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Muse pasa la reválida

Por Ross Gallagher 1

Llegó el momento. Este sábado veinte de octubre en el Palacio de los Deportes de Madrid, ante sus fans españoles, era el momento de ver si los británicos han perdido fuelle o siguen teniendo ese directo arrollador que les ha caracterizado. Os contamos nuestra visión del asunto.

Serían las ocho menos cuarto cuando por fin, consigo entrar al Palacio y prepararme para una estupenda sesión doble: The Joy Formidable, uno de mis grupos favoritos de nuevo cuño, que sacaron su debut a principios de 2011 y que publicarán en breve su segundo largo; Muse, banda ya consagrada capaz de llenar estadios que acaban de publicar su controvertido sexto disco.

Bien, pues llegó el momento en que Ritzy Bryan y los suyos debían impresionar a un público numeroso (más que nada en la zona de pista) que no habían venido por ellos. Arrancaron el set con The Greatest Light is The Greatest Shade, arrancando las primeras palmas a los que parecían meterse en el concierto, para a continuación presentar un tema de avance del nuevo disco, This Ladder is Oursen el cual parece que se mantiene el espíritu fresco y descarado del primer disco.

La sucesión de temas dibujó una línea claramente ascendente, con Cradle, The Everchanging Spectrum of a Lie Austere, siendo en general bien acogidos por el público, y presentando a continuación Chollaprimer single de “Wolf’s Law”, del cual ya hay vídeo.

Apuesto que la gente asistente, incluso aquellos que no los conocían, acabaron guardando un buen recuerdo de “ese grupo que tocó antes que Muse”, máxime visto el despliegue de energía, habitual por otra parte, con el que el grupo cierra sus conciertos, empleándose a fondo tocando Whirring, metiendo distorsión a tope, y con el bajista Rhydian Dafydd dando puñetazos, literalmente, a los platillos de la batería, mientras el baterista Matt Thomas apaleaba el gong con un mazo y Ritzy giraba sobre si misma hasta dejar caer la guitarra.

Fueron cuarenta minutos que los galeses aprovecharon bien, y que, como ya les pasó a Biffy Clyro cuando fueron teloneros en 2009, demostraron que pueden llegar a ser grandes y ser el próximo grupo que dé el salto a la parte alta del cartel de muchos festivales. El tiempo dará y quitará razones.

Setlist: The Greatest Light is The Greatest Shade, This Ladder is Ours, CradleThe Everchanging Spectrum of a Lie, Austere, Cholla, Whirring.

Y se apagaron las luces, dando paso a unos focos rojo bermejo, las primeras notas sinfónicas de Unsustainable, y la sensación de algo grande iba a pasar. Fue entonces cuando Matt y los suyos saltaron a escena entre una atronadora ovación, para mostrarnos cómo consiguen hacer su dubstep con guitarras. La verdad, muy logrados los efectos, aunque creo que ésto no se reflejó en el público de la manera que Bellamy quería cuando decía pretender emular los pogos que Skrillex consigue en sus conciertos.

Tras esta introducción, fue el momento de Supremacyesa canción típica de Muse pasada por el filtro de los créditos iniciales de una película de James Bond, con la que la gente empieza a entrar en calor hasta que tras un interludio, se desata Hysteria. La melodía de bajo con la que abre sigue sonando fuerte, directa como un tiro. Aún lo tienen, lo conservan, me digo.

Llega el momento de hablar de otro de los puntos fuertes del concierto; el espectacular juego de visuales que llevan. Empieza con una pantalla alargada a ras de suelo y otra circular más alta rodeando la parte media del escenario, de aproximadamente un metro de altura, y que resultaba muy vistosa, aunque dudo que en pista todos pudieran disfrutarla, cuando yo, que mido casi metro noventa, no la vislumbraba en su totalidad. Sin embargo, llegados a este puntolos visuales muestran su verdadera cara cuando se despliegan unas pantallas que formaban cuadrados concéntricos formando una pirámide sobre la banda, formación la cual iría variando tomando las más diversas formas.

Con la pirámide ya desplegada llegaría el momento de gozar con Supermassive Black Hole y pasar a Resistancetras dirigirse Bellamy al respetable de Madrid en un guiño al pasado (recordemos que el primer vídeo oficial de Muse para esa canción se grabó durante el concierto que dieron allí mismo hace tres años), y la verdad es que la gente estaba disfrutando bastante del concierto cuando llegó el turno de Panic Stationel primer tema de corte funk en el que me quedé embobado mirando los slaps de Chris mientras Matt se dedicaba a lucirse por el escenario.

Hasta el momento, todos los momentos habían sido moviditos, pero llegó el primer momento más introspectivo con Animals, para servidor el mejor corte del último disco y para sorpresa mía, y especialmente al principio, uno de los temas que más desapercibido pasó. La gente sólo quiere caña Matt, ésto no es lo que era. Sin embargo a mí me gustó mucho, tanto al principio como después con los cambios.

