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Fanfarlo ponen de pie al Lara

Por Ignacio Sánchez 0

por Ignacio Sánchez

El grupo londinense consigue una sonora ovación de un teatro Lara lleno de un público entusiasta.

Fanfarlo actuaron el pasado miércoles en Madrid, de nuevo tras haberse pasado ya unas cuantas de veces en los últimos meses, para volvernos a presentar, esta vez de manera más íntima, su segundo trabajo Rooms filled with light. Un Teatro Lara sin entradas disponibles desde días antes esperaba ansioso la aparición del quinteto británico, dándose prisa por beberse la cerveza previa y tomar asiento cuanto antes.

por Ignacio Sánchez
El recogimiento de este teatro hace especial los conciertos que ahí se realizan, siendo el de Fanfarlo uno de esos, donde se agradece la calidez del emplazamiento para poder disfrutar de los sonidos armónicos de los londinenses, que armados de teclados, violines, trompetas… plasmaron fielmente los sonido de un segundo álbum que fue el hilo conductor de la noche.

Así, pasadas las diez y media hicieron acto de presencia, tímidos, casi asustados de ver el estupendo recibimiento que estaban teniendo. Momento para comenzar descubriendo nuevas composiciones que siguen manteniendo el enfoque menos orquestal y más pop de Rooms filled with light. Mientras, en las gradas ya se podían ver las primeras personas que abandonaban su butaca para ponerse de pie y bailar. No habría que esperar mucho para ver como todo el teatro seguía el mismo camino. “Deconstruction”, “Feathers”, “Tunguska”, se entremezclaban con “Comets”, “Luna” o “The walls are coming down” de su sobresaliente debut Reservoir que llegó a ser recomendado por el propio David Bowie.

El público disfrutaba cada momento con una sonrisa en la cara consiguiendo que la fría timidez de la banda fuera poco a poco viniéndose abajo e interactuaran contándonos lo mal que lo pasaron con el calor en la pasada edición de El Día de la Música, las clases de español del batería o agradeciesen de corazón los gritos de entusiasmo que recibían al terminar cada canción. Y era en este ambiente totalmente cercano y familiar cuando la alegría se desató con la ya citada “Deconstruction”, momento en el que ya dejaron de importar las butacas para pasar a estar celebrando de manera festiva una música que invitaba más a ello que a la quietud de un teatro que se quedó pequeño ante la gran llamada de los londinenses. Celebración que Simon Balthazar, vocalista, hacía entre canción y canción con sendos lingotazos a su botella de whisky.

Para el más que merecido bis hay que resaltar la sublime “I’m a Pilot”. No hay mejor formar de despedirte hasta la próxima, porque seguro seguro los tenemos de nuevo en nuestro país más pronto que tarde. Es lo que tiene dejarse querer tanto.

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