos “Everyday I Love You Less and Less” , “Oh my god” o “Ruby”, que hacen recordar quiénes son. Y casi sin tiempo para reponer fuerzas les sucedían en el escenario The Black Keys convertidos ya en auténticos cabezas de cartel gracias a sus dos últimas obras, Brothers y sobre todo El Camino. Con una puesta en escena simple (unos cuantos focos a modo de contra) Dan Auerbach y Patrick Carney ocupaban las posiciones centrales del espacio rodeados del resto de la banda. Fue uno de esos conciertos donde más se echó de menos la potencia de un escenario principal, teniéndonos que colocar bajo las torres de sonido traseras para poder escuchar mejor los temas de El Camino que ocuparon gran parte de la velada, con algún guiño al pasado de Attack & Release y Brothers. Aunque merecieran la plaza que ocuparon en el Main Stagesu sonido habría salido ganando en la carpa NME/Radio 1 con temas como “Next Girl”, “Gold on the Ceiling”, “Tighten Up” o el single “Lonely Boy” que hizo enlaquecer a todos.

Una espera interminable y un calor de altos grados fue lo que vaticinaba que la puesta en escena de Two Door Cinema Club iba a ser tan espectacular como sofocante. Lo pasamos realmente bien con los de Alex Trimble, en un concierto que como siempre se tornó en fiesta cuando sonaron los “Something good can work”, “Undercover Martyn”, “Do you want it all?”, o el aclamado “I can talk”. También se lucieron con las canciones de su nuevo Beacon, como el single “Sleep alone”, que ha visto la luz hace unos días y que promete ser otro álbum lleno de hits bailables.

Mientras la carpa NME/Radio 1 bailaba al ritmo de Two Door Cinema Club, el público del principal esparaba con impaciencia a los reyes absolutos del día y del festival, Foo Fighters. Era su último concierto tras más de un año girando con Wasting Light, y el último en mucho tiempo como Dave Grohl anunció.

Foo Fighters por Alex de Mora

Inicio arrasador con “White Limo” y “All My Life” que sirvieron como gasolina para prender las ganas de rock que había. Qué mejor banda para poner el broche final a un festival grande como el de Reading, donde Nirvana dio su último concierto en las islas como bien recordó Dave. Un sitio donde poder rendir homenajes (a sus dos compañeros en Nirvana les dedicó “These Days”) o dar las gracias a su familia (el público le cantó el cumpleaños feliz a la madre de Dave presente en el lateral del escenario, además el propio cantante sacó a su hija pequeña para dedicarle “Walk”). Dos horas y media llenas de sentimiento dentro y fuera del escenario, de perfecta comunión entra banda y público, de repaso a una historia llena de éxitos: “My hero”, “Learn to fly”, “This is a call”,”Monkey Wrench” o “Best of you” que sirvió para que la banda se tomara un descanso y saliera con más fuerza, con un emotivo recuerdo a su debut encadenando “Winnebago”, “Wattershed”, “For All The Cows” y “Exhausted” para poner el broche final con “Everlong” y la lluvia de cohetes. Simplemente genial, enorme, grande como el festival, una experiencia que ningún aficionado a la música y los festivales debería perderse.

Por José Jiménez e Ignacio Sánchez.

banner WIR