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Crónica del 981 Heritage SON Estrella Galicia 2012

Por José Luis López 0

Un cartel excelente con una temperatura estupenda nos recibió en Matadero Madrid para asistir al 981 Heritage Son Estrella Galicia ¿Qué más se podía pedir? La Nave de la Música acogió la segunda edición de un festival electrónico que esperamos se repita en el futuro. Y es que el evento era de lo más apropiado para una jornada diurna. Ya en Tortoise, Matadero demostró que no es necesario esperar a la noche para disfrutar de buena música.

Puestos en faena, llegamos poco antes de que Judah ofreciese un directo pausado pero potente. Un buen bocado de comienzo que, por desgracia, pocos disfrutaron. Y es que no fue hasta bien adentrada la tarde cuando el recinto gozó de una entrada considerable.

Tras este comienzo, Jeremy Greenspan mostró sus virtudes ante un público aún reducido, pero que pudo disfrutar de un espectáculo entretenido y con bebidas a un precio que sin ser barato, era bastante razonable. El chico se lo curró y hasta salió a saludar con sus últimos temas, dejándolos sonar alegremente.

Erika Spring por Ignacio Sánchez

Más tarde, en el mismo escenario principal, Erika Spring de Au Revoir Simone nos dio un concierto de los de tomar té con pastas: Muy agradable y bonito, a la vez que sencillo en su puesta en escena. Alternó temas propios con los de su propia banda y alguna versión de Eurythmics y Prince. Poco pasaba el mediodía y la sensación era bastante buena. A continuación, en ese mismo escenario, llegó uno de los platos fuertes de la jornada. Kode 9, que sabía a lo que venía y ofreció uno de los primeros directos potentes de la tarde. Su dubstep es el que esperas, con bajos potentes y quiebros por doquier. En esta ocasión tiró mucho de música negra, que en opinión de un servidor se agradece en este estilo. Quizás fue un poco espeso y disperso de más, pero estuvo bien. Básicamente, una actuación con pocos peros y pocas virtudes. Cumplió.

Poco a poco, la gente iba pidiendo energía y nosotros nos dirigimos a la sala Barceló para disfrutar del que fue el mejor directo del día. Solar Bears trajeron al Matadero, por fin, un sonido más puramente orgánico que agradecimos enormemente entre los asistentes. Lo que empezó pareciendo una suerte de Boards Of Canada, terminó con una fuerza y energía enormes. Haciendo mucho uso de sintetizadores ofrecieron una cara de la electrónica que está destinada a los que aún se sienten músicos. Al principio de su Live, como decimos, todo era más pausado y atmosférico pero hacia el final fueron mutando en una electrónica hasta cercana al techno que le puso las pilas a más de uno. Lástima que su actuación duró media hora escasa. También el calor que hacía en la sala pequeña impedía aguantar dentro mucho tiempo más, pero un servidor estaba dispuesto a aguantar carros y carretas ante un directo tan rico en matices y atmósferas. Este fue el único pero a la, sin duda alguna, mejor actuación del festival.

Solar Bears por Ignacio Sánchez

Terminada la actuación de Solar Bears, Actress empezaba su descarga en el escenario principal. Estuvo bien y tuvo sus momentos, pero fue un poco durito de más. Quizás más tarde se hubiese agradecido, pero desde luego a mi me cogió a pie cambiado.

Después de la actuación de Actress apareció una de las fallas de la organización, dejándonos una media hora larga sin música. Se agradecía en parte ya que podías descansar un poco, pero también fastidiaba saber que dos de los platos fuertes del día se fuesen a solapar.

A las seis y media llegó el gran cabeza de cartel: Mouse On Mars, y aquí tienes a una banda que no sabes por donde puede salir. Aquí, llevando a un público que ya pedía tela, dispusieron beats potentes por doquier. Sorprendido, me vi ante el directo más potente de la jornada. De hecho, el sonido que no les acompañaba del todo convirtió la primera parte de su directo en algo demasiado fuerte para lo que yo esperaba.

Mouse on Mars por Ignacio Sánchez

Mientras, en el otro escenario, comenzaba oOoOO y ofrecía una música muchísimo más pausada y elegante. Lástima que, a esas horas, el calor hiciese insoportable estar allí. De vuelta a la barra (osea, el escenario principal), Mouse On Mars seguían repartiendo canela ante un público cada vez más entregado. Decidí quedarme a darle una segunda oportunidad a su directo y la verdad es que mejoraron enormemente la imagen ofrecida en la primera mitad. La cosa se ponía más potente incluso, pero aquí había mucho más criterio que al principio. Tal vez menos enrevesado (y que conste que esta es una de las cosas que más me gustan de ellos), pero desde luego más divertido, que al fin y al cabo es lo que parecieron ir buscando todo el tiempo. Hacia el final de la actuación empezaron a grabar al público micro en mano y a soltar más variedad de capas sobre una base fuerte y concisa: Divertimento total, un papel que no tenían por qué cumplir. Finalmente saldaron su actuación con buena nota, aunque desde luego eché de menos muchos matices de su sonido que, en Matadero, ni asomaron.

Con la resaca de los ratones marcianos intentamos dirigirnos a la sala pequeña donde seguía oOooO, pero haciendo honor a este nombre, y tras terminar la actuación del escenario principal, fue prácticamente imposible entrar y cazar algo que contar. Una lástima.

Así, llegamos a la última actuación de la ya noche, la de Hype Williams y su cortina de humo. Con un directo que estuvo bien, pero a medias. Como virtud puede contar con ser de los más distintos de todo el día, pero allí había poco preparado de verdad. Una nube de humo tapó toda la actuación desde el principio, y aunque tenga varios en la recámara, no voy a recurrir a los chistes fáciles. Básicamente, aunque tuvo algún momento bueno, el concierto de cierre de festival fue bastante poco pasable. Supongo que es lo que pasa cuando andas sin destino: No llegas a ningún sitio y si de casualidad lo haces, te marchas porque no sabes que has llegado a alguna parte.

Así terminó una jornada que, de verdad, esperamos que se repita. El Matadero es un entorno magnífico para cualquier tipo de evento cultural, y mucho más de día. A pesar de que en la Nave de la Música, dependiendo de donde te sitúes, el sonido llegue a ser a veces desagradecido con lo que preside el escenario, es muy agradable venir a ver cosas aquí. Y sobre todo si los precios y el cartel acompañan.

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