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El salvaje abrazo de Bon Iver en Madrid

Por Ignacio Sánchez 0

Marta Vélez para www.underscore.com
Sobrecogedora actuación en la única parada de Justin Vernon en nuestro país dentro de su gira europea de otoño.

El frío ha llegado casi avisar, anochece antes y estar dentro del Palacio de Vistalegre se agradece. A cubierto, resguardado y rodeado de miles de personas empezamos a notar el calor, el mismo que desprende la música de Bon Iver en su último disco, un trabajo homónimo que lo traía por primera vez a Madrid, ante un público ávido por disfrutarlo y donde destacaba la gran presencia de público extranjero.

Marta Vélez para www.underscore.com
Tras la música casi desnuda y sombría que practicaba en su debut, el bueno de Justin tornó el estilo el año pasado para mostrarnos un álbum orquestal, pomposo y radiante de luz; una luz que durante gran parte de su concierto provenía de los móviles y cámaras que no cesaron de aparecer para fotografiar o grabar vídeos, amén de las decenas de bombillas que decoraban un escenario coronado por telas casi desilachadas. En este tiempo, el transcurrido entre sus dos trabajos, Vernon ha conseguido que su legión de seguidores, fans, creyentes, crezca al igual que sus compañeros sobre las tablas, ocho músicos que abrigaban al barbudo artista como lo hace su música con nosotros.

Para comenzar a calentar la noche el trío británico The Staves ofreció un show íntimo, recogido, como el poco espacio que ocupaban las tres hermanas Staveley-Taylor, desnudo de florituras y arreglos. Tres voces sutilmente acompañadas de guitarras acústicas que nos servían para recordar cómo fue el inicio de Justin con su proyecto de Bon Iver, armónico y sencillo. Fueron desgranando algunos temas de su debut Dead & Born & Grown, amén de temas de EP anteriores como “Mexico”. Supieron ganarse el respeto y simpatía del público con una sencillez y timidez casi infantil, llegando a invitarnos a saludarlas si visitábamos su localidad, Watford, cercana a Londres y poder tomar té con ellas.

Minutos para impacientarse, para mirar con ansias el reloj y rezar porque lleguen las nueve de la noche, se apaguen las luces del Palacio de Vistalegre y poder ver por fin al señor Vernon y su banda. Dicho y hecho, pasadas las nueve sale a escena con “Perth” bajo el brazo, arropada y engrandecida por unos músicos talentosos que hicieron multiplicar su efecto evangelizador. Lo que en disco suena a calma comedida en el directo se transforma en furia desbocada; una furia que llega por momentos a dejar perplejo al que se presentara con pocas ideas previas al directo actual del músico norteamericano. Momentos de ajustes e incluso de fallos, como al inicio de “Minnesota, WI” cuando el micrófono de Justin falló y no conseguimos escucharle cantar a pesar de que desde el escenario parecían no darse cuenta.

Marta Vélez para www.underscore.com

La riqueza instrumental que presenta el segundo trabajo de Bon Iver se vio fielmente plasmada sobre el escenario donde cada gesto, movimiento o sonido del cantante era rápidamente coreado casi como si de un mesías se tratase. Un Bon Iver que se aparecía como único trabajo en el comienzo de la noche con “Michicant” y la festiva “Towers” que consiguió los primeros coros por parte del público completamente entregado a la causa, mientras que Justin se seguía mostrando algo frió y reacio a la comunicación, como si le costara, todo lo contrario a una banda que iba creciendo en potencia y presencia dándole otra piel a la canciones, con nuevas introducciones o finales alargados donde la distorsión se hacía fuerte, excesiva y dura. Todo estaba alejado a los recuerdos intimistas de su debut, ya que incluso los temas de ese trabajo se veían arropados por arreglos que, aún quitando delicadeza, conseguían ensalzar más las canciones y homogeneizar el sonido de toda la noche, a excepción de la delirante “Woods”, donde tanto exceso de pedales de voz y vocoder hicieron que Justin fallara al comienzo. Suerte que por ahí que cayó una “Skinny love” que nos devolvió a atrapar con esa magia que desprende, y donde al fin pudimos ver coger la acústica a Justin.

Tanto arreglo y decoración instrumental no podía otro final que “Calgary” y sobre todo “Beth/Rest”, donde Bon Iver toma prestado el disfraz de Phil Collins para entregarnos su tema más controvertido, por su sonido claro está. De nuevo uso del vocoder y pomposidad sonora que puede chirriar un poco pero no al artista, que debe estar más que orgulloso cuando lo usa para cerrar la primera parte del concierto; concierto apuntalado con un bis donde volvió la mirada a sus inicios con “The Wolves (Act I and II)”, que contó con la inestimable ayuda del público que ayudó a cantar junto a la banda jaleado por el cantante que ya en la recta final se había despojado del abrigo de timidez para abrirse en halagos y agradecimientos, y la guinda de “For Emma” que terminó de dibujar una sonrisa en todos los que allí estábamos. Grande Justin.

Setlist: Perth – Minnesota, WI – Michicant – Towers – Creature Fear – Hinnom, TX – Wash – Woods – Holocene – Blood Bank – Skinny Love – Calgary – Beth/Rest // BIS: The Wolves (Act I and II) – For Emma

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