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Coexist

Por Marcos Gendre 1

Esperadísima reválida de su excelente debut, “Coexist” por fin ya está entre nosotros. La espera ha sido larga pero ha merecido la pena.

Discos como este, con tantas expectativas creadas a su alrededor, son de los que antes del momento de darle al play me incitan a borrar de mi memoria el rastro de las obras por los que llegaron a tan altos niveles de seguimiento. Mecanismo de concienciación para no tener que ampararme en los prejuicios que suelen aparecer con grupos que siempre te venden como “la última gran esperanza”. El ritual ya ha comenzado. Apoltronado en una cama de esas en las que te puedes hundir por puro placer, la atmósfera se empieza a cargar con los primeros acordes de Angels” y todo comienza a mutar en relajantes colores transparentes. Seguida de “Chained”, el embrujo que empieza a recorrerme la espina dorsal ya tiene el mismo efecto que su primer LP. Prejuicios fuera a las primeras de cambio. Buena señal.

El disco sigue avanzando y la cosa baja ligeramente el nivel, pero mantiene el pulso a través de un viaje placenteramente ensoñador y algún otro momento memorable – “Unfold”, “Missing” y “Our Song” – dentro de una obra compacta como el hormigón armado. Terminado el trayecto, me encuentro en el “Jardín de la duermevela” que Nacho Vegas tan bien describía en su cumbre, “Cajas de Música Difíciles de Parar” (2003). Efecto reparador, me levanto un rato después y vuelvo a tener consciencia de una realidad que durante 37 minutos no hizo acto de presencia en mi percepción de las cosas. Solo por esto, ya merece la pena. Digo yo.

Para conseguir tales resultados sobre el subconsciente humano, The XX perpetran en “Coexist” una generosa fila india de melodías escapistas, un sonido más espartano que nunca y dan pleno sentido al término “homogéneo”. Pisando sobre seguro, aciertan otra vez en la diana mediante una obra en la que Romy y Oliver vuelven a hipnotizar con sus duetos vocales y donde la base musical, tejida por ellos mismos más las programaciones sincopadas de Jamie, nos llega por carriles distintos, sin entrecruzarse, buscando que el silencio actúe como el elemento principal de una instrumentación en la que, eso sí, cuando se entrelazan sus líneas de bajo, sintetizadores y punteos de guitarra – “Tides” y “Fiction” – te pueden dejar con la patata encogida de la emoción.

Y ahora, la pregunta del millón ¿Está Coexist a la altura su predecesor? Pues no, pero por milésimas. Quedándose medio peldaño por debajo, éste es una maravillosa continuación de los efectos narcotizantes de su anterior obra. Lógicamente, no se puede hablar de decepción con un disco que de “0” a “10” rebasa el “8” con suficiencia.

Por otro lado, la fórmula patentada por The XX compuesta por los reactivos resultantes de escuchar durante horas y horas discos de Young Marble Giants, Everything But The Girl y los The Cure del “Disintegration” (1989) sigue funcionando pero empieza dar pequeñísimos síntomas de cansancio que puede que con un tercer paso en la misma dirección se agranden de forma sintomática. Mientras tanto, a disfrutar. Algo que con “Coexist” se puede hacer. Y de que manera.

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