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Dos sonidos, mismo resultado

Por Redacción EER 0

Nudozurdo por Ignacio Sánchez

Nudozurdo y Disco Las Palmeras dieron anoche el pistoletazo de salida al Ciclo de Conciertos Retratos Mahou con dos notables actuaciones. India Martínez o Rubén Pozo serán otros artistas que se suban estos días al escenario de los Teatros del Canal.

Los Teatros del Canal fueron testigos anoche del comienzo de la cuarta edición del Ciclo Conciertos Retratos Mahou, que durará hasta el próximo 7 de octubre, con una cita con dos bandas de la escena “independiente” nacional como Nudozurdo y Discos Las Palmeras!.

Disco Las Palmeras! por Ignacio Sánchez

Con puntualidad inglesa a las nueve de la noche el trío gallego Disco Las Palmeras!salía a escena cuando aún más de un despistado seguía charlando fuera de la acogedora sala del Teatro. Lo suyo no son las charlas con el público, a ellos se les da muchísimo mejor crear muros de ruidos que engullan unas letras cargadas de resentimiento y crítica social, candentes en un momento de quiebra y resquebrajamiento de la sociedad tal como la conocemos.

Hace ya un año y medio que salió Nihil Obstat y la banda acaba una extensa gira para encerrarse a grabar nuevos temas, temas que presentaron anoche y que siguen la senda marcada por su debut, mucha distorsión, baterías potentes y la inconfundible voz de un Diego Castro encorvado todo el concierto o lo Liam Gallagher, salvando las distancias, claro está.

Disfrutar de una banda como la gallega con ese sonido tan ruidista en un espacio con tan buena acústica es de agradecer, un teatro donde todo sonó en su sitio, donde se conseguían distinguir los matices, los punteos, sin que fuera una bola. Así, cayeron desde “La soga umbilical”, “Desde hoy perfecto”, “La Casa Cuartel”, “A los indecisos” o “Del miedo a mis viajes” acompañadas de unas cuantas nuevas y de breves paradas entre temas que consiguieron dar una continuidad agradecida hasta el final, un cierre truncado por la rotura de una cuerda de la guitarra de Diego y el fallo en la sujeción del micro, que en un ataque de rabia el cantante tiró al suelo.

Lo de Nudozurdoanoche prometía de primeras, la adaptación de parte de su repertorio para acompañarlo por un violín y un violonchelo. Y así fue como Leo, el cantante de la formación madrileña, salía al escenario entre aplausos, rodeado por dos músicos y sus instrumentos de cuerda.

Nudozurdo por Ignacio Sánchez

Bajada de revoluciones pero no de emociones se mostraron temas como “No me toquéis”, “Mensajes muertos”, “Ganar o perder” o “El diablo fue bueno contigo” sin duda un inicio que ponía los pelos de punta ante un público que con un silencio de agradecer contenía la respiración en la oscuridad. Un silencio que solo se rompía al finalizar cada tema o con la entrada de los dos compañeros de Leo para interpretar “Campamento dorado” aún con el acompañamiento de cuerda.

“Golden Gotelé” supuso la apertura de la segunda parte del concierto con la salida de la cuerda y la entrada de un compañero para ayudar a la guitarra y sintetizador. Momentos de agitación, de emociones contenidas en los rostros un público que, sentado en las butacas, solo podía mover la cabeza cuando lo que realmente desearia sería estar de pie. Con “Ha sido divertido” y “Prometo hacerte daño” consiguen que se oigan los primeros gritos de júbilo ante dos temas que son sin duda singles potenciales y que sacan toda la ira contenida, pero que por respeto al marco del teatro se quedan dentro de cada uno de nosotros, nada de cantarlas a viva voz. Y es que son estas letras llenas de sentimientos enfretados las que explican el éxito de los madrileños. Con “El Hijo de Dios” vemos la cada vez más creciente intención de Leo de ir a otro ritmo que el de sus compañeros y acortar palabras, nada de calcar la canción del disco al directo. Eran dos partes totalmente diferentes que se daban la mano para llegar a la misma meta. Puede que fuera un punto de inflexión en la noche, pareciendo como que el delgado cantante se encontrara a disgusto con algo, especialmente con sus pedales y la distorsión de su guitarra, lo que provocaba a veces alargar las canciones demasiado, o que se empezara y aún no se estuviera del todo convencido de la afinación.

“Láser love” puso fin a más de una hora de música que se vio continuada con un pequeño bis donde “Mil espejos” puso el broche final. Una pena que los problemas con la guitarra quitaran la magia que envuelve este tema, amén de un corte brusco al final. Serán las sensaciones que tuvo uno anoche, de esas enfrentadas de las que Nudozrudo saben bastante.

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