Fue entonces momento de que Chris y Dom recuperaban protagonismo en una Jam de batería y bajo (Monty Jam), mientras poco a poco, salía un piano de cola del suelo como por arte de magia, para que Bellamy volviera a ser el centro de la atención mientras tocaba Explorers primero, y, mientras las pantallas se teñían de un ambiente otoñal de hojas cayendo, Falling Down después, tema recuperado del “Showbiz” para los nostálgicos y que marca el fin de la única parte íntima del concierto, la cual dió un poco de respiro a la pista a costa de bajar un poco la intensidad.

Yo, por mi parte, encantado de tener la oportunidad de escuchar algo del primer disco, aunque puestos a elegir hubiera preferido Sunburn, Unintended, Uno o Showbiz, y doblemente encantado de poder oír el principio de la cara B de Cave, Hostque sirvió de introducción para el primero de los tres grandes momentos de todo concierto de Muse que se precie: Time is Running Outbailada, saltada y cantada hasta la extenuación por todo el pabellón. Sí, aún lo conservan, me digo.

Tras esto, tocó que Wolstenholme se hiciera con el micro para cantar Liquid Statesorprendentemente entonada y movida, dejando mejores sensaciones que en disco, donde resulta más almibarada. En fin, que para los recelos con los que yo venía, a fé que superó la prueba dejando paso a una Madness en la que Bellamy se dedicó de pleno a las labores de frontman de masas, posando para primeros planos mientras agarraba una cámara, con unas gafas de sol que incorporaban una pantalla de vídeo en las lentes, y en definitiva, dejando la impronta grandilocuente tan características del grupo, todo ello mientras los rayos láser atravesaban el pabellón de punta a punta en un haz continuo.

Prosiguieron los tintes electrónicos con una Follow Me que fue muy seguida y bailada, segunda sorpresa que me llevaba, y en la que los visuales alcazaron un grado más de espectacularidad y complejidad, y alargando la fase más electrónica del concierto, llegó el turno de Undisclosed Desiresdurante la cual Bellamy bajó a saludar a los fans que tenía en primera linea de fuego.

Matt desaparece. Vuelve. Me suena esa guitarra, ese panel iluminado en la base de la tapa. Esa distorsión. Empieza el riff… y se desata la locura con Plug In BabySi hay una cosa que me tranquiliza, es que ésta canción sigue siendo de las más celebradas junto con TIRO y Knights of Cydonia, y mientras así sea, conservo la esperanza de que vuelvan por esos senderos en el futuro, que no deje de ser ese grupo que hace tantos años que me gusta.

A continuación vendría el momento ruleta, Stockholm Syndrome New Born, papá o mamá, que en Madrid cayó de lado de New Borntambién muy celebrada e igual de bien ejecutada, ese “tapping” sigue siendo tan brutal como otras veces que lo he visto, aunque ahora la parte del piano la hace un músico de apoyo mientras Bellamy se dedica en exclusiva a cantar, olvidando lo espectacular que resulta cuando cambia de un instrumento a otro… pero aún así, suena genial. Aún lo tienen, me digo por tercera vez.

Es al finalizar la canción con el “outro” de Township Rebellion de RATM, cuando los paneles suspendidos sobre la banda bajan hasta cubrirles por completo formando una pirámide, dando por cerrado la primera parte del concierto antes de los bises, que se amenizó mientras ponían el vídeo de Isolated System en las pantallas, mientras se tomaban un respiro. Volverían al terminar la sintonía con Uprisingel tema con el que abrieron en la pasada gira, y para cerrar el primer bis, lanzaron Knights of Cydonia, que vendría precedida de Man with Armonica de Ennio Morricone. Otro momento de éxtasis colectivo que hubiera sido el broche final perfecto para el concierto.

Y lo hubiera sido de no ser porque hubo unos segundos bises, que empezaron con una Starlight coreadísima (y seguidísima con el ritmo de palmas típico uno-dos-uno-tres) y el aborto de We Are the Champions que es Survivalépica hasta el paroxismo, con una letra más tonta que pellizcar cristales y evidente como las mentiras de un político, y que aún así y todo consiguió que buena parte del estadio cantara eso de “Aimgonnagüin” por la buena ejecución, mientras yo me cruzaba de brazos y me quedaba mirando los espectaculares juegos de luces y humo, tratando de obviar el resto.

Por supuesto hubo unas palabras de despedida, de las cuales pude entender, igual que en 2009, “see you next summer“, abriendo la veda a las elucubraciones de la próxima actuación de la banda ¿BBK, FIB, otra gira de estadios? Os seguiremos informando en cualquier caso.

Resumiendo, una gran noche en la que The Joy Formidable gustó y que pude disfrutar de unos Muse, que aún a pesar de exprimir el último disco casi en su totalidad, el cual por ser el más flojito con “The Resistance”, consiguieron con su buen hacer dar un buen concierto, con una grandísima producción y sonando como debe un grupo de su calado, y del cual salí bastante satisfecho.

Por último pero no por ello menos importante, dar las gracias de todo corazón a la gente de Live Nation por hacer posible esta gira y que nosotros estuviéramos allí para cubrirla.

A continuación os dejo una foto del setlist que tengo en mi poder;

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